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miércoles, abril 23, 2014

Un documental para El Personal


Tratar de hacer un perfil suyo resulta más complejo de lo que parece: se aborda la muerte de tres de sus integrantes por el sida, el éxito del debut No me hallo, el cambio de estafeta del vocalista Julio Haro a sus sucesores Lalo Parra y Eduardo Green, y la trascendencia, declive y resurgimiento del grupo. El novel cineasta Jorge Bidault (Guadalajara, 1974), egresado del ITESO y con experiencia en publicidad y mercadotecnia, tuvo la iniciativa de dirigir este proyecto cinematográfico titulado Con el alma en una pieza: la leyenda de El Personal, su ópera prima, con su casa productora Films Cero y apoyado por la Universidad de Guadalajara (UDG). Sin fecha definida de estreno, la historia de estos tapatíos clama por ser divulgada entre generaciones recientes.
Desde que comenzó el rodaje en 2011, en la víspera de su concierto-homenaje en la Feria Internacional de la Música, se culminó en una serie de entrevistas a sus integrantes actuales y previos. Otros allegados al grupo como el caricaturista Jis, el periodista Enrique Blanc y músicos como Jaime López, Sabo Romo, Gerardo Enciso y Botellita de Jerez también participan en la película. En la actualidad se encuentra en una etapa en la que se buscan recursos para su posproducción; uno de ellos fue el Festival de Cine de Guadalajara, donde se proyectó en recientes fechas. De manera posterior, se busca recapitalizar a través de exhibiciones en salas de cine y una comercialización posterior en dvd y Blu-ray una vez que pase por cartelera.
“En 2010-2011 me enteré por Facebook que se volvían a juntar; yo ya conocía al músico Daniel Kitroser (miembro anterior). Inmediatamente pregunté si alguien estaba documentando eso y resultó que no. Me invitaron a un ensayo, conocí a Andrés Haro (coproductor y miembro original) y platiqué con él. Lo importante es que existiera un registro y yo lo que quería era que quedara para la posteridad”, comenta Bidault.
¿CÓMO TE SIENTES DE TENER LA RESPONSABILIDAD DE MOSTRAR LA HISTORIA DE UNA BANDA COMO ÉSTA?
Es toda una responsabilidad y un honor. Habla de una Guadalajara que tal vez ni es conveniente para los intereses de muchos, sobre todo por la homosexualidad, aunque no sea una banda que hablara solo de lo lésbico-gay. Detrás de la música hay seres humanos no solo con ropa de boutique que suben al escenario. Nunca me preocupé de si yo era la persona indicada para hacer esto, lo que sí he pensado a lo largo de este tiempo es que nadie se había tomado la molestia de ponerle atención a una historia tan importante y trascendente; eso me hizo click con la responsabilidad. La historia contemporánea se está escribiendo 30 años después de que pasan las cosas.
¿QUÉ PIENSAS QUE TIENEN DE PARTICULAR QUE NO TENGAN OTROS GRUPOSCONTEMPORÁNEOS TAPATÍOS COMO ROSTROS OCULTOS, MANÁ O SOMBRERO VERDE?
Todo el rock que se producía nacionalmente tenía una fórmula muy solemne, muy oscuro, se tomaban todo demasiado en serio y El Personal tenía una postura desenfadada. El uso del humor, del desparpajo. Esa forma de decir las cosas sin miedo a no vender discos se aproxima a lo que fue el rock en su principio y ellos se convirtieron en una banda de culto de rock sin ser de este género propiamente.
¿QUÉ BUSCAS APORTAR A GENERACIONES QUE NUNCA HAYAN OÍDO HABLAR DE ELPERSONAL?
Creo que la persistencia. Habría que recuperar que hay otras formas de hacer música que ya se hicieron antes. México tiene una sociedad sin memoria, se nos olvidan las cosas muy rápido. Básicamente es la energía que quiero yo que se proyecte: la persistencia, el aguante. El caso de la discriminación que alguien pueda tener, repensar lo diferente.
¿CREES QUE HA HABIDO ALGÚN CAMBIO EN GUADALAJARA SOBRE CÓMO SE ACEPTA APERSONAS SEROPOSITIVAS A DIFERENCIA DE LAS CIRCUNSTANCIAS EN QUE VIVIERON JULIOHARO Y EL BATERISTA PEDRO FERNÁNDEZ EN LOS OCHENTA?
Yo creo que sí ha habido grandes avances y en gran medida han sido por proyectos como éste. No quiero ubicarlo como que habla solo de la comunidad lésbico gay; de manera involuntaria les tocó pasar por el sida. Guadalajara ahora es más permisible, se han ganado muchos espacios, sigue haciendo ruido y es una sociedad muy moralina, pero sí ha habido avances. En muchos sentidos seguimos metidos en los años ochenta, los patrones de pensamiento no han cambiado. El Personal también ha servido para que generaciones nuevas tengan una forma distinta de ver, pero hay mucho que hacer todavía.
¿POR QUÉ HA DEMORADO TANTO TIEMPO ESTE PROYECTO?
En ningún momento se hizo una ruta crítica a seguir, se fue haciendo una gran bola de nieve cada vez más difícil de sustentar. No he tenido ingresos y sí mucha demanda de tiempo. Se ha tardado por resolver algunas cuestiones legales y por seguir trabajando como cualquier persona que se dedica a su oficio.
Miriam Canales
@miricaiba


sábado, diciembre 21, 2013

Por si aún no la tienen...

En esta nueva edición de Revista Mosca aparecen un par de textos míos: una crónica de un concierto del Maestrísimo Leonard Cohen desde Londres y una entrevista con la banda tapatía El Personal y su nuevo disco "Sabe qué modo". De venta en las tiendas de los tres tecolotes, puestos de revistas y con su papelerito de confianza.

jueves, octubre 31, 2013

El rock mexicano y una semablanza al fetichismo


Merece ser celebrado y rendirle pleitesía?, ¿o es un tema que ya no amerita mayor relevancia? Entre pequeñas joyas y franca basura, el Museo del Objeto presenta la exposición 'El rock en México 1955-2010, que compila piezas referenciales a lo largo de medio siglo.
México • Se dice que no existe un rock mexicano, sino “un rock hecho en México”. Aquí están todos y no lo están a la vez: los flecos y ojos pintados de Caifanes, las guitarras de Fobia y sus botes de leche, los mil y un álter ego de Rubén Albarrán de Café Tacvba, pero tampoco esperen encontrar la grabadora de la mamá de Alex Lora “para salir en la tele”. Del mainstream alunderground, lo clásico y lo sobrevalorado.
El Museo del Objeto gestó este proyecto en un lapso de ocho meses asociándose al Instituto de la Juventud y su directora, María Fernanda Olvera; convocaron a una serie de músicos, coleccionistas y especializados en el tema del rock mexicano como la investigadora Julia Palacios, bajo la curaduría de Graciela Kasep, historiadora y miembro del equipo del Museo de Arte Carrillo Gil: “Sabemos que hay huecos, quisimos traer más objetos de Tijuana, Monterrey o Guadalajara, pero los recursos no lo permitían. Este es un primer intento desde el ámbito museístico para reconstruir la historia del rock”. No se dio información sobre su costo.
Hay muchos aciertos y elementos cuestionables y sobreestimados. En la primera sala conviven los baladistas y rocanroleros como César Costa y sus suéteres, Julissa y sus patines, discos de vinil de Los locos del ritmo y Los Sinners, la presencia de los Teen Tops, Enrique Guzmán y Baby Batiz. Algunos ejemplares de revistas pioneras como Pop México Canta también conforman esta génesis.
Otros periodistas y escritores imprescindibles como Parménides García Saldaña y José Agustín también se incluyen en Piedra rodante y sendos libros como La nueva música clásica Pasto verde. Parte de la bibliografía para esta investigación fueron libros como Guaraches de ante azulde Federico Arana, El otro rock mexicano de David Cortés y Rupestre de Jorge Pantoja, aunque no se exhiben ejemplares, uno casi inadvertido de La Mosca en la pared también se incluye, cuyo editor, Hugo García Michel, no fue convocado; revistas como Conecte son otra referencia, pero están ausentes copias de SonidoLa Pus ModernaBanda rockera o La Regla Rota como muestra del periodismo musical entre los años 70 y 80. ¿Tendrían en un futuro la misma trascendencia publicaciones como Frente Warp, también mostradas aquí? Es meritorio haber obtenido una copia del oficio enviado por la Dirección General de Seguridad de la época reportando “las conductas inmorales” del Festival de Avándaro y el manifiesto rupestre de figuras como Rockdrigo González.
Una sala subterránea se dedica un gran espacio a exhibir pares de tenis, patrocinados por una marca internacional, a la par de discos de bandas extranjeras como U2, Mötley Crue y Guns n’ Roses, que nada tienen que ver con México. Un lugar prescindible que solo desvía la atención de la cronología. No hay que olvidar los foros importantes como el Tianguis del Chopo con mayor crédito que cualquier festival como el Vive Latino.
Es de resaltarse que en la tienda del museo se comercializan algunos souvenirs con el nombre y viñetas de algunas bandas como El Personal hechas por una empresa de diseño gráfico llamada “In_dice”. A decir de algunos de sus músicos integrantes como Andrés Haro, nunca se pidió autorización ni hubo negociaciones. Paulina Newman, directora del museo, explicó: “No los diseñamos nosotros directamente, sino un proveedor que a eso se dedica. Tenemos un contrato de comprarles y ellos habrán hecho su investigación.Yo supongo que la empresa que nos ofreció los productos lo ha de haber negociado, pero no conozco sus procesos. Nosotros estábamos más enfocados a la exposición y lo que hacemos en la tienda es ofrecer a diseñadores mexicanos un punto de venta”.
En la sala de la escena más actual se ostentan otros objetos de valor discutible. ¿Qué representarían históricamente un vestido de Carla Morrison, unas figuras de juguete de Panda, o un perfume de Denise Gutiérrez de Hello Seahorse? El Instituto Mexicano del Sonido aportó un teclado desvencijado. ¿Acaso no tenía otro de mejor calidad?
Es de extrañarse la ausencia de algún elemento gráfico de bandas tapatías como Maná y El Personal y sí predominan otras de menor relevancia como Bon y los enemigos del silencio o IMS, donde han estado involucrados los hermanos Marcelo y Camilo Lara, contribuyentes en esta exposición. Graciela Kasep comenta: “También forman parte de la historia. Creo que en ningún momento tratamos de darle más peso a un artista que otro y buscamos un equilibrio. Aquí no era que una persona dictara o le diéramos más importancia”.
Mientras que el ego de algunos roqueros impera por los recovecos de las salas y otros ni siquiera se inmutan en aparecer, el rock mexicano resulta complejo de describir y cotejar en un espacio limitado. No hay un punto final a la historia y ésta seguirá escribiéndose desde proyectos modestos y grandes mafias.

sábado, abril 06, 2013

Rock mexicano: de la oscuridad a la luz

Publicado hoy en SinEmbargo.Mx

Miriam Canales

El rock mexicano brilla hoy con otras luces. Tras una larga lucha por borrarse la etiqueta “rock en tu idioma”, músicos talentosos abrieron el ostión de los hoyos funkies y han creado industria nacional. 

(SinEmbargo).– En la actualidad, el rock en México parece haber superado todas sus barreras. Los espacios marginados para conciertos, los hoyos funkies y los prejuicios de la prensa y el público son tiempo pretérito… en apariencia. Transitando airoso por ese trance, el mote del “rock en tu idioma” impuesto por las disqueras, fue como un movimiento social y telúrico o una simple estrategia de mercadotecnia donde los cerebros burócratas decidían asépticamente que productos eran redituables y cuales quedaban excluidos. Sin embargo, antes de ello otras mentes ya escribían la historia a su manera con sus propias pinceladas musicales. El Festival Avandaro de 1971 sirvió como pretexto para iniciar la era de la prohibición y el ataque de la prensa, cuyas notas se enfocaban en el desorden y el uso de drogas de los conciertos omitiendo la calidad del trabajo del artista, salvo unas cuantas publicaciones especializadas. Mientras que en Europa y Estados Unidos, el punk se encontraba en efervescencia los pequeños proyectos existentes en México sobrevivían emulando a aquellas bandas experimentando e improvisando. Hasta la fecha, muchas de esas huellas continúan plasmadas en una escena subterránea que no tiene nada qué ver con el estrellato de Zoé, Jaguares, Maná o Carla Morrison. Algunos optaron por la libertad creativa y la independencia sobre el éxito comercial. Rebeldes, renegados o revolucionarios, ellos cuentan sus historias. 




En la década de los 70 del siglo XX, al sur de la Ciudad de México existían pequeños espacios alternativos en que artistas afines se reunían, como las tiendas de discos Hip 70 y Yoko. El hambre musical se saciaba con viniles y para los gustos exigentes se encontraba el kraut rock alemán con Faust, Kraftwerk y Can y el rock en oposición y progresivo como Soft Machine, Henry Cow y Univers Zero. Lugares como estos sirvieron para que se entrecruzaran las ideas de Alex Eisenring, Walter Schmidt, Carlos Robledo y Jesús Bojalil, alias “Capitán Pijama”, entre otros, que formaron proyectos como El Queso Sagrado, Decibel, Como México no hay dos, Size, Pijamas a Go-go y El escuadrón del ritmo. Conforme se adentraban en esta música y peleaban por estos discos, formaron una cuadrilla amistosa y se sumieron en los confines de la experimentación. 

ALEX EISENRING: LIBERTAD INVALUABLE 

“Las decisiones que tomaron las compañías no iban a impedir que nosotros siguiéramos haciendo música. Yo tuve que trabajar en cosas ajenas como oficinista, obrero, vendedor de puerta en puerta para subsistir y como no quiero ser Maná, ni me interesa…”. Alex Eisenring, alias “Alex Ice and Drinks”, formó el grupo de rock progresivo El Queso Sagrado a finales de los 70, sin dejar grabaciones, y el trío Syntoma en 1981 con su ex esposa Silvia Candanedo alias Synthia Napalm y Bernardo González, alias “Dix Fraz”, una fusión de techno pop, sintetizadores análogos y letras sobre ciencia ficción. Pioneros de la “technocumbia”, editaron discos como “El Heloderma” (1981), “No me puedo controlar” (1983), y “Perdidos en el espacio” (1984). “Soy de lo peor”, es una canción referencial para percibir los ritmos que marcaban la primera mitad de los 80 con cajas de ritmo, sintetizadores y procesadores de sonido.

Eisenring rememora los tiempos en que dirigiendo Syntoma grababan de forma independiente, diseñaban sus propias portadas de discos, pagaban la maquila directamente de su bolsillo y hasta dejaban sus productos en las tiendas. “Grabamos nuestros discos de manera libre y creo que inauguramos la era del rock independiente”. Colaboró después con otras bandas como Size, Iconoclasta y Mamá-Z; emigró un año a San Diego, California, en 1987, se alejó temporalmente de la música y volvió al Distrito Federal dedicándose a sus pasiones: las computadoras, la edición en video y el diseño gráfico. Synthia Napalm reside en Alaska desde hace más de 15 años y Bernardo González contribuyó con el grupo Nahtabisk y actualmente vive en la capital. Recientemente fue invitado a participar con la nueva alineación del grupo Decibel como productor, musicalizando con aires renovados la película “El viaje a la luna de George Meliés” en 2012. “A lo mejor grupos como Moenia esperaron lo suficiente y lograron capitalizar algo que finalmente la sociedad ya había podido digerir. Yo sigo grabando de manera independiente, me quedé muy acostumbrado a la libertad aunque no tenga el aparato publicitario de las grandes compañías. La libertad es invaluable”. 




LA MANCUERNA SCHMIDT-ROBLEDO
Este grupo de amigos creó una especie de gremio. Contaban con un público muy reducido que acudía a sus presentaciones. Se trataba siempre de las mismas almas cautivas. Mientras que por esos años al norte del Distrito Federal en colonias marginadas se gestaba un punk más crudo y agresivo con bandas como Masacre 68, Rebel d Punk y Atoxxxico; otras agrupaciones electrónicas emergieron contagiadas del synth pop europeo como Nahtabisk, Tony Rayola, Volti, Década 2 y María Bonita y el dueto Silueta Pálida con un disco trascendente: “El paso del tiempo” (1984).

Los compañeros de batalla de Eisenring son actualmente Walter Schmidt y Carlos “Charly” Robledo, quienes formaron la primera alineación de Decibel en 1974 con Moisés Romero y Carlos Alvarado, con dosis experimentales y de rock en oposición. Su disco debut “El poeta del ruido” emergió hasta 1979. “Charly” proviene de una familia de médicos del Distrito Federal y cambió esa vieja tradición por la música, conoció a Walter en la tienda de discos Hip 70 quien plasmaba su pluma en revistas musicales como Conecte y Sonido. Ambos habían participado en otro grupo experimental llamado “Como México no hay dos” junto al “Capitán Pijama” y el Dr. Fanatik en sus años de universidad. “Nosotros no vivimos de hacer música. Es esa libertad de que por eso se ha sobrevivido. Es el agrado de poder hacer lo que nos gusta, obviamente es una satisfacción que también le guste a los demás, pero nosotros no vamos a claudicar. Si nos critican, es lo de menos”. Enfatiza Walter. De niño entabló una amistad con el pintor de monstruos José Manuel Schmill y juntos acudían al cine a ver películas de terror; él diseñó la portada de los discos posteriores de Decibel: “Fortuna Virilis”, “Mensaje desde Fomalhaut” y  “Contranatura”. Hasta la fecha continúan activos y el 19 de abril ofrecerán un concierto en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris con la banda belga Univers Zero y el grupo mexicano Luz de riada, además de presentar algunos cortometrajes musicalizados surrealistas para la Cineteca Nacional ese mismo fin de semana. 

La llegada de los 80 les haría cambiar su estilo experimental por otro más irreverente, electrónico y andrógino aliándose al difunto cantante Jaime Keller alias Illy Bleeding para formar Size, a la par de bandas de contemporáneas como Ritmo Peligroso. Con sintetizadores crearon nuevas atmósferas en los sencillos en inglés “Tonight” y “Daily matrix” (1980) y en español “El diablo en el cuerpo” y “La cabellera de Berenice” (1984). “A mí me parece muy bien que existan grupos como Maná o Caifanes porque se esfuerzan por darle a la gente lo que quiere aunque comprometan su música por el aspecto comercial. Hay otros buenos como Café Tacuba o  Maldita Vecindad que sí saben darle a la gente lo que quiere y nosotros no”.



Illy Bleeding declaró en una entrevista para Noiselab.tv que “le habían roto la madre” con la llegada del movimiento del “rock en tu idioma” (http://www.youtube.com/watch?v=OcJSgM-NNtE ). Los nuevos cánones comerciales dictaban que toda letra debía ser estrictamente en español y él, al sentir frenada su libertad de cantar en el idioma que le apeteciera, decidió retirarse un tiempo. Sin embargo, volvió en los 90 con otro grupo llamado OD con Robledo y Schmidt y posteriormente con “Illy Bleeding y los robotes trucosos”. Sus días terminaron el 26 de octubre de 2010 en la Ciudad de México en un accidente automovilístico y sus últimas entrevistas están plasmadas en el documental “Nadie puede vivir con un monstruo” (http://www.youtube.com/watch?v=v1oofXCtQ7g), del director regio Mario Mendoza. “Y si te quieres morir nadie te lo va a impedir”, cantaba en el estribillo de “El diablo en el cuerpo”. 

EL SELLO COMROCK

 En 1985, el Distrito Federal sufrió un revés telúrico y social. Eran los tiempos en que imperaba el cacicazgo de Venustiano Reyes, mejor conocido como Venus Rey, al mando del Sindicato Único de Trabajadores de la Música (SUTM) que obstaculizó a algunos grupos con ideas novedosas; veía con recelo los sintetizadores, consideraba que desplazaban a los bateristas y se debía pagar una especie de cuota para resarcir su ausencia. Es así como nació el sello discográfico Comrock de Ricardo Ochoa, Chela Braniff y Juan Navarro, juntos se aventuraron a impulsar talentos como Los Clips, Punto y aparte y Mask con José Fors en un emblemático disco compilatorio publicado ese año. Braniff intentaba negociar con Venus Rey para obtener oportunidades de grabar.

Por ese entonces las mujeres tampoco solían enarbolar la bandera del rock con excepciones como Kenny, Cecilia Toussaint, Nina Galindo y un grupo de chicas llamado Las flores del mal, activo de 1982 a 1985, con Katia Schkolnik, Lina Lewis, Scarlett Coronel y Gina de la Parra. Posteriormente, llegaría tomando la estafeta Rita Guerrero con Santa Sabina y sólo la muerte la despojó de su trono en marzo de 2011.

Capitan Pijama y los contrastes




"Yo no toco gratis, soy muy ignorado. Mi vida y mi mujer es la música, es posesiva y celosa”. Jesús Bojalil, alias “Capitán Pijama”, entre 1974 y 1977 solía satirizar a la patria cada 15 de septiembre con su grupo de performance y happening Como México no hay dos, bajo el seudónimo de “Capitán Lujuria” junto al Dr. Fanatik, El Rayo de Plata, El Terror del Cofre de Perote, El hada malvada, La Fanfarria, Rufu, Doña Chata y Ricki Nadir. La música ha sido para él lo que le ha dado todo y lo que a la vez le ha arrebatado: “Había pocos lugares antes, éramos una tribu muy marcada. No rolábamos con los Dug Dugs o Three souls in my mind porque los veíamos muy grandes. Era más fácil encontrar espacios, menos grupos en manos de gente mafiosa, no estaban de moda los festivales matraqueros donde se ponen hasta las chanclas con chelas y las chavas enseñan las chichis”. En su infancia, el “Capitán Pijama” jugaba dentro de un ropero con un radio creando sus propias atmosferas sonoras como del espacio exterior; ama a los perros y desconfía de festivales masivos.
En los 80 formó Plastic cocks con Illy Bleeding, donde estuvieron a punto de ser linchados en un concierto en Tlatelolco, los Pijamas a Go-go con Guillermo Santamarina “Tin Larín” y después El escuadrón del ritmo con Alex Eisenring. Explica que las diferencias entre los polos norte y sur de la capital eran evidentes: “Los del sur estábamos estigmatizados como ‘niños ricos’ por los grupos de rock duro y los rupestres; hay un resentimiento del público del norte. Eso no nos quitaba ninguna validez como artistas”. El “Capitán Pijama” ha producido 45 discos de forma independiente y si sus canciones fueran sus hijos “tendría una primaria pública”. La década siguiente emigró a Santa Bárbara, California, regresó en 1995 pero no volvió a componer hasta 10 años más tarde. Un sello de Ucrania llamado Turbinacarpus Records, lanzó en 2012 una antología de su proyecto Los detectives fosforescentes, de 2005 a 2008.

Humberto Álvarez y la contracultura



“Nosotros éramos marginados de los marginados y tocábamos un rock no muy comercial. En el canto nuevo no había reivindicaciones gays, por ejemplo, un grupo de rock no se dedicaba a eso. A nosotros nos interesaba hablar de México, eso creaba un movimiento, social y político”. Música y Contracultura, abreviado como MCC, con Humberto Álvarez, Jorge Velasco y Mario Rivas fue un proyecto de 1980 simpatizante de movimientos de izquierda y una fuerte consciencia social y sexualidad liberada con canciones como “El Ángel de Sodoma” y “El muro”. Conocieron en esos años al poeta beatnik Allen Ginsberg  y fueron invitados por la banda pandillera de Los Panchitos a tocar en conciertos organizados por ellos en los barrios de Tacubaya y Santa Fe. Humberto intervino con sus sintetizadores en el grupo Casino Shanghai a mediados de los 80 y cantó en la banda Sangre Asteka con José Manuel Aguilera. Durante un periodo de su vida vivió en Malinalco, Estado de México, donde tuvo un acercamiento con la naturaleza y dio otro giro a su vida y su estilo musical. En 1997 comenzó a utilizar instrumentos exóticos como cuencos tibetanos para dedicarse a la sonoterapia desde 2002.

TIJUANA Y GUADALAJARA 

El centralismo defeño provocaba que las escenas musicales de otras regiones de la República se mantuvieran apartadas, la comunicación entre proyectos afines era escasa. Ciudades como Tijuana se encontraba cubierta de beats que hasta la fecha permanece. Proyectos pioneros en la electrónica como Vandana, Ford Proco y Artefakto, antecedente de Nortec Collective y en hacia los 2000, Murcof, son ejemplo. Uno de sus problemas consistía en adquirir instrumentos a precios razonables, especialmente con los sintetizadores. En Guadalajara ocurría un caso distinto, carecía de una escena artística. Los espacios musicales estaban reservados para el mariachi y el canto nuevo, sin cabida para el rock. Con excepción de bandas antecesoras como La Revolución de Emiliano Zapata, algunos optaban por emigrar a la capital como Sombrero Verde, hoy Maná; otros como Dudamata con José Fors, buscaban posicionarse. Algunos capitalinos creaban sus vínculos musicales en Guadalajara en la Galería Magritte y en el Foro Roxy. “No sólo teníamos a la autoridad en contra de nosotros, también a otros rockeros porque decían que el rock debía cantarse en inglés. A algunas estaciones les parecía muy atrevido programar este género”. 



Andrés Haro, miembro fundador de la banda El Personal, anteriormente en Plasmodia con el monero Jis y en el El Poder Ejecutivo con Gerardo Enciso, fue uno de esos jóvenes tapatíos que en los inicios de los 80 viajaron hasta la frontera de San Diego, California, a abastecerse de instrumentos; en Guadalajara sólo vendían flautas dulces y para comprar discos organizaban “vaquitas” entre cuates. Si intentaban grabar por su cuenta tenían que someterse a un rudimentario proceso en que cortaban y pegaban manualmente. Con su exitoso e irreverente debut “No me hallo” (1989), El Personal buscaba romper con el estereotipo de “tapatíos mochos”. Sin embargo, llegó la tragedia del Sida que terminó con el vocalista Julio Haro en 1992, así como de sus colegas Pedro Fernández y Lalo Parra en el lapso de la explosión comercial del rock en español. Aunque ellos se rehusaban a cantar en inglés, como solía ser la costumbre comercial, no figuraron para las disqueras que discernían que bandas se integraban a sus recopilaciones de “éxitos”.

Andrés Haro ha fungido como productor y formó otro grupo llamado Los 7k. Retomando a El Personal, cuentan con una nueva alineación y un disco reciente titulado “Sabe qué modo”, que se promoverá a lo largo de 2013. 

LA ESCENA SUBTERRÁNEA EN LOS 90 

Escuchando a Captain Beefheart, Frank Zappa, The Beatles y Led Zeppelin surge Humus, un proyecto considerado pionero del stoner rock psicodélico en México. Poco conocido, pero más apreciado en países como Inglaterra, Italia, Alemania y hasta Nueva Zelanda, desde donde les enviaban cartas solicitando su música. Dieron a conocer sus primeros cassettes por contactos en el Tianguis Cultural del Chopo llegando a ser comparados hasta con King Crimson. Su creador capitalino Jorge Beltrán emigró a Monterrey, su amigo de infancia y baterista Víctor Basurto reside en Ámsterdam, Holanda, y Charly López en la Ciudad de México. “En el DF tenemos nuestra base de fans, ¡pero queremos conquistar al mundo!”, enfatiza Beltrán. Desde 1988 lanzó su primer disco “Tus oídos mienten”, aunque se considera a “Malleus Crease” (1996) como su obra cumbre. En 1999 colaboraron en el álbum “Fortuna Virilis” de Decibel.




Por 1997 surgió otro proyecto poco convencional llamado Cabezas de Cera, conformado por los hermanos Mauricio y Francisco Sotelo, lejano al rock “de ponerse hasta su madre”. Con una dosis de folclor y experimentación y más afines a la música de Iconoclasta y Arturo Meza, esta ingeniosa dupla ha creado para sus composiciones algunos instrumentos de metal propios como el “charrofono”, mezcla del sitar hindú y la guitarra eléctrica. Ellos consideran que después de haber transitado por el apogeo del rock en castellano y el adiós a la prohibición, se vivió una especie de libertinaje posterior. Cabezas de Cera han sido invitados a participar en múltiples festivales internacionales de música. Incluso en Corea del Sur un grupo de niños acudió a formarse para su autógrafo, como una de sus experiencias más emotivas. Desde países como Noruega les han solicitado material nuevo; este verano viajarán a presentar su disco “Hermandad” en España y la República Checa. “Siempre habrá alguien que escuche”, comentan con optimismo.

ROBOTA Y EL RETROFUTURISMO 




En su casa posee una vasta colección de sintetizadores clásicos y teclados análogos y en pleno 2009 se aventuró a lanzar su primer álbum en formato cassette. El artista Hugo Quezada formó el proyecto Robota desde finales de los 90 y hasta ese año editó un disco homónimo asociado al artista visual Israel Meza, alias “Moris”, quien diseñó la portada y en 2011: fue un vinil llamado “Vulgar display of power”. No se sintió iluminado por las luces de Café Tacuba o Fobia sino por la escena alternativa como Nahtabisk, Decibel o Ritmo Peligroso. “En México hay una banda que hace algo padre y se apaga, hay un brinco, un pequeño destello y se apaga y luego desaparece. Creo que esa esa es la constante del rock nacional”. En su perspectiva, cualquiera que tenga la osadía de hacer algo distinto siempre encontrará impedimentos, como buscar espacios que reúnan todos los requerimientos técnicos para tocar o ingenieros de sonido que entiendan sus ideas. A diferencia de hace 30 años considera que muchos obstáculos no han sido vencidos en su totalidad. “Tampoco te puedes enganchar en un solo proyecto, no todas las bandas son para siempre. Repetirse y caer en clichés me da mucha flojera”. 

DAVID CORTÉS Y EL PAPEL DE LA PRENSA

 “Las notas sobre rock aparecían en las sección de nota roja y siempre estaban referidas a desmanes, violencia y drogas. Jamás se hablaba de música. El rock estaba alojado antes en revistas como Conecte y Sonido. David Cortés, reportero especialista en temas musicales, escribió el libro El otro rock mexicano y recopiló junto a Alejandro González Castillo los “100 discos esenciales del rock mexicano”. Desde los 80 se ha dedicado a documentar los vaivenes de la industria musical, sus éxitos y traspiés. Después del despunte de Caifanes, en 1987, la prensa y las disqueras tuvieron un nuevo enfoque dejando atrás los hoyos funky y con ello nuevas empresas encontraron un negocio redituable para organizar eventos: “Ahora hay una industria, antes no había sino esbozos para crear una. Antes no se limitaba tanto a los músicos como ahora en el sentido de exigirles ganancias y rentabilidad. Creo que ellos mismos hacían las cosas por la música misma y no por afán de la fama”.

 El rock mexicano brilla con otras luces en el presente. No se puede dejar atrás al pasado y mucho menos ignorarlo. La industria sigue ensanchándose con grandes talentos, pero también con simples arribistas. Siempre habrá nuevos oídos para escuchar y la historia no puede dejar de escribirse.




Discurso de Jaime López para presentar el libro "Crónica Biciteka" de Georgina Hidalgo. (Producciones El Salario del Miedo, 2021.) Lugar: Fonda El Convite. Fecha: 20 de octubre de 2021.

              ACERCA DE LA CRÓNICA BICITEKA DE GEORGINA HIDALGO VIVAS                                                                     ...