"Me niego a vivir como una mujer ordinaria, a establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré a él. Me adapto a mí misma". Anais Nin
sábado, noviembre 24, 2012
Postales de fin de sexenio: La Comarca Lagunera y su violencia
martes, octubre 11, 2011
Nueva colaboración en Replicante
Entrevista con Gerardo Naranjo
“Si te fijas, aquí no hay imágenes de drogas, simplemente se puede deducir que son narcos y por eso preferí hablar a través de ambientes, texturas y no ser tan explícitos, en lugar de poner cabezas cortadas o algo así.”
Gerardo Naranjo
La premisa de Miss Bala parte del caso de Laura Zúñiga Huizar, la Señorita Sinaloa que fue aprehendida en diciembre de 2008 en compañía de narcotraficantes. La noticia se atravesó justo en el proceso de guión y lo modificó, dice Naranjo, y añade: “Yo quería hablar sobre la violencia del país y desarrollarla. La historia original tenía más que ver con Enrique Camarena, el ex agente de la DEA, pero una chica de Sinaloa llamada Victoria la que me contó algunas historias porque su novio era abogado de un cabecilla del cártel de Juárez”.
Su propósito no era adentrarse en los laberintos mentales de los criminales, sino abordar la historia con mayor objetividad: “Yo no quería meterme en la psique de ellos sino tratarlo como un asunto de fenomenología y ver cómo se organizan sus estructuras, cómo se desarrollan”.
—¿Cómo fue tu proceso de investigación?
—Hubo policías que me ayudaron y me condujeron con presos que querían hablar en diferentes penales de Tijuana, Aguascalientes y la Ciudad de México; me contaban historias épicas que no siempre creía. Quise conocer su operación, cómo se comunicaban. Los narcos tienen sistemas y claves muy parecidos a los militares.
—¿Cuál fue la parte peligrosa de meterse en eso?
Su propósito no era adentrarse en los laberintos mentales de los criminales, sino abordar la historia con mayor objetividad: “Yo no quería meterme en la psique de ellos sino tratarlo como un asunto de fenomenología y ver cómo se organizan sus estructuras, cómo se desarrollan”.
—Lo peor de tener que conocer a toda esa gente es que no tienen un sentido del bien y del mal y no tienen tampoco un concepto claro. Nosotros no recibimos ninguna amenaza, pero en Tijuana sí querían cobrarnos cuota y encontramos quien nos protegiera. En Aguascalientes filmamos las escenas de las balaceras y la gente de ahí actuó con normalidad.
Producida por la empresa Canana, de Gael García y Diego Luna, Miss Bala ha recorrido festivales como los de Cannes y Toronto, donde la han calificado de “thriller” mexicano. “Los extranjeros la ven con escepticismo, yo creo que para ellos esto es más abstracto, no conocen mucho el problema, ellos lo ven simplemente como un evento fílmico. En cambio los mexicanos lo ven como un punto malo”, dice Naranjo.
—¿Temes alguna represalia por esta película?
—Yo no temo a represalias, además hablamos de un cártel ficticio. La actriz era quien temía desde el inicio, antes de que empezáramos el proyecto.
Después del éxito de películas con este tema, como El infierno, ésta no pretende ser parte de una especie de nueva corriente de “narcocine”. “No creo que sea parte de ello, esto es diferente y no espero que cause la indignación nacional. Si te fijas, aquí no hay imágenes de drogas, simplemente se puede deducir que son narcos y por eso preferí hablar a través de ambientes, texturas y no ser tan explícitos, en lugar de poner cabezas cortadas o algo así”, dice el joven director.
—¿Qué esperas de respuesta por parte del gobierno?
—Me encantaría recibir algún comentario y que Felipe Calderón la viera, ¿y por qué no?, también de Genaro García Luna; sería chistoso si la vieran. De parte del gobierno sólo ha habido mutis, pero las instituciones culturales sí nos han apoyado mucho. Esto no es denuncia, sólo queríamos causar confusión sobre quién es quién. ®
jueves, septiembre 29, 2011
Nueva colaboración en Milenio Diario
Del cine a la realidad
Del modelaje al narco
Texto: Miriam K. Nales2011-09-29•El Ángel Exterminador
Sí hay muchas propuestas sexuales dentro de la industria del modelaje; son comunes. A veces las chicas se cansan de este trabajo porque es difícil. Si me pasara algo como en la película tendría que pensar en mi instinto de supervivencia y sobre las consecuencias de decir que no”. Diana tiene 22 años, es capitalina y modela desde los 19. Ha conocido casos en que algunas colegas suyas en apuros económicos eligen un novio adinerado que se encargue de su manutención… aunque se vea sospechoso.
“Yo sí conozco chicas que han caído en eso, algunas son extranjeras que vienen a trabajar a México y salen comúnmente de noche, se les acercan hombres como el dueño del antro, que tiene permisos dudosos, pero que está ahogado en dinero. Cuando preguntan en qué trabaja el novio sólo dicen que es comerciante. Probablemente lo sepan o no quieran saber o lo sepan y no quieren decir.”
Uno de los problemas dentro del modelaje es la lentitud de los pagos; deben transcurrir por lo menos 90 días para que se entreguen, pero en los casos más drásticos demoran ocho meses y hasta un año, cosa que no ocurre en otros países donde las horas de trabajo y los contratos se encuentran mejor regulados. La inmediatez del dinero que ofrecen individuos con comercios ambiguos resulta una tentación oscura.
Según Diana, el perfil de las parejas de estas mujeres son hombres mayores y llevan un estilo de vida superior al común de la gente, por lo general son escoltados por guaruras y no tienen un horario de oficina. “A las que andan con estos hombres las ves agotadas por los desvelos, pero es ‘parte del contrato’ acompañarlos a todos lados y a cualquier hora. Ellos escogen chicas ambiciosas y su familia no se entera de nada. Es parte del estatus tener la novia más guapa y un bonito trofeo para traer del brazo”.
Algunos libros recientes, como Miss Narco, del periodista sinaloense Javier Valdés Cárdenas, abordan el tema de las mujeres que han buscado combatirlo y otras que han andado por caminos espinosos. Uno de los casos más sonados sin duda es el de Laura Zúñiga Huízar, ex Miss Sinaloa 2008, detenida en diciembre de ese mismo año por supuestos nexos con el narco. En entrevista, Gerardo Naranjo, director de Miss Bala, reveló que el caso de Laura no fue propiamente una inspiración para la película, sino que la noticia se atravesó justo en el proceso del guión y ayudó a reforzarlo.
Ana es otra modelo de Culiacán. A sus 20 años radicó previamente en Guadalajara y después en el Distrito Federal. Se disgusta cuando estereotipan a su estado con el narco como una huella definitiva: “Sí hay de todo por allá, sí hay niñas metidas en eso, pero es molesto que relacionen así a Sinaloa. Cuando me preguntan si conozco a gente involucrada o si es peligroso vivir ahí es muy molesto. Sí influyó mucho aquella noticia de Laura Zúñiga, si ya había una ligera sospecha eso terminó por confirmarlo”.
Para Ana, Culiacán no es un lugar peligroso, ella nunca pasó por alguna situación catastrófica, a diferencia de Guadalajara, donde vivió de cerca balaceras y hasta granadazos en la escuela donde estudiaba. “No es que sea imposible que no llegues a toparte con gente así o que sepas en la escuela que tal persona es familiar de algún narco, pero entre más lejos estés, mejor”.
Alicia es de Cuernavaca, no le gustan los certámenes de belleza por considerarlos “muy sacrificados”, tiene amigas que sí han incursionado, pero en algunos casos se vuelven caprichos de Lupita Jones. Su ciudad solía ser segura hasta que la ejecución de Arturo Beltrán Leyva, a cinco minutos de su casa, truncó el ambiente de paz. “Ahora sólo se trata de tener un momento de mala suerte y ya no sabes”.
Otra chica de Guerrero, la más joven de todas, no sabría qué hacer si tuviera que caminar en los zapatos de la Miss Bala si no tuviese opción. “En lugar de hacer eso, preferiría que simplemente me tiraran por ahí”.
martes, septiembre 13, 2011
A un año del bicentenario
A un año del bicentenario
Publicado hoy en la REVISTA REPLICANTE
Hace un año el Gobierno Federal estaba de plácemes: nos metió hasta con calzador que debíamos sentirnos orgullosos y ufanos por el 200 aniversario de la Independencia, mientras que el de la Revolución quedaba en segundo plano. La fiesta se anunció con bombo y platillo. Lo que verdaderamente ocurrió es historia conocida.
Fotografía tomada en Av. Paseo de la Reforma en el Distrito Federal
Un pastel que nunca llegó al cumpleaños: una estela de luz inconclusa; un coloso del que se hicieron todo tipo de mofas, y cuyo paradero es un misterio —pero que aprovecha para tuitear en el ciberespacio—, un desfile y unos juegos pirotécnicos que hicieron mucho ruido y pocas nueces, un derroche de más de 2 mil 600 millones de dólares, un “himno” que nadie quiso cantar y del que se obsequiaron descargas gratuitas en el monumento del Ángel de la Independencia el 15 de septiembre —en la Ciudad de México—, para ver si así pegaba. Una tocada gratuita en el Paseo de la Reforma con Paulina Rubio, Erick Rubín y Aleks Syntek… y cuando éste entonó la canción oficial sólo hubo indiferencia total del público.
Y a un año del mitote: un alarmante número in crescendo de asesinados por los narcotraficantes que ha desatado nuevos movimientos sociales a favor de la paz, un acelerado aumento de la pobreza, catástrofes naturales. ¡Ah! y no olvidemos que hubo una telenovela que trataba de la lucha de la Policía Federal, ante la cual los melodramas de Valentín Pimstein se quedan cortos. Ya se vienen las elecciones presidenciales, donde la carrera se definirá no por una nariz, sino por un copete. Por si fuera poco, una incipiente epidemia de sarampión, como si no bastara ya con el AH1N1, balazos en el estadio Corona de Torreón y un nuevo ataque terrorista a un casino de Monterrey.
Por eso y mucho más: ¡Felicidades México! ®
lunes, julio 18, 2011
Un mes después
Nuestra última fotografía en mayo de 2011.“Mi nena hermosa, mi madre murió hoy a las 5:30 a.m…”. Palabras como éstas que llegan mediante un SMS te cambian la vida, te rompen en pequeños pedazos que van quedando esparcidos en el tiempo y la geografía. Sábado de junio de 2011, acababa de llegar a la ciudad de Monterrey desde el Distrito Federal. Esa mañana abrí la cortina de la ventanilla del autobús en que viajaba, volví a ver las sierras áridas, el imponente Cerro de la Silla y las cactáceas cuando mi madre me avisó del fallecimiento de mi abuela en Torreón. El verano apenas llegaba y ya nos la había arrebatado.
En un lustro de ausencia por Nuevo León las cosas pueden cambiar mucho. Entonces nadie hablaba de balaceras, secuestros, Zetas y otras atrocidades. Esa misma semana habían asesinado a dos escoltas del gobernador Rodrigo Medina y a su vez circulaba una sobrecogedora noticia que advertía que en Monterrey se cometía un asesinato por hora. Unos días antes varios cuerpos quedaron diseminados por diferentes puntos de la ciudad. ¿Por qué había llegado ahí, a pesar de esas negras circunstancias? La boda de un amigo de la infancia me hizo querer sentirme temeraria. Mi destino final era el pueblo de Santiago, donde en agosto de 2010 fue ultimado el alcalde Edelmiro Cavazos Leal. “Como nosotros ya estamos acostumbrados pues ya no nos asustamos”, decía con seguridad mi amigo, que me contaba del caos urbano y de cómo los narcobloqueos le impedían el paso para salir a trabajar.
Mi abuela no había fallecido a consecuencia del narcotráfico, aunque perder a un ser querido provoca un sentimiento de orfandad en medio de tiempos bélicos; a ella la había vencido el cáncer de mama, al igual que a su hija mayor Bertha Alicia en 2009 y la cantante de Santa Sabina, Rita Guerrero.
A cuatro horas de distancia se encontraba mi familia organizando el sepelio en un Torreón no menos violento que su hermana norteña. Ambas ciudades ocupan los encabezados por sus noticias sangrientas. Algunos regios ironizan: “Estamos de moda”. El refulgente sol y el intenso calor húmedo me sofocaban y hacían que mi mente fuera un mar de ideas contradictorias. Recordaba el pasado y pensaba en el presente y el futuro simultáneamente. Mi abuela se había ido y yo no encontraba la forma de regresar a Torreón inmediatamente sin encontrarme a unos matones en el camino.
Mi abuela Abigail había nacido en Zacatecas en 1931, el mismo día que yo, con 53 años de diferencia. Emigró a Torreón con su madre y sus tres hermanos tras la muerte de su padre dentro de una mina. Dudo de que mi bisabuela haya recibido una indemnización o apoyo gubernamental como los deudos de Pasta de Conchos. Sus lazos familiares en Zacatecas se perdieron para siempre.
En la década de los treinta Torreón aún era joven y próspero, el cultivo del algodón se encontraba en su mayor auge, razón por la cual una diáspora de zacatecanos, duranguenses, potosinos y hasta extranjeros fueron a echar raíces en la ciudad del “oro blanco”.
Abigail estudió hasta la secundaria, se enseñó a nadar en el Canal del Coyote, uno de los brazos del río Nazas que se transformó en el Bulevar Constitución con el paso de los años; trabajó cosiendo guantes de béisbol y, como muchas adolescentes de la época, buscó en un temprano matrimonio el fin y no el medio. A los diecisiete años procreó a su primera hija y después vendrían siete más. Cuando murió su madre ella tomaría las riendas de la familia con un carácter rígido, religioso y autoritario. De igual modo sus hijas asumieron un papel demasiado independiente dado el tiempo y la ciudad en que vivían. A mí me educó de una manera severa en mi infancia, y hubo ocasiones en que llegué a temerle. Nunca la vi llorar excepto en el funeral de otra de mis tías, en 1995. Con el tiempo Abigail se volvió más dócil.
En Santiago, mientras se celebraba la boda de mi amigo, tuve que salir en medio de la noche. El propietario de la hacienda donde se realizó la fiesta se ofreció a llevarme hasta la central de autobuses de San Jerónimo, en San Pedro Garza García, para ir a despedirme de Abigail. En el trayecto el Cerro de la Silla lucía oscuro y siniestro; recorrimos a toda velocidad el Bulevar Edelmiro Cavazos, llamado así en honor a su difunto alcalde de 38 años; el joven me contaba cómo se había vuelto un personaje estimado por la población y su descontrol posterior. “A mí no me da miedo venir a Santiago, sí pasan cosas pero... te acostumbras”. El tema del narco en la región era insoslayable. Tomé el último transporte a Torreón.
Tras unas horas de recorrido volví a abrir la cortinilla del autobús, no sabía si me encontraba aún en Nuevo León, Durango o Coahuila, sólo vi luces intermitentes, patrullas por doquier, caos, escuché murmullos de los demás pasajeros. No quise averiguar más. Algo malo acababa de ocurrir.
Dormí unas pocas horas para ir después a la misa de cuerpo presente. Mi abuela me hacía madrugar para todo, cosa que detestaba, y ahora hasta para su funeral. La catedral estaba llena. En medio del pasillo un ataúd blanco y una mujer de ochenta años en su interior, zacatecana de origen y torreonense por adopción. Los presentes rezaron y cantaron. Rompí en llanto.
Al final me acerqué a su féretro, deposité un beso y los empleados de la funeraria se apresuraron a llevárselo para la incineración. Cuando la vi alejarse una parte de mí se rasgó como un pedazo de papel. Sentí su despedida silenciosa y definitiva.
Esa misma tarde volví al Distrito Federal en un vuelo barato y casi improvisado. Aún sentía el sol resplandeciente y el calor impregnándose en mi piel. Atrás dejaba las balaceras y los estragos del narcotráfico norteño para regresar a la todavía segura capital. Oí en mi cabeza la pregunta tierna que mi abuela me hacía siempre al partir: “¿Ya se va, mi niña?” Sentí cómo brotaban mis lágrimas. Mi mirada se clavó en la ventanilla del avión con el cielo claro y las nubes tupidas. En mi imaginación infantil Abigail se encontraba vagando por ahí, en una forma etérea.
jueves, marzo 24, 2011
Hombres de 20 mil millones de dólares
Mi primera colaboración en el también incipiente diario EL NUEVO MEXICANO.
Según la película “Red social”, Mark Zuckerbeg, creador de Facebook, a sus 26 años cuenta con una fortuna de más de 20 mil millones de dólares que le ha convertido en el multimillonario más joven y famoso del mundo a pesar de recibir una demanda de plagio por los estudiantes Tyler y Cameron Winklevoss. 600 millones de personas en el globo terráqueo se han aficionado a las fotografías, los mensajes y hasta a los chismes que han derivado en casos de infidelidad, provocando 28 millones de rupturas sentimentales según un estudio de la revista “CyberPsychology and Behaviour Journal”.
Para muchos se trata de un plagiador con visión y olfato mercadotécnico capaz de someter a una sociedad entera a consumir un producto altamente adictivo, benévolo o dañino, según el cristal con que se mire. El célebre narcotraficante Amado Carrillo Fuentes, líder del Cártel de Juárez, también contaba con más de 20 mil millones de dólares al morir en julio de 1997. Demoró más años en obtenerlos mediante el tráfico de cocaína. Sin embargo, ambos personajes coinciden en haber comercializado un producto enajenante que les hizo ganar fama y fortuna. La muerte de Carrillo no detuvo su legado que hasta la fecha ha marcado una dolorosa huella en la sociedad mexicana.
Discurso de Jaime López para presentar el libro "Crónica Biciteka" de Georgina Hidalgo. (Producciones El Salario del Miedo, 2021.) Lugar: Fonda El Convite. Fecha: 20 de octubre de 2021.
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