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sábado, abril 06, 2013

Rock mexicano: de la oscuridad a la luz

Publicado hoy en SinEmbargo.Mx

Miriam Canales

El rock mexicano brilla hoy con otras luces. Tras una larga lucha por borrarse la etiqueta “rock en tu idioma”, músicos talentosos abrieron el ostión de los hoyos funkies y han creado industria nacional. 

(SinEmbargo).– En la actualidad, el rock en México parece haber superado todas sus barreras. Los espacios marginados para conciertos, los hoyos funkies y los prejuicios de la prensa y el público son tiempo pretérito… en apariencia. Transitando airoso por ese trance, el mote del “rock en tu idioma” impuesto por las disqueras, fue como un movimiento social y telúrico o una simple estrategia de mercadotecnia donde los cerebros burócratas decidían asépticamente que productos eran redituables y cuales quedaban excluidos. Sin embargo, antes de ello otras mentes ya escribían la historia a su manera con sus propias pinceladas musicales. El Festival Avandaro de 1971 sirvió como pretexto para iniciar la era de la prohibición y el ataque de la prensa, cuyas notas se enfocaban en el desorden y el uso de drogas de los conciertos omitiendo la calidad del trabajo del artista, salvo unas cuantas publicaciones especializadas. Mientras que en Europa y Estados Unidos, el punk se encontraba en efervescencia los pequeños proyectos existentes en México sobrevivían emulando a aquellas bandas experimentando e improvisando. Hasta la fecha, muchas de esas huellas continúan plasmadas en una escena subterránea que no tiene nada qué ver con el estrellato de Zoé, Jaguares, Maná o Carla Morrison. Algunos optaron por la libertad creativa y la independencia sobre el éxito comercial. Rebeldes, renegados o revolucionarios, ellos cuentan sus historias. 




En la década de los 70 del siglo XX, al sur de la Ciudad de México existían pequeños espacios alternativos en que artistas afines se reunían, como las tiendas de discos Hip 70 y Yoko. El hambre musical se saciaba con viniles y para los gustos exigentes se encontraba el kraut rock alemán con Faust, Kraftwerk y Can y el rock en oposición y progresivo como Soft Machine, Henry Cow y Univers Zero. Lugares como estos sirvieron para que se entrecruzaran las ideas de Alex Eisenring, Walter Schmidt, Carlos Robledo y Jesús Bojalil, alias “Capitán Pijama”, entre otros, que formaron proyectos como El Queso Sagrado, Decibel, Como México no hay dos, Size, Pijamas a Go-go y El escuadrón del ritmo. Conforme se adentraban en esta música y peleaban por estos discos, formaron una cuadrilla amistosa y se sumieron en los confines de la experimentación. 

ALEX EISENRING: LIBERTAD INVALUABLE 

“Las decisiones que tomaron las compañías no iban a impedir que nosotros siguiéramos haciendo música. Yo tuve que trabajar en cosas ajenas como oficinista, obrero, vendedor de puerta en puerta para subsistir y como no quiero ser Maná, ni me interesa…”. Alex Eisenring, alias “Alex Ice and Drinks”, formó el grupo de rock progresivo El Queso Sagrado a finales de los 70, sin dejar grabaciones, y el trío Syntoma en 1981 con su ex esposa Silvia Candanedo alias Synthia Napalm y Bernardo González, alias “Dix Fraz”, una fusión de techno pop, sintetizadores análogos y letras sobre ciencia ficción. Pioneros de la “technocumbia”, editaron discos como “El Heloderma” (1981), “No me puedo controlar” (1983), y “Perdidos en el espacio” (1984). “Soy de lo peor”, es una canción referencial para percibir los ritmos que marcaban la primera mitad de los 80 con cajas de ritmo, sintetizadores y procesadores de sonido.

Eisenring rememora los tiempos en que dirigiendo Syntoma grababan de forma independiente, diseñaban sus propias portadas de discos, pagaban la maquila directamente de su bolsillo y hasta dejaban sus productos en las tiendas. “Grabamos nuestros discos de manera libre y creo que inauguramos la era del rock independiente”. Colaboró después con otras bandas como Size, Iconoclasta y Mamá-Z; emigró un año a San Diego, California, en 1987, se alejó temporalmente de la música y volvió al Distrito Federal dedicándose a sus pasiones: las computadoras, la edición en video y el diseño gráfico. Synthia Napalm reside en Alaska desde hace más de 15 años y Bernardo González contribuyó con el grupo Nahtabisk y actualmente vive en la capital. Recientemente fue invitado a participar con la nueva alineación del grupo Decibel como productor, musicalizando con aires renovados la película “El viaje a la luna de George Meliés” en 2012. “A lo mejor grupos como Moenia esperaron lo suficiente y lograron capitalizar algo que finalmente la sociedad ya había podido digerir. Yo sigo grabando de manera independiente, me quedé muy acostumbrado a la libertad aunque no tenga el aparato publicitario de las grandes compañías. La libertad es invaluable”. 




LA MANCUERNA SCHMIDT-ROBLEDO
Este grupo de amigos creó una especie de gremio. Contaban con un público muy reducido que acudía a sus presentaciones. Se trataba siempre de las mismas almas cautivas. Mientras que por esos años al norte del Distrito Federal en colonias marginadas se gestaba un punk más crudo y agresivo con bandas como Masacre 68, Rebel d Punk y Atoxxxico; otras agrupaciones electrónicas emergieron contagiadas del synth pop europeo como Nahtabisk, Tony Rayola, Volti, Década 2 y María Bonita y el dueto Silueta Pálida con un disco trascendente: “El paso del tiempo” (1984).

Los compañeros de batalla de Eisenring son actualmente Walter Schmidt y Carlos “Charly” Robledo, quienes formaron la primera alineación de Decibel en 1974 con Moisés Romero y Carlos Alvarado, con dosis experimentales y de rock en oposición. Su disco debut “El poeta del ruido” emergió hasta 1979. “Charly” proviene de una familia de médicos del Distrito Federal y cambió esa vieja tradición por la música, conoció a Walter en la tienda de discos Hip 70 quien plasmaba su pluma en revistas musicales como Conecte y Sonido. Ambos habían participado en otro grupo experimental llamado “Como México no hay dos” junto al “Capitán Pijama” y el Dr. Fanatik en sus años de universidad. “Nosotros no vivimos de hacer música. Es esa libertad de que por eso se ha sobrevivido. Es el agrado de poder hacer lo que nos gusta, obviamente es una satisfacción que también le guste a los demás, pero nosotros no vamos a claudicar. Si nos critican, es lo de menos”. Enfatiza Walter. De niño entabló una amistad con el pintor de monstruos José Manuel Schmill y juntos acudían al cine a ver películas de terror; él diseñó la portada de los discos posteriores de Decibel: “Fortuna Virilis”, “Mensaje desde Fomalhaut” y  “Contranatura”. Hasta la fecha continúan activos y el 19 de abril ofrecerán un concierto en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris con la banda belga Univers Zero y el grupo mexicano Luz de riada, además de presentar algunos cortometrajes musicalizados surrealistas para la Cineteca Nacional ese mismo fin de semana. 

La llegada de los 80 les haría cambiar su estilo experimental por otro más irreverente, electrónico y andrógino aliándose al difunto cantante Jaime Keller alias Illy Bleeding para formar Size, a la par de bandas de contemporáneas como Ritmo Peligroso. Con sintetizadores crearon nuevas atmósferas en los sencillos en inglés “Tonight” y “Daily matrix” (1980) y en español “El diablo en el cuerpo” y “La cabellera de Berenice” (1984). “A mí me parece muy bien que existan grupos como Maná o Caifanes porque se esfuerzan por darle a la gente lo que quiere aunque comprometan su música por el aspecto comercial. Hay otros buenos como Café Tacuba o  Maldita Vecindad que sí saben darle a la gente lo que quiere y nosotros no”.



Illy Bleeding declaró en una entrevista para Noiselab.tv que “le habían roto la madre” con la llegada del movimiento del “rock en tu idioma” (http://www.youtube.com/watch?v=OcJSgM-NNtE ). Los nuevos cánones comerciales dictaban que toda letra debía ser estrictamente en español y él, al sentir frenada su libertad de cantar en el idioma que le apeteciera, decidió retirarse un tiempo. Sin embargo, volvió en los 90 con otro grupo llamado OD con Robledo y Schmidt y posteriormente con “Illy Bleeding y los robotes trucosos”. Sus días terminaron el 26 de octubre de 2010 en la Ciudad de México en un accidente automovilístico y sus últimas entrevistas están plasmadas en el documental “Nadie puede vivir con un monstruo” (http://www.youtube.com/watch?v=v1oofXCtQ7g), del director regio Mario Mendoza. “Y si te quieres morir nadie te lo va a impedir”, cantaba en el estribillo de “El diablo en el cuerpo”. 

EL SELLO COMROCK

 En 1985, el Distrito Federal sufrió un revés telúrico y social. Eran los tiempos en que imperaba el cacicazgo de Venustiano Reyes, mejor conocido como Venus Rey, al mando del Sindicato Único de Trabajadores de la Música (SUTM) que obstaculizó a algunos grupos con ideas novedosas; veía con recelo los sintetizadores, consideraba que desplazaban a los bateristas y se debía pagar una especie de cuota para resarcir su ausencia. Es así como nació el sello discográfico Comrock de Ricardo Ochoa, Chela Braniff y Juan Navarro, juntos se aventuraron a impulsar talentos como Los Clips, Punto y aparte y Mask con José Fors en un emblemático disco compilatorio publicado ese año. Braniff intentaba negociar con Venus Rey para obtener oportunidades de grabar.

Por ese entonces las mujeres tampoco solían enarbolar la bandera del rock con excepciones como Kenny, Cecilia Toussaint, Nina Galindo y un grupo de chicas llamado Las flores del mal, activo de 1982 a 1985, con Katia Schkolnik, Lina Lewis, Scarlett Coronel y Gina de la Parra. Posteriormente, llegaría tomando la estafeta Rita Guerrero con Santa Sabina y sólo la muerte la despojó de su trono en marzo de 2011.

Capitan Pijama y los contrastes




"Yo no toco gratis, soy muy ignorado. Mi vida y mi mujer es la música, es posesiva y celosa”. Jesús Bojalil, alias “Capitán Pijama”, entre 1974 y 1977 solía satirizar a la patria cada 15 de septiembre con su grupo de performance y happening Como México no hay dos, bajo el seudónimo de “Capitán Lujuria” junto al Dr. Fanatik, El Rayo de Plata, El Terror del Cofre de Perote, El hada malvada, La Fanfarria, Rufu, Doña Chata y Ricki Nadir. La música ha sido para él lo que le ha dado todo y lo que a la vez le ha arrebatado: “Había pocos lugares antes, éramos una tribu muy marcada. No rolábamos con los Dug Dugs o Three souls in my mind porque los veíamos muy grandes. Era más fácil encontrar espacios, menos grupos en manos de gente mafiosa, no estaban de moda los festivales matraqueros donde se ponen hasta las chanclas con chelas y las chavas enseñan las chichis”. En su infancia, el “Capitán Pijama” jugaba dentro de un ropero con un radio creando sus propias atmosferas sonoras como del espacio exterior; ama a los perros y desconfía de festivales masivos.
En los 80 formó Plastic cocks con Illy Bleeding, donde estuvieron a punto de ser linchados en un concierto en Tlatelolco, los Pijamas a Go-go con Guillermo Santamarina “Tin Larín” y después El escuadrón del ritmo con Alex Eisenring. Explica que las diferencias entre los polos norte y sur de la capital eran evidentes: “Los del sur estábamos estigmatizados como ‘niños ricos’ por los grupos de rock duro y los rupestres; hay un resentimiento del público del norte. Eso no nos quitaba ninguna validez como artistas”. El “Capitán Pijama” ha producido 45 discos de forma independiente y si sus canciones fueran sus hijos “tendría una primaria pública”. La década siguiente emigró a Santa Bárbara, California, regresó en 1995 pero no volvió a componer hasta 10 años más tarde. Un sello de Ucrania llamado Turbinacarpus Records, lanzó en 2012 una antología de su proyecto Los detectives fosforescentes, de 2005 a 2008.

Humberto Álvarez y la contracultura



“Nosotros éramos marginados de los marginados y tocábamos un rock no muy comercial. En el canto nuevo no había reivindicaciones gays, por ejemplo, un grupo de rock no se dedicaba a eso. A nosotros nos interesaba hablar de México, eso creaba un movimiento, social y político”. Música y Contracultura, abreviado como MCC, con Humberto Álvarez, Jorge Velasco y Mario Rivas fue un proyecto de 1980 simpatizante de movimientos de izquierda y una fuerte consciencia social y sexualidad liberada con canciones como “El Ángel de Sodoma” y “El muro”. Conocieron en esos años al poeta beatnik Allen Ginsberg  y fueron invitados por la banda pandillera de Los Panchitos a tocar en conciertos organizados por ellos en los barrios de Tacubaya y Santa Fe. Humberto intervino con sus sintetizadores en el grupo Casino Shanghai a mediados de los 80 y cantó en la banda Sangre Asteka con José Manuel Aguilera. Durante un periodo de su vida vivió en Malinalco, Estado de México, donde tuvo un acercamiento con la naturaleza y dio otro giro a su vida y su estilo musical. En 1997 comenzó a utilizar instrumentos exóticos como cuencos tibetanos para dedicarse a la sonoterapia desde 2002.

TIJUANA Y GUADALAJARA 

El centralismo defeño provocaba que las escenas musicales de otras regiones de la República se mantuvieran apartadas, la comunicación entre proyectos afines era escasa. Ciudades como Tijuana se encontraba cubierta de beats que hasta la fecha permanece. Proyectos pioneros en la electrónica como Vandana, Ford Proco y Artefakto, antecedente de Nortec Collective y en hacia los 2000, Murcof, son ejemplo. Uno de sus problemas consistía en adquirir instrumentos a precios razonables, especialmente con los sintetizadores. En Guadalajara ocurría un caso distinto, carecía de una escena artística. Los espacios musicales estaban reservados para el mariachi y el canto nuevo, sin cabida para el rock. Con excepción de bandas antecesoras como La Revolución de Emiliano Zapata, algunos optaban por emigrar a la capital como Sombrero Verde, hoy Maná; otros como Dudamata con José Fors, buscaban posicionarse. Algunos capitalinos creaban sus vínculos musicales en Guadalajara en la Galería Magritte y en el Foro Roxy. “No sólo teníamos a la autoridad en contra de nosotros, también a otros rockeros porque decían que el rock debía cantarse en inglés. A algunas estaciones les parecía muy atrevido programar este género”. 



Andrés Haro, miembro fundador de la banda El Personal, anteriormente en Plasmodia con el monero Jis y en el El Poder Ejecutivo con Gerardo Enciso, fue uno de esos jóvenes tapatíos que en los inicios de los 80 viajaron hasta la frontera de San Diego, California, a abastecerse de instrumentos; en Guadalajara sólo vendían flautas dulces y para comprar discos organizaban “vaquitas” entre cuates. Si intentaban grabar por su cuenta tenían que someterse a un rudimentario proceso en que cortaban y pegaban manualmente. Con su exitoso e irreverente debut “No me hallo” (1989), El Personal buscaba romper con el estereotipo de “tapatíos mochos”. Sin embargo, llegó la tragedia del Sida que terminó con el vocalista Julio Haro en 1992, así como de sus colegas Pedro Fernández y Lalo Parra en el lapso de la explosión comercial del rock en español. Aunque ellos se rehusaban a cantar en inglés, como solía ser la costumbre comercial, no figuraron para las disqueras que discernían que bandas se integraban a sus recopilaciones de “éxitos”.

Andrés Haro ha fungido como productor y formó otro grupo llamado Los 7k. Retomando a El Personal, cuentan con una nueva alineación y un disco reciente titulado “Sabe qué modo”, que se promoverá a lo largo de 2013. 

LA ESCENA SUBTERRÁNEA EN LOS 90 

Escuchando a Captain Beefheart, Frank Zappa, The Beatles y Led Zeppelin surge Humus, un proyecto considerado pionero del stoner rock psicodélico en México. Poco conocido, pero más apreciado en países como Inglaterra, Italia, Alemania y hasta Nueva Zelanda, desde donde les enviaban cartas solicitando su música. Dieron a conocer sus primeros cassettes por contactos en el Tianguis Cultural del Chopo llegando a ser comparados hasta con King Crimson. Su creador capitalino Jorge Beltrán emigró a Monterrey, su amigo de infancia y baterista Víctor Basurto reside en Ámsterdam, Holanda, y Charly López en la Ciudad de México. “En el DF tenemos nuestra base de fans, ¡pero queremos conquistar al mundo!”, enfatiza Beltrán. Desde 1988 lanzó su primer disco “Tus oídos mienten”, aunque se considera a “Malleus Crease” (1996) como su obra cumbre. En 1999 colaboraron en el álbum “Fortuna Virilis” de Decibel.




Por 1997 surgió otro proyecto poco convencional llamado Cabezas de Cera, conformado por los hermanos Mauricio y Francisco Sotelo, lejano al rock “de ponerse hasta su madre”. Con una dosis de folclor y experimentación y más afines a la música de Iconoclasta y Arturo Meza, esta ingeniosa dupla ha creado para sus composiciones algunos instrumentos de metal propios como el “charrofono”, mezcla del sitar hindú y la guitarra eléctrica. Ellos consideran que después de haber transitado por el apogeo del rock en castellano y el adiós a la prohibición, se vivió una especie de libertinaje posterior. Cabezas de Cera han sido invitados a participar en múltiples festivales internacionales de música. Incluso en Corea del Sur un grupo de niños acudió a formarse para su autógrafo, como una de sus experiencias más emotivas. Desde países como Noruega les han solicitado material nuevo; este verano viajarán a presentar su disco “Hermandad” en España y la República Checa. “Siempre habrá alguien que escuche”, comentan con optimismo.

ROBOTA Y EL RETROFUTURISMO 




En su casa posee una vasta colección de sintetizadores clásicos y teclados análogos y en pleno 2009 se aventuró a lanzar su primer álbum en formato cassette. El artista Hugo Quezada formó el proyecto Robota desde finales de los 90 y hasta ese año editó un disco homónimo asociado al artista visual Israel Meza, alias “Moris”, quien diseñó la portada y en 2011: fue un vinil llamado “Vulgar display of power”. No se sintió iluminado por las luces de Café Tacuba o Fobia sino por la escena alternativa como Nahtabisk, Decibel o Ritmo Peligroso. “En México hay una banda que hace algo padre y se apaga, hay un brinco, un pequeño destello y se apaga y luego desaparece. Creo que esa esa es la constante del rock nacional”. En su perspectiva, cualquiera que tenga la osadía de hacer algo distinto siempre encontrará impedimentos, como buscar espacios que reúnan todos los requerimientos técnicos para tocar o ingenieros de sonido que entiendan sus ideas. A diferencia de hace 30 años considera que muchos obstáculos no han sido vencidos en su totalidad. “Tampoco te puedes enganchar en un solo proyecto, no todas las bandas son para siempre. Repetirse y caer en clichés me da mucha flojera”. 

DAVID CORTÉS Y EL PAPEL DE LA PRENSA

 “Las notas sobre rock aparecían en las sección de nota roja y siempre estaban referidas a desmanes, violencia y drogas. Jamás se hablaba de música. El rock estaba alojado antes en revistas como Conecte y Sonido. David Cortés, reportero especialista en temas musicales, escribió el libro El otro rock mexicano y recopiló junto a Alejandro González Castillo los “100 discos esenciales del rock mexicano”. Desde los 80 se ha dedicado a documentar los vaivenes de la industria musical, sus éxitos y traspiés. Después del despunte de Caifanes, en 1987, la prensa y las disqueras tuvieron un nuevo enfoque dejando atrás los hoyos funky y con ello nuevas empresas encontraron un negocio redituable para organizar eventos: “Ahora hay una industria, antes no había sino esbozos para crear una. Antes no se limitaba tanto a los músicos como ahora en el sentido de exigirles ganancias y rentabilidad. Creo que ellos mismos hacían las cosas por la música misma y no por afán de la fama”.

 El rock mexicano brilla con otras luces en el presente. No se puede dejar atrás al pasado y mucho menos ignorarlo. La industria sigue ensanchándose con grandes talentos, pero también con simples arribistas. Siempre habrá nuevos oídos para escuchar y la historia no puede dejar de escribirse.




domingo, febrero 24, 2013

Walter Schmidt y Carlos Robledo. Los poetas siguen haciendo ruido


Walter ha formado con 'Charly' una mancuerna profesional que ha subsistido al paso del tiempo y continúa trabajando con proyectos novedosos.

México  • Durante la década de los 70 y 80 cuando el rock mexicano se encontraba sumergido en la marginación y clandestinidad; algunas mentes creativas y rebeldes continuaron abriendo sus propios espacios y caminos. Dos de ellos: Walter Schmidt y Carlos Robledo con las bandas Decibel, Size y Casino Shanghai.
La cita con ambos artistas fue un jueves por la tarde en la colonia Escandón de la Ciudad de México, donde Carlos Robledo vive desde hace más de 40 años. Desde sus inicios en la experimentación y la improvisación sonora y tras su paso por el grupo “Como México no hay dos”, con el Dr. Fanatik y el Capitán Pijama, sus inquietudes musicales han prevalecido a la par de la modernidad y la nueva tecnología, de los sintetizadores análogos y las cajas de ritmos a las lap tops  y los programas de edición de sonido. Mientras en México emergen nuevos proyectos electrónicos y hasta se dan locutores de radio y presentadores de televisión con pretensiones dedisc jockeys, esta dupla me recibe con la sencillez de un debutante, pero con la experiencia y la incertidumbre que implica dar un siguiente paso en una carrera larga y vetusta.
En esa antigua casa se gestaron algunos proyectos como la banda Decibel, donde también participaron los músicos Jaime Castañeda y Arturo Meza. Con el transcurso de los años, algunoselementos permanecen de testigos, como el piano donde compusieron las piezas de su disco debutEl poeta del ruido (1979). Con la llegada del new wave y el techno pop en los 80, su habitación de la planta alta con terraza vio florecer a su siguiente banda punk: Size, acompañados por las bailarinas Go go girls y el cantante Jaime Keller alias Illy Bleeding, fallecido en octubre de 2010 en un accidente automovilístico. Hasta la fecha, este sitio se mantiene como recinto de ensayos.
DE EXPERIMENTOS Y OSCURIDADES
La música de Decibel continua sonando, no es gótica ni dark, pero se puede catalogar de “siniestra”, como un momento terrorífico inminente. Mientras, El Charly —como es llamado entre sus amigos—, fumaba un cigarro y evocaba con aires de nostalgia el recuerdo de su madre Alma Rella, quien les apoyó desde el comienzo. Influenciados por el rock progresivo y en oposición, su primer álbum fue dedicado a ella. No obstante, la rebeldía y androginia de Size no fue bien vista. Robledo tocaba la guitarra y los teclados bajo el seudónimo de This Grace, Walter Schmidt —aliasDennis Sanborns— se encargaba del bajo y Dean Stylette (Alfonso Moctezuma) de la batería. En una escena musical paralela donde coexistían grupos infantiles como Timbiriche y Menudo, este combo dio vida a canciones como “El diablo en el cuerpo” y “La cabellera de Berenice” con un sonido synth punk.
“A diario este lugar se convertía en una fiesta como en la película 24 hour party people… a la mexicana, obviamente”, cuenta Schmidt mientras Charly muestra algunas reliquias en formato vinilo de Size, que también han sido publicadas recientemente en disco compacto, y una caja de con los tres álbumes de Decibel del sello MIO Records de Israel.
Editor de la revista musical Sonido durante los 70, aficionado a los monstruos y “amigo del arte siniestro”, Walter ha formado con “Charly una mancuerna profesional que ha subsistido al paso del tiempo y continúa trabajando con proyectos novedosos como la musicalización de películas como El viaje a la luna, de George Meliés, y cortometrajes de Marcel Duchamp y Robert Desnos, además de la reedición del álbum Film de su grupo posterior Casino Shanghai. De forma itinerante a la música se ha dedicado a colaborar con el Instituto de Ecología de la UNAM en proyectos para preservar reptiles mexicanos en peligro de extinción.
“Tenemos la ventaja de hacer lo que se nos da la gana, porque no hemos vivido nada más de la música, aunque tratamos de hacerlo de la forma más profesional posible y no vamos a claudicar si ya llevamos 40 años en esto”. Robledo y Schmidt explican los pormenores de su nueva aventura con Decibel mientras suenan de fondo sus piezas musicales. El próximo 19 de abril alternarán con la banda belga de rock en oposición Univers Zero, en un concierto en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, conjuntamete con el grupo mexicano Luz de riada. Al día siguiente tendrán otra presentación en la Cineteca Nacional, con los cortometrajes surrealistas musicalizados. Esta nueva alineación de Decibel incluye al saxofonista Javier Babiera y a Alex Eisenring (Syntoma, El Queso Sagrado.) “El insecto mecánico”, es otro disco nuevo en gestación para 2013 con fusiones étnicas y sonidos exóticos, sin definirse aún.
EL CASINO VUELVE A JUGAR
Tras la separación de Size, formaron el grupo Casino Shanghai con la cantante Ulalume Zavala y el músico Humberto Álvarez. Su álbum Film, grabado en inglés en 1985, también será relanzado en formato de disco compacto plagado de techno pop, una portada más moderna y un precio de 150 pesos como máximo. Respecto a la caratula anterior, en la que posaban vestidos de forma elegante fotografiados por Max Clemente, Walter opina que nunca se complace a nadie: “Si pones la vieja portada dicen: ‘¡ay!, ¿por qué la misma pinche portada vieja?’ y si pones una nueva: ‘¡ay!, ¿por qué le cambiaron la portada?’”.
“La tumba de Edgar Allan Poe”, un tema en francés inspirado en un poema de Stéphane Mallarmé, originalmente estaba contemplado para utilizarse en un EP posterior que nunca se lanzó debido a que Ulalume se mudó a Nueva York donde comenzó a hacer dj sets e instalaciones artísticas . Sin embargo, fue incluido dentro de la recopilación electrónica Back up, expediente techno pop (2005) y se remasterizó en la Fonoteca Nacional en sonido 5.1. “En plena época del rock en tu idioma les dijimos: ‘¡Pues ahí les va una rola en francés!”, explica Charly. Otra novedad es la versión en español de “Hollow bodies” mientras que “L’Action minimal”, grabada con Alfonso André, permanece en silencio hasta nuevo aviso.
Ulalume pasará una temporada en México y aprovecharán para realizar con ella una serie de presentaciones en vivo durante la próxima primavera en el Distrito Federal, incluyendo algunoscovers de otras canciones rockeras: “Si esperamos tanto para reeditar el disco fue para tener más control, porque son cosas que no son tan populares. No es por ser elitista, pero Casino Shanghai tiene un público restringido per se. Es mejor si nosotros tenemos el control de la producción, diseño y portada en vez de mandárselo a una compañía que no sabe”. Explica Schmidt. Ya existía desde tiempo atrás este proyecto con otras disqueras como Noiselab, pero su director Héctor Mijangos no cumplió con el contrato y extravió el material y las fotografías. A más tardar el mes de abril acogerá a Film como novedad. A condición de que este disco obtenga un recibimiento favorable podrían lanzarse otras 10 canciones inéditas.
Esa tarde, al salir de la casa de Charly para abordar un taxi, ignorábamos que no muy lejos de ahí, el poniente de la ciudad de México se ahogaba en el fuego y la noticia circularía los días subsiguientes. El resto es historia. Los poetas retoman su música.
@miricaiba

Discurso de Jaime López para presentar el libro "Crónica Biciteka" de Georgina Hidalgo. (Producciones El Salario del Miedo, 2021.) Lugar: Fonda El Convite. Fecha: 20 de octubre de 2021.

              ACERCA DE LA CRÓNICA BICITEKA DE GEORGINA HIDALGO VIVAS                                                                     ...