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jueves, junio 23, 2016

Brexit: voces a favor y en contra






Miriam Canales 
@miricaiba
El Reino Unido se encuentra inmerso en un nuevo dilema sociopolítico. Como si no hubiesen sido suficientes los deseos de emancipación de Escocia en 2014, los ingleses son de nueva cuenta convocados a otro referéndum donde su lugar en la Unión Europea está en vilo, al menos hasta el día 23 de junio.

A unos días de celebrarse esta nueva consulta, las opiniones están polarizadas. Mientras que el Primer Ministro, David Cameron exhorta a los ciudadanos a votar y quedarse, algunos otros lo consideran un desgaste, una pérdida de tiempo y un asunto que atañe más a los intereses del Partido Conservador y las inversiones de los grandes millonarios extranjeros, mientras que el líder laborista Jeremy Corbyn se mantiene generalmente silencioso al respecto, aunque se conoce que él estará apoyando del lado de la permanencia.

En contexto, desde la década de los setenta, Gran Bretaña discutía su entrada a la entonces Comunidad Europea dada sus precarias condiciones financieras y sociales. En la actualidad, sus circunstancias son otras, como una evidente y apabullante masa migratoria originaria de Medio Oriente, África, Australia y, en los últimos años, América Latina y el resto de Europa que busca la capital como un fin económico, asunto que preocupa no solo al gobierno, sino a la población autóctona quienes la consideran insostenible. El escritor mexicano Fernando Curiel describe en su libro de culto “Vida en Londres”, mientras pasaba por allá un año sabático en 1971: “Hasta el momento, el inglés no ha decidido su verdadero lugar en el anchuroso mundo. Algunos piensan que el país forma parte de un todo histórico y cultural: Europa. Otros juran y perjuran que Inglaterra es parte, tan solo de sí misma”. Menciona en el capítulo Europe and Britain: tres días de la historia contemporánea de Inglaterra.

“Los que quieren quedarse dicen que los que apoyan a Brexit son racistas, que no quieren dejar entrar más migrantes; los otros dicen que eso no es verdad, que sólo quieren tener control de sus fronteras. Nadie sabe cómo sería la cosa afuera porque no hay manera de medirse”. Menciona Nigel, un ciudadano londinense hastiado de las vertiginosas decisiones políticas de su país.

Otro tema espinoso es la inoportuna fecha de votación durante el marco del Festival Glastonbury, lo que representaría 200 mil votos menos. Michael Evis, su director, ha recomendado “acudir primero a la urna y luego a la fiesta”, de acuerdo al diario español “El mundo”. Otras fuentes como el documental mostrado en YouTube, Brexit: the movie, de Martin Durkin, muestra como varios ingleses se sienten ajenos a la alta burocracia de la Unión Europea y sus decisiones arbitrarias. Además, las opiniones a favor comparan el caso de Suiza y su prosperidad económica siendo independiente de esta organización. Cosa que idealizan los británicos en un futuro hipotético.

“Yo preferiría que se quedaran, aunque no sea lo ideal, y pienso que cada país europeo debería tener una encuesta en vez de que los políticos solo tomen una decisión y ya”. Sostiene Mirjam, una migrante alemana. Visitar de vez en cuando su natal Stutggart y trabajar en Londres le es sencillo, pero su estancia se modificaría si los comicios no le resultaran favorables, como el de solicitar una visa de trabajo. Alemania es otro de los países opositores. “Aunque Inglaterra paga menos que otros, yo espero que no se vaya”.
Javier es un comunicador chileno con 15 años establecido. Cuenta ya con un pasaporte inglés. Él no tiene considerado regresar a su país independientemente del resultado del referéndum. Sin embargo, la bonanza laboral ha sufrido un declive en los últimos años según su experiencia: “Antes de la recesión del 2008 había muchísimo trabajo, la gente se cambiaba cuando quería. Yo no tuve problemas con eso. Después de eso todo cambió; el desempleo creó una congelación y una rebaja en los sueldos para los empleados comunes y corrientes que somos la mayoría. La gente que tenía buenos trabajos como profesionales también se vio afectada en ese periodo”.

Nigel expone lo que sería para él una desventaja: “estando fuera perderíamos el beneficio de entrar y viajar tan fácilmente por Europa. Más allá, los franceses y alemanes intentarán quitar mucho del trabajo financiero que pasa por Londres hacia Frankfurt y esto con el tiempo tendrá un efecto grave porque el sector financiero es un fuerte productor. Quizá la única gran industria que todavía tenemos”.

Con ironía, este británico menciona que una de los puntos a favor de la aprobación del Brexit es como algunos magnates rusos residentes perderían poder como Roman Abramovich (propietario del equipo de futbol Chelsea) o Evgeny Lebedev (el influyente rotativo gratuito The Evening Standard es uno de sus bienes) cuyos negocios han contribuido a la gentrificación y el encarecimiento de la urbe. “Tengo la idea de que a pesar de cada cosa mala trae algo bueno. Si dejamos de tener a estos cabrones (sic) que roban tanto dinero pues que mejor se vayan”.




jueves, julio 10, 2014

Annik Honoré: Réquiem por un romance clandestino

Publicado hoy en El ángel exterminador de Milenio Diario


Réquiem por un romance clandestino.
Réquiem por un romance clandestino. (Ric Reyes)
Ha muerto Annik Honoré, más conocida por su relación extramarital con Ian Curtis, cantante de Joy Division, que por su labor como periodista y promotora musical en Europa, elemento básico femenino para la lírica oscura de algunas de sus canciones.
¿Qué sería de la obra de los artistas sin sus amantes? A veces, el amor de una sola mujer no es suficiente y ella lo supo bien. La musa-groupie-amante-amiga murió este 3 de julio a los 56 años. Su nombre no le decía nada casi a nadie, excepto a los fans de la banda y algunos conocedores del rock. Lo que es un hecho es que sin Annik nunca habría brotado del acongojado corazón de Curtis una canción como “Love Will Tear Us Apart”. Por esos días, el vocalista se encontraba inmerso en un periodo de turbulencia física y emocional y en medio de una disyuntiva en el que convergían ambos y su esposa, Deborah Woodruffe, mientras Joy Division despuntaba en la escena de Manchester.
Su familia no ha revelado la causa de su muerte, excepto por una enfermedad que padecía desde tiempo atrás. Originaria de Bélgica, Honoré nació el 12 de octubre de 1957 y se trasladó de Bruselas a Londres en 1979, donde conoció a Curtis durante una entrevista en agosto de ese año, unos meses antes de su suicidio a los 23 años. Era una chica de clase media aficionada a Patti Smith, David Bowie y los Rolling Stones, y se empleó en la embajada de su país en Inglaterra. Colaboraba para una revista belga llamada En attendant y el destino la hizo reportear un concierto de Joy Division armada de un cuestionario con preguntas naive. Fue así como la “bruja” llegó para ensombrecer al matrimonio, cuya vida no era ningún cuento de hadas.
Annik se dedicaba a programar conciertos en Bruselas en el pub Plan K (que Joy Division inauguró) asociada al periodista Michael Duval. En 1980 crearon Factory Benelux, filial de Factory Records, casa productora de los chicos de Manchester. También fundaron el sello independiente Les Disques du Crépuscule o Twilight que editó a otros grupos como Cabaret Voltaire, Tuxedo Moon, New Order y discos recopilatorios de synthpop con artistas como John Foxx y Thomas Dolby. Estuvo activo de manera oficial hasta finales de los noventa y en 2012 fue reactivado por otro de sus socios, de nombre James Nice.
Durante años se mantuvo dentro de la esfera privada excepto por el documental Joy Division Their Own Story y la película biográfica de la banda, Control (Anton Corbijn, 2007), cuyo papel fue interpretado por la actriz rumana Alexandra María Lara. Este filme se basó en el libroTouching from a distance (1995), escrito por la viuda, quien también fungió como productora; aún profesaba un profundo odio, al grado de retratar a su marido como un joven vulnerable, infiel y desatento de los deberes familiares y a su contrincante como la culpable de su declive conyugal.
Sin ser una historia que narre algún detalle sobresaliente, Controlpodría parecerse más a un capítulo de Mujer casos de la vida real oLo que callamos las mujeres región 2 en el que la esposa despechada aprovecha para desahogar rencores pasados. La pareja se había casado muy joven y su relación era ríspida aun cuando habían procreado a una niña de nombre Natalie que hoy es una fotógrafa profesional. La historia del macabro hallazgo de Deborah el 18 mayo de 1980, en el que su hombre pendía colgando de una soga en su cocina es ya conocida.
Según una entrevista que otorgó en 2010 a la publicación belga, Le Vif/L’Express, Annik argumentaba que su convivencia era de tipo “platónico, infantil, sin sexo de por medio”. Por esos años, Ian se encontraba medicado para la epilepsia, lo que no le permitía una relación física. “Estoy harta de que la gente cuestione mi palabra o la suya. Dirán lo que quieran, pero solo yo tengo las cartas de Ian y en una de ellas dijo que ya había roto su relación anterior cuando nos conocimos”, declaraba al periodista Phillip Cornet. “Esta es mi primera historia de amor, tuve una aventura o dos y luego me encuentro con un ser raro, exquisito, amable. Él tenía unos ojos preciosos, una mirada suave. Lo sentí como una persona que sufre, frágil y amable conmigo de inmediato”.
Tras la muerte del cantante se unió a otro hombre, con quien tuvo dos hijos sin dejar a un lado su trabajo como promotora musical. Durante un tiempo cargó con el peso de su romance: “Un hombre casado, un suicidio. También tuve una gran culpa”. Siempre mantuvo la esperanza de que Natalie Curtis algún día “tocara el timbre de su casa” para contarle su versión de los hechos. Ella no hizo comentario alguno —hasta este momento— sobre su fallecimiento en su cuenta de Twitter @16apr79, mientras que Peter Hook, ex bajista de Joy Division y New Order, sí dio sus condolencias y hasta le dedicó “Atmosphere” en un concierto con su banda, Peter Hook And The Light.
Dejando a un lado moralismos, no puede negarse la influencia de Annik Honoré en la atribulada vida de Ian Curtis y su trabajo profesional con New Order. Heroína o villana, el amor los separó, pero basta ahora la muerte para reunificarlos.
Miriam Canales
@miricaiba

domingo, noviembre 17, 2013

Battersea y el gran vuelo de Algie

La central termoeléctrica cede su lugar a un complejo de parques, centros comerciales y departamentos; la vieja construcción ilustró hace 35 años la portada del disco Animals, de Pink Floyd.

Reino Unido
Sus puertas se habían mantenido cerradas a cualquier visitante desde 1983, hasta que un frío fin de semana de septiembre filas de entusiasmados y nostálgicos ingleses acudieron a conocer el interior de la antigua central termoeléctrica londinense de Battersea, como reencontrando a un viejo amigo olvidado o descubriendo un nuevo personaje fascinante.
Battersea es un barrio en el municipio de Wandsworth al sur de Londres. Su planta representa un patrimonio industrial para Gran Bretaña, y significó una imagen trascendente en la carrera de Pink Floyd en la portada de su disco Animals (1977). Colindante con el río Támesis, es un lugar emblemático que no figura en los folletos como sitio turístico excepto por el buen tino de una celebración anual llamada Open House, en el que diversos edificios londinenses de acceso restringido abren sus puertas por única ocasión. Encargada de proveer luz a la ciudad por medio siglo, Battersea se dejaría penetrar por ultima vez antes de convertirse en un ambicioso complejo comercial con departamentos de lujo, parques y almacenes de prestigio, a construirse en un plazo de 10 años aproximadamente.
Esta solía ser una estampa habitual vista desde el tren por las estaciones Vauxhall y Clapham Junction, rumbo al centro, pero se ignoraban sus interiores. No hay una estación de tube (como se le llama en Londres al Metro) que otorgue una salida inmediata. Esta vez se trataba de la oportunidad propicia para explorar este recinto, conocido y misterioso a la vez por su fachada de ladrillo art déco y dos chimeneas blancas que remiten a las columnas de un antiguo palacio.
Battersea Power Station fue diseñada por Sir Giles Gilbert Scott, integrante de una prestigiada familia de arquitectos, quien también diseñó el puente de Waterloo, la cabina telefónica roja —otro ícono londinense—, y la catedral anglicana de Liverpool. De familia católica, concursó para construir esta iglesia en 1902, cuando tenía 22 años de edad, lo que le hizo obtener notoriedad. A principios de 1930, la London Power Company le asignó el proyecto de esbozar el frente del edificio. Originalmente, el ingeniero Leonard Pearce se había encargado de los cimientos. El trabajo de Gilbert Scott consistió en darle una mejor proyección a su apariencia externa y eligió material de ladrillo, mármol italiano, pisos de madera y hierro forjado para las escaleras, cuyos restos aún pueden apreciarse. Battersea tuvo una vida activa desde 1933 y duró 50 años.
Muchos años después se rinde pleitesía a esta obra propiciando que algunos visitantes no se inmuten por cinco horas de espera en las filas, ingeniándoselas en matar el tiempo, sentados en sillas desplegables, leyendo periódicos, charlando sobre temas intrascendentes o fumando para mitigar las bajas temperaturas. Los más osados lograron acampar desde la noche anterior asegurando su acceso inmediato. En su mayoría británicos, sonaban los acentos de asombro provenientes de otras partes de Europa, como Italia o Irlanda. La sorpresa invade en el limitado espacio y tiempo designado para los que esperan su turno con ansiedad y los flashes fotográficos se proyectan como si se tratase de una alfombra roja con celebridades. No hay tal, es solo una vieja planta que despierta la curiosidad de los veteranos que la conocieron en su apogeo y de los jóvenes que se familiarizaron con ella a través de aquellos, leyendo revistas, consultando internet o escuchando a Pink Floyd.
¿Por qué despierta la curiosidad esta vetusta edificación? La historia de Battersea tiene otras vertientes afines a la cultura pop y rock más allá de la arquitectura. Quizá su imagen más representativa sea aquella que surgió de la cabeza de Roger Waters para fotografiarla en la portada del décimo disco de Pink Floyd Animals (1977), con el cerdo volador inflable entre las chimeneas. Era obra discográfica en que se hacía una ácida burla al capitalismo y cada una de sus estructuras comparándolas con los animales: los perros representaban a la ley, los cerdos a los mandatarios y las ovejas a los peones descerebrados. Basada en la novela de George Orwell Animal Farm, su enfoque se centraba en los tiempos comunistas.
No puede haber una obra artística perdurable si no hay un capricho extravagante de por medio. Entonces, en vez de un montaje que hubiese resultado menos costoso, se produjo una sesión fotográfica de tres días. Algie, como se llamó al famoso animal creado por el artista Jeffrey Shaw, requirió horas para ser inflado y los fotógrafos y el tirador contratados permanecieron inactivos. Al segundo día, los organizadores olvidaron llamar al tirador y una racha de viento rompió las sogas que lo sostenían para dar a Algie la libertad de volar por los cielos de Londres. El cerdo se perdió de vista y los asustados pilotos que viajaban desde el aeropuerto de Heathrow lo detectaron a 30 mil pies de altura, lo que provocó un caos aéreo en el que algunos vuelos se cancelaron mientras la pieza paseaba por los aires. Su destino fue el aterrizaje en una granja de Kent, donde lo recuperó y devolvió un granjero. Tras ser remendada la pieza, se realizó la toma definitiva.
En septiembre de 2012, se realizó en Battersea una nueva imagen para celebrar el 35 aniversario del lanzamiento de Animals con un nuevo puerco hecho de PVC. Se quiso utilizar a Algie, que permaneció en un taller de Suffolk por un largo periodo; pero por su edad y el desgaste ya no estaba en condiciones de hacer travesuras aéreas, a diferencia de su padrino Waters. Hasta la fecha el cerdo se mantiene como emblema de sus conciertos.
¿Qué es lo que le depara a Battersea? En julio de este año, según BBC News y el diario Evening Standard se lanzó el plan maestro de renovación con capital financiero de Malasia. El proyecto costará ocho mil millones de libras, para que en un lapso de 10 años se construyan en Battersea oficinas, parques, tiendas, tres mil 500 casas y una nueva estación del underground para comunicarla. Se respetará la estructura original asociándose con las empresas Sime Darby, SP Setia y el fondo de Employees Provident Fund de Malasia. Con ello se abrirán 15 mil fuentes de empleo. Hace un año se firmó el contrato con el director del proyecto, Tan Sri Lew, y su primera etapa espera concluirse en 2016. Grandes esperanzas y entusiasmos se aguardan.
De esta manera, un nuevo rostro citadino figurará en Londres para una futura generación que creció distante de su faceta de planta termoeléctrica. El cerdo Algie dejó de volar entre las chimeneas, pero su imagen sigue plasmada en los aires para quienes dirijan su mirada al cielo si es que las espesas nubes y la lluvia no lo impiden.

miércoles, noviembre 06, 2013

La ruta de Amy Winehouse y un brindis en su memoria

Nueva colaboración en El ángel exterminador de Milenio Diario

“Quiero que la gente escuche mi voz y olvide sus problemas por solo cinco minutos. Quiero ser recordada por conciertos que agoten localidades y se llenen en su totalidad. Quiero ser recordada por… ser solo yo”. Cuando Amy Winehouse escribió este ensayo en 1997 en la escuela de teatro Sylvia Young sobre la manera en que deseaba trascender en el mundo, no sabía hasta qué punto sus palabras traspasarían el papel y la pluma. Éste se encuentra expuesto en la actualidad en el Museo Judío de Londres como parte de una semblanza a su vida personal en un nivel más íntimo, más allá de sus escándalos artísticos.
Su familia se encargó de rendirle un homenaje póstumo a través de la exhibición A family portrait conformada por fotografías, videos, discos y objetos personales que definieron la obra, el triunfo y el declive de “la diva del soul”. Una colección en honor a sus raíces judías donde la unión parental fue punto clave en su formación… pero omitiendo el influjo de su marido Blake Fielder-Civil. Desde entonces era evidente su amor hacia Frank Sinatra, al jazz y el soul y la nula influencia de grupos del momento como las Spice Girls.


El pasado septiembre Winehouse hubiese cumplido 30 años de edad; su figura se ha transformado en un icono local en su antiguo vecindario, al norte de Londres, como un centro de culto. Su imagen vive dibujada y fotografiada en algunos muros. La huella sigue firme a través de avenidas como Chalk Farm y el número 30 de Camden Square donde permanece el flat (departamento) en que pasó sus últimos días y al que llegaron decenas de fans a despedirla el 23 de julio de 2011, fecha de su deceso. Parece como si nunca hubiera estado ahí, no hay indicios ni siquiera de la placa que da nombre a la calle, ni paparazzi espiando.
Durante el día, este barrio es un lugar de paseo con tiendas, restaurantes y cafés dirigidos a jóvenes visitantes similar al Haight Ashbury de San Francisco. A los alrededores, mercados como Camden Lock y Stables Market ofrecen baratijas y souvenirs a precios económicos. Por la noche abunda un ambiente bohemio con música estridente, barullo y busypubs (bares concurridos) donde británicos y turistas conviven por igual, beben y ríen de forma ruidosa sin importar los países de los cuales provengan. Pese a las bajas temperaturas, las chicas caminan desinhibidas en falda corta, shorts y escotes. El frío no es un obstáculo para la sensualidad.
Es justo en una de estas tabernas como The Hawley Arms donde Amy Winehouse acudía de manera habitual. Una fotografía suya se asoma desde una ventana del tercer piso, como observando a los visitantes. La música suena a altos decibeles y pulula un olor a cerveza rancia. La nostalgia se manifiesta más en los baños sucios donde sus admiradores le escriben mensajes en las puertas de los excusados como: “Amy, por favor no te drogues en el cielo”. “Te extrañamos”. “Te queremos”. No se puede negar que desde entonces la popularidad de este pub ha ido in crescendo.


En el acervo fotográfico familiar de la cantante es difícil de creer la transformación de niña inquieta y estudiante talentosa a mujer adulta atormentada y herida por las drogas cuyas imágenes circularon en tabloides amarillistas. Tal vez el papel severo y sarcástico de la prensa británica la orilló de manera paulatina a dar su mejor noticia al igual que Diana de Gales: la muerte. Su padre, Mitch Winehouse se ha encargado de impulsar una fundación con su nombre auxiliando a jóvenes adictos y escribió un libro en su honor titulado: Amy, my daughter. ¿Recuerdo genuino o deseos de un poco de reflector? Quizás, guardando la distancia, esta sutileza entre amor parental y fama y dinero es semejante al homicidio de la cantante Selena y la serie de proyectos comerciales que desarrolló su padre Abraham Quintanilla de manera póstuma explotando su imagen. Criticado y agradecido por igual.
La noche vuelve a caer en Camden Town. Los juerguistas británicos blancos y negros acuden una vez más desde diferentes puntos de Londres en busca de la fiesta y el jolgorio. En el bar The Black Cap celebran una gala apoyada por el Lord Mayor local, Jonathan Simpson, para obtener subsidios que ayuden a la fundación, como las 12 libras esterlinas de cover y la presentación de un show travesti conformado por los extravagantes drag queens Baga Chipz, La Voix, Topsie Redfern, Lana Pillay y Le Gateau Chocolat. Todos siguen profesando admiración por la cantante y su conexión con la sensibilidad gay.
Amy partió dejando un legado en su barrio y la escena musical, quizá como un pájaro que escapa volando. Ella nunca tuvo uno como mascota, sólo una jaula vacía en su departamento. Su familia decidió exhibirla en el museo como una metáfora de un ave que se va al cielo…o que más bien regresa a la oscuridad.
@miricaiba

viernes, octubre 04, 2013

El hechizo de Leonard Cohen

Publicado el domingo 29 de septiembre en el suplemento dominical de Milenio Diario

El hechizo de Leonard Cohen

DOMINICAL • 
El 15 de septiembre pasado se presentó en la 02 Arena londinense el cantautor canadiense, quien a sus casi 80 años aún seduce con su inigualable voz, sus canciones y su música tanto a los fans que lo han seguido desde los años sesenta como a los que apenas lo descubren.

Londres  • Se creía que el espectáculo había terminado, que su vida se dirigía a un monasterio budista, pero el destino —o el desfalco de su ex representante— lo encausó de nuevo en el camino de la música para seguir ofreciendo conciertos alrededor del mundo. Primero había conquistado Manhattan, después Berlín… y en esta ocasión Londres, en el O2 Arena.
“No sé cuando volvamos a vernos, pero esta noche daremos todo lo que tenemos”. Se sinceró Cohen al inicio de su única fecha en esa ciudad para después dirigirse a Holanda y Australia y promover durante el otoño su disco de 2012 Old ideas. América Latina no figura entre sus planes geográficos. Su avanzada edad o sus deseos de dejar el traje y la corbata por la meditación podrían desviarlo una vez más de su vocación musical, como lo hizo a mediados de los noventa. Esa noche le pertenecía y debía enamorarla y atraparla con su mejor arma: su voz.
Durante esos días la capital británica se encontraba envuelta en frío, lluvia, noticias sobre la amenaza de invasión a Siria y el estreno de la película biográfica de Diana de Gales y la escandalosa monarquía fecunda en chismes. El turismo vertiginoso y omnipresente invadía por doquier la ciudad pese al mal clima y al fin de la temporada alta. Se trataba de un 15 de septiembre en que México celebraba su Grito de Independencia y escuchar a Cohen en el Reino Unido resultaba lo menos patriótico. Tal vez sus vetustos y fieles seguidores deberían agradecer a Kelley Lynch, su ex mánager, por fugarse robándole todo su patrimonio y obligándolo así a volver a los escenarios a recuperar su estatus y ganarse el derecho de ser monje.
***
“Dance me to the end of love” fue el primer tema que brotó de su experimentada garganta para verter las lágrimas de algunos asistentes y ya no detenerse en las siguientes tres horas. Inició a las 19:45 de la noche y a las 22:20, tras 27 canciones, el desenlace parecía nunca llegar. En el Distrito Federal, The Cure logró una hazaña semejante durante su presentación en abril en el Foro Sol. Cohen tiene 25 años más que Robert Smith y es capaz de emprender un concierto de largas proporciones, aunque con 39 minutos de intermedio. Sin deseos de despedirse de una ciudad donde sus recitales han sido numerosos, pero cada vez más esporádicos. En México nunca ha habido atisbo alguno de sus luces… y todo parece indicar que nunca lo habrá.
El cantante canadiense luce brioso a sus 79 años, que cumplió el 21 de septiembre pasado. De frágil apariencia, pero con una voz poderosa capaz de conmover y excitar a una audiencia de edad madura en su mayoría. No se trataba de un concierto convencional de rock, ni se dirigía a jovencitos que en circunstancias mexicanas harían todo tipo de escándalo. Nada de estridencia o barullo… al menos hasta la segunda mitad, después del intermedio, cuando la euforia explotó y algunos le gritaban palabras como “I love you!”. Otros más imitaban su indumentaria y los sombreros negros y corbatas predominaban. Los ingleses veteranos son flemáticos y serios y necesitan un poco de cerveza para explayarse y dejar a un lado la timidez, a diferencia del público más juvenil y desenfadado que lo recibió en la primavera de 2008 durante su presentación en el Festival Coachella de Indio, California, justo en su periodo de regreso. Galardones como el Príncipe de Asturias de las letras le aguardaban para su acervo tres años después.
No son “viejas ideas”, sino una renovación en su carrera y una serie de nuevas canciones que esperaban ser tocadas y rememoradas a la par de sus antiguos himnos como “Hallelujah”, “Take this waltz” o la perenne “Suzanne”. En Old ideas se pueden encontrar temas de alta factura y sofisticación como la inicial “Darkness” o “Come healing” y sus dulces coros femeninos y baladas portentosas como “Going home” y “Amen”: “Tell me again when I’m clean and sober/ Tell me again when I’ve seen through the horror/ Tell me again, tell me over and over/ tell me that you want me then/ Amen, amen”. (Dímelo de nuevo cuando esté sobrio y limpio, dímelo de nuevo cuando haya visto el horror, dime una y otra vez que me deseas. Amén).
Cohen no es inglés ni un rocker irreverente, pero ha sido una fuerte influencia para muchos de ellos y otros de sus contemporáneos que han estado a punto de alcanzar su edad en condiciones más extremas y libertinas como los Rolling Stones. Bandas como U2 o REM le han rendido pleitesía en álbumes como I’m your fan (1991). Otros longevos han ofrecido conciertos recientes en tierras británicas, como Roger Waters con una nueva faceta de la gira The Wall, también Neil Young y Bruce Springsteen. Tal vez de no haber muerto 20 años atrás, su coetáneo Serge Gainsbourg hubiera llegado a su mismo nivel. Canadá ha seguido presente en la escena con artistas más noveles como Justin Bieber, Grimes y la banda Arcade Fire para públicos distintos, juveniles o hasta hipsters que no pueden soslayar la imagen de su padrino aunque sin compartir la misma corriente musical.
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¿Qué nos mueve hoy a ver a Cohen si tampoco se trata del artista de moda ni se ha reajustado a las nuevas tendencias para complacer a la juventud? Quizá solo sea un poco de nostalgia, el apreciar una obra maestra hecha por un auténtico artista o simplemente la sensación de saber que en cualquier momento será la última vez que esté de pie, cantando y llenando estadios por no módicas cantidades de dinero —como un boleto de 70 libras esterlinas— y un viaje de más de 11 horas en vuelos impredecibles y aerolíneas con servicios cuestionables. Escucharlo implica entonces un precio más allá de lo económico, pero una enorme recompensa, como un rito de paso.
El O2 Arena tiene grandes dimensiones, hubiese acogido uno de los conciertos de la gira de despedida de Michael Jackson, programada en julio de 2009, de no ser por su sorpresiva muerte. Para llegar se requiere utilizar el metro (underground, como se le llama en Londres) y bajar en la estación North Greenwich, que pese a la lluvia y el frío es ágil y ordenado recibiendo multitudes. En septiembre también se esperaba la reunión de Fleetwood Mac en ese mismo recinto, pero Cohen lo transformó esa noche en un lugar pequeño e íntimo, como la sala de una casa en la que se reúnen viejos amigos que han dejado de frecuentarse.
En algunos intervalos aprovechó para recitar varios de sus poemas en un ambiente de calma, melancolía y un toque de sutil sensualidad. “Like a bird on a wire, like a drunk in a midnight choir, I have tried in my way to be free”. (Como un pájaro sobre un cable, como en borracho en un coro de medianoche trato de encontrar la manera de liberarme”). Palabras de “Bird on a wire”.
Las canciones de este canadiense emanan sentimientos encontrados. Aunque mantiene poco contacto visual con el público, se postra hacia él a manera de reverencia, lo que denota su pasión y agradecimiento. “Gracias por no irse a su casa”, decía. Cohen tiene un seco sentido del humor para bromear, puede ser gracioso sin perder un ápice de seriedad. “¿Creen que esto es lo mejor que puedo hacer? ¡Pues entonces vean esto otro!”. Se refería a su impetuosa manera de tocar el teclado con el codo mientras el público inglés estallaba en risas y celebraba su jocosidad. Sus años no son obstáculo si de hacer un chiste se trata… ni la distancia que hay entre México y Gran Bretaña en presenciarlo. “Everybody knows” es recordada por las escenas de la película Exotica en que la actriz Mia Kirschner bailaba en uniforme de colegiala y la voz de Cohen fungía de leit motivacompañándola.
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El amor y las mujeres son otra pieza fundamental de su trayectoria, canciones y musas que han recorrido su vida como “Suzanne”, inspirada en Suzanne Verdal, esposa del escultor Armand Vaillancourt y “So long, Marianne” creada por la influencia de Marianne Jensen, “la mujer más hermosa que había conocido” y a quien encontró a su paso por la isla griega de Hydra en su transición de poeta a cantante. De su relación con la actriz Rebecca de Mornay parece no quedar rastro u homenaje… ni de su carrera fílmica, aunque sí del recuerdo de Janis Joplin y su tema “Chelsea hotel”.
La banda que acompaña a Cohen en esta gira está formada por músicos de diferentes nacionalidades, poco conocidos pero diestros y experimentados, como el bajista estadunidense Roscoe Beck, las coristas de voces profundas y envolventes: Sharon Robinson y las hermanas inglesas Charley y Hattie Webb; el guitarrista español Javier Mas, el moldavo Alexandru Bublitchi, a quien se dirigía como “el mejor violinista del mundo”, y el percusionista Rafael Bernardo Gayol, originario de la Ciudad de México y criado en Los Ángeles, quien ha participado en grupos como Tito & Tarantula y bandas sonoras de películas como Sin City y Kill Bill vol. 2. Algunos más jóvenes que otros y unos de nuevo ingreso que ha conocido por festivales como San Remo. En esa noche de recuerdos y novedades sus hábiles instrumentos tocaban por igual las notas clásicas de “I’m your man”, “Tower of song”, “First we take Manhattan” y “Lover, lover, lover” como de las recién estrenadas que buscan trascendencia.
¿Qué será de la vida de Leonard Cohen en los años siguientes cuando cruce el umbral octogenario? Tal vez sea el azar, las malas jugadas, sus fracasos amorosos y engaños de mánagers traicioneros lo que lo han llevado a seguir obteniendo triunfos ahora, más allá de su vieja utopía mediterránea de los sesenta de vivir escribiendo poesía en una isla girega. Aún así, hoy demuestra que el poder de su voz todavía es capaz de hechizar y provocar el llanto y la alegría de algunas mujeres conmovidas por su fuerza presente. El tiempo no pasa en vano, pero él sigue siendo “Nuestro hombre”.

miércoles, noviembre 07, 2012

Bat For Lashes: el regreso de la mujer murcielago

Publicado  hoy en la sección El ángel exterminador de Milenio Diario

Miriam Canales

Tres años después de su disco 'Two Suns', la británica de raíces paquistaníes, Natasha Khan, regresa con 'The Haunted Man' como su nueva propuesta otoñal, antes del colapso de 2012 y sus últimos acordes.
Cuando Natasha Khan (Londres, 1979) debutó con su proyecto Bat For Lashes en 2006, surgió como una propuesta étnica, oscura y hippie, influenciada por bandas como Cocteau Twins y una dosis de Dead Can Dance, rindiendo tributo a sus orígenes de Medio Oriente. Su imagen y estilo musical exóticos contrastan con la cultura inglesa en sí y muchas de las cantantes británicas de la actualidad. Escucharla es como mirar la luz de las velas, oler el incienso, sentirse en un ambiente de abstracción. No contonea las caderas como Shakira, pero sus manos tocan el piano, la guitarra y las percusiones.
Durante sus años escolares fue víctima del bullying debido a su fisonomía arabesca; tiempo después supo sacar ventaja de esto y lo transformó en su orgullosa imagen y discurso musical, primero con el disco Fur and Gold, nominado al Mercury Prize en 2007 con mucho folclor, piano, percusiones y handclapping. En su segunda obra lanzó el misterioso y romántico Two Suns (2009), con canciones como “Daniel”, “Pearl’s Dream” y “Sleep Alone”, para la parte final buscó al viejo crooner Scott Walker uniendo sus voces en “The Big Sleep”, a manera de broche de oro.
La banda inglesa Coldplay se acercaría a ella para invitarla como telonera para formar parte de su gira promocional del álbum Viva la vida, que incluyó presentaciones en el Distrito Federal y Monterrey. Con la desventura que durante ese concierto de marzo de 2010, algunos despistados asistentes la desconocían y hasta hubo quien tuvo la osadía de preguntar ingenuamente si se trataba de Yuridia de La Academia, por su parecido físico. El público no puso atención a su música aquella noche, ya fuera por ignorancia, desinterés o porque las cervezas frías resultaban más sustanciosas. Mala señal, especialmente para Ringo Starr o Thom Yorke, quienes llegaron a reconocerla como su cantante moderna preferida.

DE HOMBRES Y ESPECTROS
Con The Haunted Man, lanzado el 15 de octubre, encontramos a una nueva Natasha, en cuya portada en blanco y negro se muestra desnuda y sin maquillaje, cargando sobre la espalda a su “hombre fantasma”, igualmente desnudo; obra del fotógrafo estadunidense Ryan McGinley en homenaje a la honestidad y vulnerabilidad que implica la desnudez con un look muy al estilo de Patti Smith, de cabello corto y oscuro, según declaró a la revista inglesa New Musical Express. Quizá lo más intrigante de la fotografía no sea ver su delgado cuerpo expuesto, sino su gesto serio y mirada profunda.
En esta nueva entrega, de estilo folk y étnico, sin caer en formulas ya probadas, recurre a sus fetiches como astros, caballos, flores… pero ya no es la Natasha de melena oscura ataviada de vestidos largos, tiaras, plumas y cara pintada en sus presentaciones en vivo. Pearl, el personaje rubio que se creó a manera de alter ego para el disco Two Suns, ha quedado sepultado.
En julio lanzó como primer sencillo, desde su sitio oficial, “Laura”, una suave balada de piano con su característico estilo bucólico. La música de Bat For Lashes requiere atención y paciencia para escucharse; no sonaría en el bar de moda ni en la rocola de alguna cantina, sino en un ambiente de intimidad e introspección.
Después vendría “Marilyn”, una deliciosa pieza dream pop, en clara referencia a Marilyn Monroe, el nuevo sencillo “All Your Gold” recorre YouTube con su respectivo video. Curiosamente, algunos escuchas le encuentran semejanza con el hit “Someone I Used To Know” del grupo australiano Gotye, aunque esta canción fue escrita originalmente en 2010. Desde entonces Bat For Lashes ya contaba con una vasta colección de canciones que escribió mientras se encontraba de gira como para crear un nuevo disco, pero sin conformarse con esto decidió invertir más horas de trabajo y ampliar los temas de sus letras. Otras de sus nuevas canciones son “Lilies”, “Horses In The Sun”, “A Wall”, “Rest Your Head”, “Winter Fields”, “Oh Yeah”, “Deep Sea Diver” y la que le da nombre al disco: “The Haunted Man”.

ADIÓS A LOS DOS SOLES
Algunos medios británicos como The Guardian, The independent y revistas especializadas como Uncut y New Musical Express han dado críticas favorables. Tal vez no venda millones, pero la moneda apenas ha sido lanzada. La que algunos han llegado a considerar como “la nueva Björk” quizá se queden lejos en su definición. Natasha busca su propio camino sin parecerse a la cantante islandesa.
Caminando por las calles de Londres durante un viaje que hice a Inglaterra en 2009, descubrí que el ambiente y las noches tenían otro sabor más allá de lo que se muestra en los folletos turísticos. Escuchar la voz de Natasha sobre el puente de Londres me remitió a una sirena distante y oscura, a un murciélago que emprende el vuelo nocturno y había hechizado mis oídos. Sin el sonido de Two Suns, mi paseo británico no hubiese sido igual.

twitter: @miricaiba

jueves, julio 26, 2012

Ese lugar...

 

Falta unas horas para el "día D"...y desde entonces una parte de mí se quedó en tu ciudad.


Jamás olvidaré que me hiciste pasar uno de los días más felices de toda mi vida, que me hiciste olvidarme por un momento de mi rutina, de los problemas de mi país y hasta de mi idioma y mi cultura; me sentí una persona distinta que nunca más he vuelto a ser...

Yo no lo recuerdo como un sitio húmedo y lluvioso sino con un sol resplandeciente. Mi cabeza estaba hecha un desastre por pasar 36 horas sin dormir, pero mi euforia era tal que terminé por ignorarlo. Recuerdo aquella tarde caminando sobre Picadilly Circus, Westminster, Trafalgar Square y mi euforia la primera vez que atravesamos el puente, recorrimos el río Tamesis, el Underground  y todos esos emblemáticos lugares. Escuchar tu música, a Bat For Lashes y a The Smiths quienes me acompañaron en ese viaje.


Estaba escrito que tú y yo debíamos conocernos, estar juntos y vivir esa experiencia...al menos una vez en la vida.

Y ahora veré tu ciudad todo el tiempo por televisión y recordaré toda esa felicidad que me hiciste vivir...y estaré eternamente agradecida y...nostálgica.


...pero estamos geograficamente lejos y es difícil repetir ese inolvidable fin de semana. Tal vez nunca más volvamos a vernos...

lunes, septiembre 12, 2011

12 de septiembre


Me pregunto si algún día nos volveremos a encontrar...
I wonder if we'll ever met again, someday, somehow...


Foto tomada el 12 de septiembre de 2009.

domingo, agosto 29, 2010

Viajando en tren (notas de una tierra lejana, parte III)

When I run in the dark to a place that's vast
under a sheet of rain in my heart, I dream of home.
Bat For Lashes

Cuando él se despidió de mi nos encontrábamos un lunes por la tarde en una estación de trenes de un pueblito llamado Melton en Suffolk, Inglaterra que me llevaría de regreso a Londres; el día anterior lo había pasado en otro pueblo llamado Shingle Street donde él radica. Nunca antes había tenido la oportunidad de subir a un tren y menos en un país tan lejano como ese.

Los alrededores de la estación no distaban mucho a como se muestra en las películas: casetas de madera con ventanas ovaladas y unas pequeñas tiendas de pan y carne roja muy al estilo inglés. Habían pasado rápidamente los días en que me dispuse a tomar de forma casi intempestiva un avión para conocerlo en persona a como diera lugar, más no teníamos idea de cuando nos veríamos de nuevo ¿tendríamos que esperar meses, años o...acaso nunca? El viaje había superado mis expectativas; sentí como se me formaba un nudo en la garganta y por un momento tuve ganas de llorar, él permanecía serio, aguárdabamos la llegada del tren que nos separaría. Nos dimos un abrazo, un beso y le di las gracias, me ayudó a subir mi pesada maleta y vi por las ventanillas como su figura se alejaba.

Ya a bordo pagué un boleto de 32 libras por un viaje de dos horas; la mayoría de los pasajeros eran casi ancianos y no hablaban entre sí. Durante el trayecto observaba los paisajes verdes y en mis oídos sonaba la voz de Bat For Lashes; hice escala en otro pueblo llamado Ipswich donde por poco y me quedo dentro del vagón, y estando ahí fue donde me dije a mi misma: "¿Cómo chingados se me ocurrió llegar hasta esta parte del mundo yo sola?" Todo era quietud en los alrededores y las pocas personas a la espera permanecían en silencio. Diez minutos después abordé el siguiente tren que me llevaría a "Liverpool Street Station" de Londres donde no podía dejar de pensar en él y sus atenciones, las charlas, los momentos vividos juntos y los paseos por esa imponente ciudad que ahora recorrería sola...y ahí fue donde percibí las horas pico inglesas y a los trabajadores con sus trajes de buen vestir, la premura de la tarde y el sentimiento de "¿Y ahora cómo me muevo de este sitio?"

Cuando finalmente llegué a mi destino, escuchaba en mi reproductor de mp3 "How soon is now?" de The Smiths con la diferencia en que yo no había llegado a Manchester de donde son originarios, sino a la capital del país. Debía volver pronto a México con sus alegrías y sus pesares donde aguardaba una fiesta de 15 de septiembre de la que no me interesaba ser partícipe ese año. El fugaz sueño había terminado, pero mi anfitrión ya se había ganado un lugar especial en los anales de mi historia personal.

Esta es una de las rolas que escuchaba, y como dice la letra yo también supe que había una llama en su corazón la primera vez que lo vi.

Discurso de Jaime López para presentar el libro "Crónica Biciteka" de Georgina Hidalgo. (Producciones El Salario del Miedo, 2021.) Lugar: Fonda El Convite. Fecha: 20 de octubre de 2021.

              ACERCA DE LA CRÓNICA BICITEKA DE GEORGINA HIDALGO VIVAS                                                                     ...