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viernes, mayo 10, 2013

Hoy, Replicante presenta...


¡Felicidades México!

Historia de una imagen

Caminaba sobre Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, y me encontré a esta familia de payasitos, un padre y sus dos hijos. Les pedí permiso para tomarles una fotografía, a lo que accedieron de buena gana.
¡Felicidades, México! Foto © Miriam Canales, Ciudad de México, 2010.
¡Felicidades, México! Foto © Miriam Canales, Ciudad de México, 2010.
Todo fue más simple de lo que parece. Llevaba una cámara digital en el bolsillo y presioné el botón. Nunca pregunté sus nombres ni ellos el mío, ni se hicieron del rogar. Estuve en el sitio y el momento exactos. Me fui de ahí después de agradecerles.
Esto ocurrió en septiembre de 2010, justo durante el fin de semana de resaca en que el Gobierno Federal promovía con bombo y platillo la celebración del bicentenario de la Independencia de México. El resto es historia.
No lo hice con un afán periodístico, pues pocas veces he publicado fotos en medios impresos. Han transcurrido casi tres años desde que capté esta imagen y la divulgué tanto por mi cuenta de Facebook como por Twitter; recibió muchas vistas, comentarios y más elogios que críticas. Algunos sintieron compasión y hasta tristeza y así lo manifestaron. Ni siquiera la nombré, aunque no hace mucha falta tras el evidente “Felicidades México”. No faltó quien insinuara que yo les había pagado a los payasitos para posar. Alguna vez intenté buscarlos en la avenida donde los había encontrado y nunca di con ellos.
Hasta la fecha he visto esa foto plasmada en uno que otro avatar y en páginas de Internet, como el canal de televisión Dignidad TV, con una pequeña omisión: nadie me da el crédito y ni siquiera se tomaron la molestia de averiguarlo. Hice un comentario en su sitio de Facebook para aclarar que yo soy la autora.
“No crean todo lo que ven, ellos (los méndigos) ganan más que la mayoría de nosotros, fácil se llevan 600 pesos al día pero no les gusta trabajar. Es más fácil pedir”.
Una mujer comentó ahí: “No crean todo lo que ven, ellos (los méndigos) ganan más que la mayoría de nosotros, fácil se llevan 600 pesos al día pero no les gusta trabajar. Es más fácil pedir”. Otro lector, sintiéndose más contestatario, dejó este mensaje: “La realidad para los que son del pueblo y opulencia para los gobernantes. ¡Qué poca vergüenza tienen!” ¿Quién dijo que mi fotografía fue hecha para provocar un gastado debate entre “el pueblo bueno” y la “opulencia”? Aunque está bien, es Internet, todos pueden ser juez y parte.
Me he desentendido un poco de esas reacciones, por lo que ignoro si alguien la ha utilizado sin mi autorización para hacer algún ridículo meme, por ejemplo. Es demasiado fácil apropiarse de un producto ajeno y muy difícil comprobar la autoría intelectual.
Nunca la envié a concurso alguno ni gané un peso con ella; tal vez pude sacarle provecho económico, pero no era ése el propósito inicial ni sentirme una heroína, aunque siempre son bien recibidos los comentarios favorables. La ofrecí a medios en los que he colaborado como freelance peroentendí que resulta comprometedor publicar las marcas comerciales que aparecen en la imagen, hasta que llegó a Replicante en septiembre de 2011, durante el primer aniversario de la fiesta más despilfarradora de nuestra historia reciente.
En una época en que las fotografías han caído en una especie de trivialidad gracias a Instagram y otras redes sociales, hoy parece cada vez más difícil enseñar un fragmento del mundo y de la sociedad que sacuda los sentidos, que nos haga llorar, reflexionar y remitirnos a nuestro sentido humano. Adiós a aquellas sobrecogedoras instantáneas del Che Guevara heroico de Alberto Korda, de las guerras como la Viet-Nam y hasta otras como la de Pedro Valtierra en la que una mujer indígena resiste a un soldado a mano limpia. ¿Qué puede conmovernos cuando parece que lo hemos visto todo y la realidad ha rebasado cualquier ficción? Quizá la pareja muerta abrazada bajo los escombros de una fábrica de Bangladesh pueda darnos una respuesta diferente a una sociedad cada vez más fría, insensible e hipócrita.
Bangladesh, 2013 © Talisma Akhter.
Bangladesh, 2013 © Talisma Akhter.
Ahora cualquiera puede sentirse un artista profesional por utilizar un simple iPhone con anodinas imágenes de comida, mascotas, parrandas y chicas en poses sugerentes que buscan seguidores por Internet a como dé lugar. Estamos permanentemente invadidos por detalles insignificantes e intrascendentes, sin gracia, en los que nadie toma riesgos de ningún tipo. Otros creen que la fotografía se ha vuelto asunto exclusivo de la frívola moda hipster, carente de un estilo propio, que cree que se puede adueñar de esta técnica como un medio para exhibir su discurso superfluo. ¿Acaso la fotografía realmente le pertenece a un determinado grupo social?
Cierta tarde me encontraba a bordo de un metrobús sobre la avenida Insurgentes rumbo al norte de la Ciudad de México. Vi a lo lejos a una familia que caminaba por la banqueta: se trataba de un hombre acompañado de una mujer y dos niños pintados como payasos con unos prominentes glúteos artificiales. Creo que eran los protagonistas de esa fotografía que nunca vieron y de las reflexiones que comparto aquí, de las que nunca, muy probablemente, sabrán nada. ®

martes, septiembre 13, 2011

A un año del bicentenario

A un año del bicentenario

Texto y foto:

Publicado hoy en la REVISTA REPLICANTE

Hace un año el Gobierno Federal estaba de plácemes: nos metió hasta con calzador que debíamos sentirnos orgullosos y ufanos por el 200 aniversario de la Independencia, mientras que el de la Revolución quedaba en segundo plano. La fiesta se anunció con bombo y platillo. Lo que verdaderamente ocurrió es historia conocida.

Fotografía tomada en Av. Paseo de la Reforma en el Distrito Federal

Un pastel que nunca llegó al cumpleaños: una estela de luz inconclusa; un coloso del que se hicieron todo tipo de mofas, y cuyo paradero es un misterio —pero que aprovecha para tuitear en el ciberespacio—, un desfile y unos juegos pirotécnicos que hicieron mucho ruido y pocas nueces, un derroche de más de 2 mil 600 millones de dólares, un “himno” que nadie quiso cantar y del que se obsequiaron descargas gratuitas en el monumento del Ángel de la Independencia el 15 de septiembre —en la Ciudad de México—, para ver si así pegaba. Una tocada gratuita en el Paseo de la Reforma con Paulina Rubio, Erick Rubín y Aleks Syntek… y cuando éste entonó la canción oficial sólo hubo indiferencia total del público.

Y a un año del mitote: un alarmante número in crescendo de asesinados por los narcotraficantes que ha desatado nuevos movimientos sociales a favor de la paz, un acelerado aumento de la pobreza, catástrofes naturales. ¡Ah! y no olvidemos que hubo una telenovela que trataba de la lucha de la Policía Federal, ante la cual los melodramas de Valentín Pimstein se quedan cortos. Ya se vienen las elecciones presidenciales, donde la carrera se definirá no por una nariz, sino por un copete. Por si fuera poco, una incipiente epidemia de sarampión, como si no bastara ya con el AH1N1, balazos en el estadio Corona de Torreón y un nuevo ataque terrorista a un casino de Monterrey.

Por eso y mucho más: ¡Felicidades México! ®

sábado, septiembre 18, 2010

Mi álbum bicentenarco

Así lucía el angelote que no se fue volando por fortuna
¿On toy?
¿Quién dijo que 700 millones de pesos fueron un gasto? ¡Pos quiobo!
No sé quienes sean estos güeyes, pero me cayeron bien.

Así se puso la gente mientras cantaba don Syntek

Esto estaban regalando, seguro en 100 años estará en un museo kitsch.
¿Quién dijo que no existían las espadas jedi mexicanas?

viernes, septiembre 17, 2010

Días bicentenarcos



Bueno, tantos días y meses hablando del pinche bicentenario ¿y ahora qué?

Seguro ya todos bebieron, se emborracharon y supongo se saciaron ¡Qué beba México!...y después que deba aunque hubiera ley seca. Yo que me la pasaba diciendo por Twitter que me cagaba en el bicentenario" y al final sucumbí a la curiosidad, por lo que llegué hasta el ángel de la independencia para dar el grito después de que me rehusé a tener que esperar horas en el Zócalo; y luego que dicen por ahí que yo ando "en los mejores eventos". Este chisme definitivamente no me lo podía perder.

Pues no vi al coloso de "Benjamín Argumedo" que dicen se parecía más a Martín Malverde ni toda esa apabullante pirotecnia cuya polvora seguramente procedía de las boletas electorales de 2006 y las facturas de los gastos del mitote, pero sí vi a nuestra querida e iletrada Paaauuu Rubio con su panzota y lentes oscuros (Lady Gaga ¿por qué mejor no veniste tú?) y Aleks "sha la la" Syntek a duo con don Jaime López. Ya saben para qué. Y justo al llegar a Reforma estaban regalando tarjetas para descargar la rola en iTunes, como se nota que ni regalada la quieren.

El escenario angelino estaba chido, lucía multicolor, el sonido sí rifaba, pero como que a la gente no se le veía mucho entusiasmo, se notaba que no eran fans del Syntek ni del dj Aliosha Barreiro que le precedió, sino gente que fue de metiche como yo. Cuando el imitador mexicano de John Foxx y Thomas Dolby hizo su sonada aparición, cantó sus rolitas que poco o nada tenían que ver con la fiesta como "Sexo, pudor y lagrimas" que fue muy coreada, pero sólo esa...luego siguieron otras cuyo título desconozco pero que saturan la radio. Al cabo que no hace falta echarle mucho coco para deducir cuales son.

Ah, pero después llegó la "chica dopada", mi Pau, que al igual que su antecesor parece que escogió las rolas menos chidas para su "setlist". Ni sonaron las del disco donde viene "Sexy dance", sino otras como "Ni una sola palabra", "Causa y efecto" y así por el estilo. Sí que es de llamar la atención lo fuerte marca las "s" y las "c" cuando habla. No, nunca había visto a esta vieja en vivo; algunas de sus cancioncitas creo que tienen gracia, pero ella me cae gorda. Y ya formada la dupla Rubio-Syntek afanaron ni mas ni menos que a...¡Erick Rubín! para cantar ¡Adivinen! ¡México, la de Timbiriche! Chaaaleee. Después del numerito, Mr. Syntek presentó a Jaime López "como un extraordinario musico al que admiro" con un tono tartamudeante y hasta nervioso para cantar el vilipendiado y denostado himno...y la atención del público brilló por su ausencia.

Cuando finalmente dieron las 11:00pm las pantallas se enlazaron con Palacio Nacional donde apreciamos la magnánima y fastuosa celebración del grito y la pomposa figura de la pareja presidencial cuales Maximiliano y Carlota. Yo nunca estuve de acuerdo con el gasto excesivo ni con la postura chantajista de Alonso Lujambio, pero pues México es más que cualquiera de esas mamadas y funcionarios prescindibles. Sí me gustaron los cuetitos y los acrobatas y también las luces que proyectaban en la Catedral con los fuegos mamonsotes en sus alturas mientras en alguna otra parte del país los narcos aguafiestas planeaban otra más de sus triquiñuelas y Veracruz seguía inundado ¿Qué más daba si el mitote loco estaba en Chilangolandia y Calderón había echado la casa por la ventana?

¿Y qué pasó después? Nos fuimos a celebrar el cumpleaños de María José...que cumplía el mismo día...pero 168 años menos. Ji ji ji.

Discurso de Jaime López para presentar el libro "Crónica Biciteka" de Georgina Hidalgo. (Producciones El Salario del Miedo, 2021.) Lugar: Fonda El Convite. Fecha: 20 de octubre de 2021.

              ACERCA DE LA CRÓNICA BICITEKA DE GEORGINA HIDALGO VIVAS                                                                     ...