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miércoles, julio 30, 2014

Crónica de una región travesti


Dentro de la historia de la Comarca Lagunera se encuentra una tradición travesti que ha tenido diversos vaivenes, que ha apostado por la liberación y dejar atrás los prejuicios. Algunas de sus hijas aún viven para contar.
De día era horrible la zona de tolerancia de Torreón. De noche era Hollywood. Toda la perversión sexual ahí la encontrabas. Aprendí la supervivencia, a que tenías que ser loba y no oveja. En ese entonces yo tenía 17 años. Todas luchábamos por un cliente. Era pelearse a golpes para mantener un lugar. La maldad así como el deseo siempre han existido”. 
Maciel Dupeyrón es una estilista que relata su vida. Experta y elegante en el transformismo, sobrevivió a la década de los 80, al sida y a las persecuciones policiacas. Merece un lugar emblemático por ser pionera. Inició en la zona roja, pasó por el bar La Rueda, la prostitución y luchó por los derechos de los gays y las mal llamadas “vestidas”. Desafiando a la autoridad, desde muy joven pisó la cárcel en numerosas ocasiones por deambular en la calle ataviada de mujer; los policías la llamaban La Güera. “Ella es como una Barbie de carne y hueso, una chica Almodóvar”, así la describe el escritor torreonense Carlos Reyes Ávila en Travesti, novela dedicada a estos personajes urbanos.


En el pasado, Torreón contó con un gueto conocido también como “Sector Cuatro” dentro del barrio Alianza, colindante al poniente con Gómez Palacio, Durango. Atraídos por la oferta sexual barata, fue muy recurrido por machos oriundos y otros más provenientes de distintas partes de la República quienes encontraban un vasto acervo lascivo para saciarse. Un pequeño reino turbio dentro de la colonia Maclovio Herrera, donde convergían prostitutas, proxenetas, travestis, cantinas, droga, dinero y muerte. Maciel lo adoptó como su escuela y ejerció ahí una doble vida como meretriz. “Cerraron porque los centros nocturnos de travestis eran súper abundantes y el de la mujer no. Las prostitutas se empezaron a quejar de que los gays no teníamos hijos que mantener, así que el presidente dijo que ni fu ni fa. Había de todo el país, de Chihuahua, de Zacatecas. Los tuvieron que sacar a rastras”.
Año de 1991: una vez clausurado por el alcalde priista Carlos Román Cepeda, la diáspora sórdida emigró a distintos puntos de la ciudad; en la céntrica avenida Morelos se estableció la prostitución femenina y masculina y desde finales de los ochenta, los travestis se habían alojado en La Rueda. Para 1996, la zona quedó sepultada por un parque ecológico de cuatro mil metros cuadrados bajo el elitista nombre de Fundadores. Llamado así en honor a las etnias extranjeras que se establecieron en Torreón y de donde proceden la mayoría de las familias “de abolengo”. Todo por iniciativa del panista de Jorge Zermeño quien posteriormente fungió como embajador en España. “Cuando paso por ahí ahora pienso que mis mejores pompis se volvieron una banca. ¡No es justo!”, dice Dupeyrón con ironía.
La Rueda fue un tugurio sucio y sombrío, como un hijo huérfano de la aniquilada zona. Pululaban alcohol barato, fetidez y clientela excéntrica: vándalos, rancheros afeminados, gays, lesbianas y “vestidas” que se paseaban por doquier como muñecas voluptuosas; el único destello de belleza en medio de la decadencia. Aquí solía celebrarse el certamen de Miss Gay Laguna, que alguna vez la entrevistada ganó. Dejó de girar en 2009 debido a la violencia local.
Hoy en día, Maciel reside en Gómez Palacio laborando en su propia estética y ha abandonado la prostitución callejera. Tras vivir durante años lo intenso del sexo, el dinero y la perversión, prefiere llevar una vida pacífica, aunque sin dejar de vanagloriarse del prestigio que adquirió su personaje mientras que sus contemporáneas murieron por sida o asesinadas. “Cuando yo me muera sé que va a ir mucha gente a mi funeral porque me odian o aprecian. A mí me van a recordar como una perra maldita desgraciada. Yo me lo gané y quiero que se quede así”.
Una nueva generación de travestis y centros nocturnos gays más aceptada y menos clandestina han surgido en La Laguna. Su nuevo nicho es un moderno bar llamado Play, distante a la sordidez de antaño. Una de sus figuras sobresalientes es Keta Rubio, quien ha obtenido la corona en los certámenes estatales Miss Gay 2011 y Miss Trans Coahuila 2014. Como si se tratase de una auténtica fémina, la sutileza entre lo que es verdad y mentira en ella es mínima. “Desde que tengo uso de razón, mi preferencia ha sido la misma. Siempre tuve el deseo de verme como una mujer, pero fue complicado dar el paso a cambiar y ser ahora lo que soy”. Comenta.

“Yo no he cambiado totalmente de sexo y es cosa que nunca haré, ya que así soy feliz. Lo único que he hecho es ponerme implantes debubis, ya que por fortuna siempre fui muy femenino. Es por eso que no batallé para tener esta apariencia”. Veinteañera y despampanante, es una de las principales atracciones de Play, pero también se formó en La Rueda. Sin revelar mayores detalles sobre su vida personal, se dedicaba al estudio antes de incursionar en el espectáculo y aunque en un inicio Keta no era de su agrado, lo eligió como nombre de batalla. “Mis amigos siempre me llamaron así, cosa que me molestaba mucho. Por más que trataba de cambiármelo al final terminé por aceptarlo”.
Al formar parte de una nueva casta de travestis, Keta considera que existe más apertura en la que incluso pueden manifestarse por las calles mediante marchas y desfiles promoviendo su aceptación. “Siento que ya hay menos discriminación que antes y más tolerancia a la comunidad”.

A raíz de los últimos hechos violentos, la apertura de nuevos espacios públicos como parques y centros comerciales permite que algunos gays laguneros recurran a estos y nuevas formas de conquista, abandonando así la avenida Morelos, otrora “Celestina urbana”: “La inseguridad fue la única que nos benefició a los gays porque dejamos de ser blanco de persecución de las autoridades y porque desparecieron los antros bugas; como únicas opciones quedaron Play y La Bugambilia. Explica Raymundo Valadez, director del proyecto Por ti y activista de los derechos homosexuales. Para resguardarse de unlevantón policiaco, prefiere métodos más modernos de ligue como aplicaciones de iPhone como Manhunt y Grindr.
Otro joven que ha utilizado el travestismo como expresión artística es Shui Flowers, alguna vez Sofía, prostituta en “la Morelos”. “Mi trabajo ahora es entretener a la gente en Play. Por la inseguridad fue que llegaron ahí muchos heterosexuales y les cambiamos la forma de ver. No sólo se trataba de hombre-mujer. Queríamos que vieran más allá de lo que nosotros hacemos”.
A pesar de los cambios en la sociedad lagunera, algunos vestigios de discriminación quedaron diseminados en la historia, según Raymundo Valadéz: “Todo empezó en la zona desde los sesenta. Lo que les quedaba a los travestis de ese entonces era prostituirse o ser estilista. Para eso también hay que tener talento, si no lo tienes vas a quedarte frente a un espejito con unas tijeras. No puedes ser secretaria ni, mucho menos, gerente de una tienda. La sociedad los orilló a eso”.  

domingo, julio 06, 2014

El canto cardenche: reliquia lagunera



La Comarca Lagunera de Coahuila y Durango es una región cuyas noticias sobre inseguridad han acaparado los medios, pero a pesar de esas adversidades, una de sus reliquias musicales se mantiene intacta: el canto cardenche.
El pueblo mágico de Sapioriz está en Durango. Es un ejido que aún guarda la magia del cardenche, así como a sus últimos exponentes residentes de esta comunidad. Tres campesinos nativos de esas tierras intentan preservar esta antigua tradición, hoy casi moribunda. Sus cantantes anteriores han envejecido o muerto. Mientras que en el Distrito Federal surge un nuevo proyecto con tintes semejantes que bajo el nombre de Acardenchados, recorre un camino similar.
Los pocos estudios antropológicos que existen señalan que el cardenche se canta a capella desde finales del siglo XIX en poblados de Coahuila y Durango, como La Flor de Jimulco y Sapioriz. Sin embargo, otros discuten que su cuna proviene de Miguel Auza y Juan Aldama, pueblos zacatecanos hermanados con la Comarca Lagunera. Cardenche es una especie de cactácea endémica. Las cuatro voces que se utilizan en este canto son: “fundamental”, “arrastre”, “contra-alta” y “marrana”, encargadas de entonar “alabados” y “coloquios” durante las festividades locales en honor a Dios, la Virgen María, los fieles difuntos y las pastorelas. En la década de los treinta este canto se encontraba en auge entre la peonada de las haciendas.
Una copa de sotol es necesaria para dejar fluir los sentimientos y emociones a través de la voz en piezas como “Yo ya me voy a morir a los desiertos”, que es una de sus letras más dolorosas. También el amor y el desamor son otros de los temas recurrentes en su lírica.
La historia de Fidel Elizalde, de 67 años (voz contra-alta), Antonio Valles de 77 (voz grave) y Guadalupe Salazar (voz fundamental), de 65, se remite al honor y la responsabilidad que conlleva resguardar el cardenche como herencia de sus padres y abuelos para difundirlo por el mundo. En un principio lo conservaban solo en Sapioriz, pero a finales de los ochenta unieron sus voces y las transmitieron hacia rumbos más lejanos. En el último lustro los han invitado a festivales en todo el país, incluso en el Distrito Federal, y el extranjero en ciudades como Nueva York, Washington y la edición 2011 del Festival de Otoño en París, en el Centro de Arte Velizy-Villacoublay.


Este canto se ha explotado comercialmente poco, pero los cardencheros han obtenido reconocimientos como el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008, otorgado por la SEP. Tiempo después, otro de sus miembros, Genaro Chavarría, tuvo que abandonar el grupo por problemas de diabetes. En la más reciente película de Gael García Bernal ¿Quién es Dayani Cristal? (2014) tuvieron una pequeña participación.
Pese a los galardones obtenidos, las actuales circunstancias actuales no son del todo favorables para estos veteranos. Hoy en día continúan viviendo en el campo bajo condiciones humildes, pero aprovechan su estatus para insistir en tener un centro cultural en su comunidad, algo que les prometió el gobierno del municipio vecino de Lerdo, Durango, y que no ha cumplido hasta la fecha. Sapioriz carece de un espacio propio para las actividades artísticas de sus pobladores y por ello demandan la construcción de uno donde puedan practicar danza, manualidades y bailes folclóricos.
“En Lerdo ha sido desolador; no se ha puesto mucha atención ni ha habido respuesta a nuestras peticiones. Cuando recibimos el premio en 2008 le pedimos al presidente Felipe Calderón un local de usos múltiples en nuestra comunidad que no fuera solo para cardenche. Puras promesas y nada”.


Juan Pablo Villa es uno de los músicos defeños que se han acercado al cardenche para conocer a fondo las raíces de este arte. Ha permanecido temporadas en Sapioriz aprendiendo y conviviendo con don Fidel, Antonio Valles y Guadalupe Salazar, con quienes participó en conciertos como Espinada, celebrado en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris en 2013. Hoy ha reunido a otros cantantes como Juan Manuel Torreblanca, líder de la banda de rock; al promotor cultural Tareke Ortíz y al músico Leonardo Soqui, colaborador de Lila Downs, para construir un grupo llamado Acardenchados, que está por grabar su disco debut en Nueva York, donde también se presentará en el Lincoln Center en agosto. Hasta ahora, sus conciertos se remiten al reciente Festival de México y a bares capitalinos.
Mientras estos artistas estudiaban en la Escuela Nacional de Música a finales de los noventa, nació la inquietud de reunirse en un proyecto en común, pero lo lograron apenas el año pasado. El nuevo concepto incluye reinterpretaciones cardenches como “Al pie de un árbol” y “Ojitos negros”, piezas de música vernácula y otras propias como “Fantasía tropical”, “Como un amigo” y “Pásele, pásele” donde incorporan el acordeón y la jarana.


 “Nos sedujo el cardenche y la metáfora de la espina que se clava y duele cuando la sacas. A nosotros también nos gusta manejar este tono oscurón en nuestras voces mismas”, explica Juan Pablo. En una escena como la del DF, poco familiarizada con este canto, es arduo abrir brecha: “Estamos llevando esto hasta sus últimas consecuencias como cantantes y mexicanos, para así encontrar maneras más claras de llegar al público sin que esto se vea como algo pedagógico. Adquirir el nombre fue un compromiso que tomamos con mucho cuidado y responsabilidad. Pedimos permiso a los cardencheros para que nos dejaran llamarnos así sin que pareciera que nos apropiamos de algo”.
Mientras que la escena actual se debate entre fórmulas ya probadas y fusiones extrañas entre la cumbia y el rock, Acardenchados busca la experimentación que siempre lleva consigo un grado de riesgo. El canto cardenche lucha por su permanencia y aguarda a nuevos escuchas que jueguen con él hasta saciarse, como con un trago de sotol en las áridas tierras de La Laguna.

domingo, junio 16, 2013

Recordando a Humberto Moreira

La vez que le di un pisotón a la primera dama

La autora de este breve recuerdo del ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, sus delirios de grandeza y la corrupción durante su mandato, rememora también el pisotó accidental que le dio a la entonces esposa del orejón ex gobernador, quien después la dejaría por una belleza estatal.
Terminaban los días de poder y gloria.
Terminaban los días de poder y gloria.
Ahora que Humberto Moreira vive de sus “ahorritos” en Barcelona como un estudiante esmerado, no lo recuerdo, como torreonense que soy, por su omnipresente imagen plasmada en los cuadernos escolares ni por sus bailoteos estilo “chúntaro style” ni por sus grandes orejas, ni siquiera por la supuesta protección que le dio a Los Zetas… sino porque alguna vez pisé accidentalmente a su ex mujer y primera dama del estado: Irma Guerrero.
Cuando Groucho Marx visitó México tuvo un pequeño percance por un comentario malinterpretado en una recepción gubernamental y se ganó el ser relegado a un rincón del acto oficial. Guardando la distancia, yo no llegué a tales extremos, pero sí me gané la furia de la esposa del gobernador antes de ser reemplazada por una ex reina de belleza, Vanessa Guerrero. Se divulgó una supuesta infidelidad suya y una golpiza que su marido le propinó. En Coahuila, los rumores de violencia marital corrían por doquier y la mujer desapareció de la vida pública.
Torreón estaba próximo a celebrar su primera centuria como ciudad en septiembre de 2007. El patronato conformado por algunos de los empresarios más acaudalados de la región se encontraba organizando el máximo mitote con fondos públicos, municipales y estatales. El “gober bailador” no perdió la oportunidad para ganarse su confianza mediante una aportación millonaria de “cien millones por cada año cumplido”.
Al final, ya no se celebró el cacareado partido entre el Santos y el Real Madrid (que sí fue en Las Vegas el año pasado) ni la visita de los reyes de España a la ciudad, como alguna vez se pretendió, y el festejo mal organizado resultó un fiasco donde los únicos “payasitos de la fiesta” fueron pequeños conciertos gratuitos de grupos como Zoé. Cualquier parecido con el bicentenario…
Al final, ya no se celebró el cacareado partido entre el Santos y el Real Madrid (que sí fue en Las Vegas el año pasado) ni la visita de los reyes de España a la ciudad, como alguna vez se pretendió, y el festejo mal organizado resultó un fiasco donde los únicos “payasitos de la fiesta” fueron pequeños conciertos gratuitos de grupos como Zoé. Cualquier parecido con el bicentenario…
Una tarde de enero de 2006 me encontraba en el teatro Nazas en una reunión masiva del patronato, a la que había logrado infiltrarme con el afán de buscar entrevistas para un reportaje. Humberto Moreira, en calidad de novel gobernador del estado, subió al pódium y tomó la palabra. Hizo algunos chistoretes sobre sus años como maestro en las regiones remotas de Coahuila que hicieron reír a los ricos del pueblo. Se sentía honrado de ser uno de sus máximos benefactores, como papá que se enorgullece de organizarle la fiesta de quince años a su hija.
Al terminar el acto traté de aproximarme para hacerle una entrevista “banquetera”, pero las estrechas filas que conformaban las butacas del teatro y el tumulto alrededor me entorpecían el paso. Finalmente pude acercar mi grabadora al ojiverde góber de orejas grandes e inquirí si su inversión podía utilizarse mejor en obras sociales prioritarias. Él, mirándome muy fijamente, me reviró con que el presupuesto para ese año ya estaba minuciosamente calculado para los planes alternos del estado. Era tanta la gente hacinada en un espacio tan pequeño que se podían pisar —y hasta manosear— fácilmente.
Al centro, la autora de este recuerdo.
Al centro, la autora de este recuerdo.
Al llegar al lobby se me acercó un individuo regordete y de traje gris. Titubeante, me preguntó para qué medio trabajaba y me comentó que la primera dama estaba sumamente molesta conmigo “por haberla pisado”. Arqueé las cejas y le dije: “¿En serio, señor? No me di cuenta”. “Es que ella me está pidiendo que vaya y le pida una disculpa. Yo entiendo que fue un accidente, pero ya sabe cómo son esas personas, por favor vaya”. “No se preocupe, señor, en un momento más acudo con ella y le pido una disculpa”. ¿Acaso creen que lo hice? Desde entonces no he dejado de reírme de ese “accidente”. La suerte ya no le sonrió más a la pobre señora, a diferencia de su ex marido, cuyo poder, equivalente a su sex appeal, le hizo ganarse el corazón de la entonces Señorita Coahuila.
Humberto y Vanessa.
Humberto y Vanessa.
Poco después llegó el catastrófico caso de Pasta de Conchos, la violencia en la Comarca Lagunera y una celebración centenaria que fue de mucho ruido y pocas nueces, pero el ex gobernador consideró que sus méritos bastaban para alcanzar la presidencia de su partido. Sin embargo, la dinastía Moreira permanece en Coahuila después de que su hermano Rubén tomó la estafeta y lo demás es historia: la disputa entre los cárteles de Sinaloa y los Zetas en La Laguna; violencia; el declive del orgullo de Humberto, la muerte de sus hijo Eduardo y su posterior exilio ibérico.


A Torreón, Coahuila, le espera una nueva etapa con las próximas elecciones del 7 de julio. ¿Una nueva oportunidad para la región después de la infamia priista y panista de sus alcaldes Eduardo Olmos y José Ángel Pérez? ®

miércoles, febrero 13, 2013

Historia de un pueblo fantasma



Por Miriam canales

Esplendores y miserias de Ojuela, Durango, donde floreció la riqueza minera y hoy solo quedan ruinas, polvo, espectros y el paisaje impresionante utilizado en varias películas.
Cuando el personaje de la película El Topo de Alejandro Jodorowsky fue abatido en el puente de Ojuela, teniendo como escenario el árido bolsón de Mapimí, el director estaría creando una de sus máximas obras cinematográficas y una emblemática estampa de Durango para el mundo.
En una escena de la cinta, el famoso pistolero convertido a monje zen, caminaba por ese puente perseguido por un par de mujeres mientras su voz en off recitaba: “He sido derramado como aguas y todos mis huesos se descoyuntaron, mi corazón fue como cera derritiéndose en medio de mis entrañas y mi lengua se pegó a mi paladar. Dios mío… ¿por qué me has desamparado?...”. Es ahí cuando comienza la transformación de este personaje interpretado por el mismo Jodoroswsky. Y así como él, otros directores acudirían atraídos por este recóndito lugar plagado de historias y anécdotas.
Ojuela es un pueblo fantasma escondido entre los cerros de Mapimí, Durango, a pocos minutos de esa ciudad y a una hora de Torreón, Coahuila. Su historia data de la conquista española y su etapa económica más próspera de finales de 1800, tiempos de auge porfirista gracias a una mina que proveía de trabajo a cinco mil familias de la zona; su declive ocurrió a mediados del siglo XX, cuando la mina se inundó y la mano de obra emigró hasta dejarlo en el abandono total.
Además de Alejandro Jodorowsky y su cinta El Topo de 1969, otros cineastas han aprovechado sus ruinas como locaciones para westerns. Filmes actuales como Cristiada con Andy García y Peter O’ Toole o Suave patria con Adrián Uribe, ambas de 2012, también emplearon extras de Gómez Palacio y Torreón. Enrique Peña Nieto también utilizó Ojuela como escenario para un espot institucional, donde en una breve toma lucía caminando sobre el puente. Cada año se celebra un maratón donde se recorren siete kilómetros del centro a Mapimí hasta el puente.
MÁS QUE ALACRANES


Durante la temporada vacacional Ojuela recibe hasta 40 visitantes diarios, mientras que en periodos laborales puede descender a cinco únicamente. Dejándose envolver por el ambiente del viejo oeste y la sensación fantasmagórica, algunos tienen la osadía de instalar campamentos nocturnos expuestos a bajas temperaturas, animales salvajes e inseguridad, aunque quizá lo más inquietante serían los espectros que dicen aquí deambulan. “Cuentan que por las noches se oye que hablan mujeres y niños pero no se entiende lo que dicen”, explica uno de los vigilantes de la mina.
Para llegar se requiere una dosis de agilidad y valor, pues hay que subir siete kilómetros desde la entrada turística pagando previamente 30 pesos. La estrecha carretera hacia la cúspide semidesértica fungió anteriormente como la vía de un tren de cremallera para transportar los minerales, y puede despertar el vértigo de los paseantes que suben por auto a una muy moderada velocidad so pena de caer al barranco. Un refulgente sol en verano y un helado viento en invierno pululan en el ambiente silencioso donde solo las voces producen eco al gritar hacia los cerros. Las ruinas de las antiguas casas aún conservan algunos de sus cimientos a pesar del tiempo y la erosión; sus anteriores ventanales curvos permanecen estables, como dos grandes ojos plasmados en los muros que observan a los turistas. En medio de los dos cerros que resguardaban las viviendas, se encuentra un puente de madera maciza de 336 metros de largo que ha resistido los años, el polvo y el clima.


Fue construido en 1892 según los registros históricos por el arquitecto alemán Santiago Minhguín sobre un abismo de 180 metros de profundidad. Al atravesarlo sopla un viento que lo balancea sutilmente y provoca nerviosismo; la madera vieja cruje donde ha quedado plasmado el tiempo bajo los pies de los obreros que lo recorrían. Anteriormente, cuando se extraía el mineral, bajaban al barranco y volvían a subir a la orilla, lo que implicaba una excesiva pérdida de tiempo y mano de obra, razón por la cual debía existir un enlace entre ambos puntos.
La mina hacia donde conduce el final del puente es como una boca abierta donde al introducirse se encuentra tallada la historia de sus miles de trabajadores, pozos de hasta 800 metros de profundidad y algunas reliquias encontradas como lámparas, picos, palas y hasta los restos de una vaca momificada. También hay algunas fotografías de los buenos viejos tiempos del pueblo.
LA BONANZA MINERA
Ojuela fue descubierto en 1598 por los conquistadores españoles, recibiría ese nombre por el expedicionario Francisco de Ojuela, al pie del Cerro de la Bufa o de la India. Desde entonces, las minas fueron explotadas de forma interrumpida por las intromisiones de las tribus Tobosos y Cocoyomes, también llamados Mapemes en la parte oriente de la provincia de Nueva Vizcaya, hoy norte de Durango.
En el año de 1777 se fundaron siete haciendas de fundición de donde se extraían continuamente de 100 a mil 500 barras de plata y cuatro mil cargas de greta procedente de otras 13 minas explotadas por ese entonces. Para 1848 las minas aledañas a Mapimí habían sido abandonadas por los españoles y retomadas por mexicanos, fue años después, en 1869, cuando fueron vendidas a la compañía Durango Mapimí The Council Bluffs, de Iowa, Estados Unidos, la que más tarde se llamaría Peñoles. Las que quedaron consolidadas fueron las de San Vicente Socavón, Santa Rita, El Carmen, Santa María Soledad y San Judas.
Antes de que terminara el siglo XIX ya se habían introducido métodos de tecnología avanzada y para ello se contrató al ingeniero Charles Reidt. Como resultado de un equipo moderno y una adecuada estrategia, la nueva corporación impulsó una de las mayores bonanzas de México. Para 1892 se erigió el puente y el ferrocarril para las minas de fundición.
LO QUE EL POLVO SE LLEVÓ


En la década de los treinta, el pueblo contaba con más de tres mil 200 habitantes que disfrutaban de lujos y comodidades. Sin embargo, en los años cuarenta comenzó el declive debido al agotamiento de las vetas y la inundación de varios de sus niveles.
A principios de los sesenta, de Ojuela ya no quedaba más que el recuerdo. Es entonces cuando interviene de nuevo la Compañía Minera Peñoles, que contrató al señor Carlos González para desmantelar el pueblo. Él, a su vez, subcontrató al señor Cecilio Hernández Ayala para ejecutar la orden. Al mando de una cuadrilla de 50 hombres, Hernández Ayala se enfocó en demoler las construcciones. Una vez finalizado el desmantelamiento de casas y oficinas y la desinstalación del equipo para el proceso y acarreo del metal, la orden siguiente consistía en destruir el puente colgante. A la empresa solo le interesaban los cables de acero que, hasta la fecha, lo sostienen.
Hernández demoró los trabajos de forma intencional, particularmente en el caso del puente, ya que consideraba que debía mantenerse. En 1961 acudió con el ingeniero Benjamín Ortega Cantero, oriundo de Mapimí, responsable de las oficinas de Recursos Hidráulicos, para advertirle que la compañía Peñoles tenía el propósito de destruir el puente. Ortega realizó una visita a Ojuela, posteriormente se trasladó al Distrito Federal y desde ahí obtuvo la orden de suspender la demolición.

Los fantasmas que dicen que ahora rondan por aquí podrían sentirse regocijados por la salvación del puente que recorren cada noche. Tal vez sus murmullos celebren las tertulias que organizaban en el pasado… o simplemente le gastan una broma a los turistas.

viernes, enero 11, 2013

LOS JÓVENES DEL NORTE PERDIERON LA NOCHE


Mi primera colaboración en el portal de noticias  "SinEmbargoMx"

Las luces callejeras se apagan. La fiesta escasea y el trago y la juerga merman; la música disminuye e invade el ulular de patrullas y ambulancias. Una noche de “antro” en una ciudad del norte de México es un volado al aire so pena de sufrir un ataque o incluso morir en circunstancias fortuitas y desafortunadas a manos de la delincuencia organizada. “Una noche loca, una noche de copas” ya no es lo que era.
La vida nocturna en estados como Coahuila, Nuevo León, Sinaloa, Baja California, Durango y Tamaulipas se ha eclipsado por igual debido a la presencia del narcotráfico, sus cobros de piso, extorsiones, amenazas, asesinatos y un clima de inseguridad e incertidumbre que prevalece por doquier. La seguridad se vuelve cada vez más precaria y el entusiasmo por salir de juerga es cada vez menor. Algunos de tener la oportunidad se sienten más seguros desenvolviéndose en el Distrito Federal, lugar donde creen ser menos propensos a sufrir una desventura.
¿Cuál es el panorama actual? ¿Existe una esperanza para su reactivación? Los jóvenes asistentes hablan de cómo su derecho a divertirse se ha truncado por la sombra de los carteles y como los usos y costumbres se modificaron a manera de epitafio del sexenio Calderonista y como advertencia para Enrique Peña Nieto.

Monterrey y el otro Barrio Antiguo



Las noches de juerga del Barrio Antiguo son historia. El punto de reunión de todas las clases sociales, modas y estilos como  hippiesdarks, fresas se ha dispersado con excepción de municipios como San Pedro Garza García, cuyo alcalde Mauricio Fernández Garza ha  mantenido como un sitio apartado del fenómeno de la inseguridad que prevalece en sus alrededores. A la par de la escena cultural, han surgido nuevas alternativas para espacios musicales que han emigrado de los lugares públicos a fiestas caseras, lo que sería una especie de renovación en la escena musical de la “avanzada regia” que inició en los 90 donde surgieron bandas como Jumbo, Zurdok, Plastilina Mosh  o Control Machete.
David de 28 años, residente de Monterrey sostiene que la ciudad ya pasó de la paranoia y el miedo a la violencia de un nivel “sorpresivo” a otro de acostumbramiento y resignación: “La vida nocturna en Monterrey está muy disminuida, pero no muerta. Esto, a comparación de su "época dorada", en la que todo México sabía que Monterrey era sinónimo de fiesta. Hay vida nocturna, pero no a los niveles en los que se llegó a distinguir en años anteriores. Si antes el Barrio Antiguo concentraba prácticamente toda la oferta de bares, antros y lugares, ahora el asunto se ha dispersado. Ahora hay muchos lugares en la calle Garza Sada, por lo general en pequeñas plazas comerciales o malls, o en la zona de San Jerónimo, o en San Pedro, municipio donde se siente una relativa "seguridad". Aunque también se ha hecho costumbre atenerte a los planes caseros, armar una carne asada o una peda con tus compas en la casa”.

La debacle del “Barrio Antiguo” comenzó en 2006 con la oleada de violencia que se intensificó en 2009 a raíz de las extorsiones en bares y discos, además de los “moches” para alcoholes y autoridades diversas que resultaban insostenibles. Es así como cerraron sus puertas lugares como “La casa amarilla”, “El Clandestino” y otros como el metalero “Ibex”, el “Antropolis”, “Zócalo” y “Bar Río”. La cereza en el pastel fueron las tres personas asesinadas frente al legendario “Café Iguana” en el caliente verano de 2011. Ahora sobreviven algunos cuantos como “La Tumba” y el “Mc Mullens” que han tenido que incurrir en promociones embarazosas donde el cliente puede llevar su propio alcohol con tal de que se pague el cover. Justo durante “la noche de la Iguana”, David tenía una fiesta en su casa muy cercana al Barrio Antiguo donde unos amigos suyos pretendieron acudir a manera de after. Agradecieron haberse abstenido.

“Hoy, ir al Barrio es triste. Las calles están vacías. Puedo pasar en el auto como si fuera cualquier otro lugar de la ciudad. Muy poca gente en la calle. Es impresionante”.

En cuanto a la zona de “table dance” sitios donde acudían a convivir con “ficheras” como el “Sabino Gordo” que también recibió sus dosis de violencia. Ahí, 22 de sus asistentes bailaron la última pieza el 9 de julio de 2011. Aunque a algunos otros tugurios de las calles Madero o Villagrán es posible acudir so pena de encontrar a clientes sospechosos e impredecibles. Esta situación ha provocado que incluso eventos culturales como los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Nuevo León adelanten una hora su presentación.
 “Todo es una cuestión de economía. El día en que se arreglen los capos y todo vuelva a estar controlado, será el momento propicio para que los negocios florezcan de nuevo. En Monterrey de repente mucha gente cree lo del Barrio Antiguo es un asunto meramente "cultural" o de "instituciones", y de repente organizan conciertos "para recuperar el Barrio Antiguo" y cosas así. Pero la verdad es que el Barrio era un negocio, y mientras no haya un clima propicio para que los bares puedan operar sin broncas, no se reactivará. Pero como te digo, de que habrá cambios, habrá cambios, no se puede quedar todo así, habrá qué ver que nos depara el “Peñanietato” en ese aspecto… ¡pero de que a la gente de Monterrey le encanta la fiesta, eso es seguro, y eso sobrevivirá!


La Comarca Lagunera: “¿en donde está la maldita seguridad?”



La ciudad de Torreón, al sur de Coahuila, no representaba gran cosa a los oídos promedio de México excepto por su equipo de futbol, Santos Laguna y algunas empresas pudientes que manejan su capital por todo el país hasta que en 2010 ocupó los titulares nacionales e internacionales en los cruentos ataques a bares y centros nocturnos como “El Ferrie” que el 31 de enero de ese año, 10 asistentes bebieron la última copa de su vida y otros 40 terminaron agredidos. Bares contiguos como el “Ay, Nanita!” y “El limbo” fueron rafagueados esa misma noche. El 15 de mayo el bar “Juanas VIP” cayó a manos de otro grupo criminal en plena inauguración; ocho muertos y 20 heridos fue su saldo final. Así describía a este centro nocturno el poeta lagunero, Carlos Reyes: “Hasta el diablo anda suelto en el ¡Ay Nanita!, domicilio conocido, donde uno busca purgar condena eterna”.

…pero no todo terminó ahí, la madrugada del 18 de julio quedó marcada con sangre cuando 17 personas junto con los músicos de la banda que tocaba, murieron mientras celebraban una fiesta en la quinta “Italia Inn”. Otros 18 sufrieron heridas de gravedad. Los días del célebre general Bibiano Villa Castillo como Director de Seguridad bajo la administración del alcalde priista, Eduardo Olmos realizó operativos de sellamiento e inspecciones en bares y centros nocturnos. A pesar de ello, tan sólo en 2010, las balas cobraron la vida de más de 100 personas. Desde entonces, los índices no han bajado, las agresiones han continuado hasta la fecha…pero los encabezados ya no están dirigidos a ellos.
Jaime es un joven treintañero que se desenvolvía con tranquilidad en periplos nocturnos en discos y bares en los tiempos en que la seguridad lagunera estaba garantizada; hoy reconoce que todo aquello se ha esfumado: Estar en la calle en la madrugada es ya casi imposible. La diversión comienza temprano y termina máximo a las dos de la madrugada. Ahora hay otras opciones como el cine, el futbol y el beisbol, sin contar otro tipo de espectáculos como conciertos, obras de teatro y los barecitos de algunos hoteles de lujo y clubes campestres. Como que la gente se siente más segura allí. Ahora lo que nosotros hacemos es cotorrear en casa con amigos, pues hasta ya la piensas para rentar un salón o ir a una fiesta en una quinta. Yo tengo dos sobrinas adolescentes, una de 19 y otra a punto de cumplir 17, y siento gacho porque a ellas no les tocó, como a mí, salir del antro a las 3 o 4 de la mañana, comprar burritos, caminar tranquilamente por la calle a esa hora…”

Sin embargo, en generaciones más jóvenes la diversión nocturna dejó de ser un pasatiempo para convertirse en un juego de azar macabro. Isabela, una jovencita de 20 años manifiesta su malestar por no haber tenido el derecho de gozar de una vida nocturna exenta de peligro: “Cuando empezaron los problemas yo tenía 16 años y en ese entonces acudía a algunos lugares con más calma, ahora siento frustración, un poco de enojo e impotencia. Poco a poco nos hemos ido acostumbrando a todo esto y así es como seguimos saliendo a divertirnos. No hacerlo es darle el gane total a los narcos en toda esta guerra”. Ella no pierde la esperanza en recuperar la otrora calma del sexenio foxista.
Otras alternativas locales son acudir a bares en el centro de la ciudad y hasta algunos de estilo gay que han tenido menores roces con la delincuencia. Hace apenas un año el Estadio Corona también parecía un sitito inmune hasta una tarde del 20 de agosto de 2011 en que unas detonaciones cimbraron a los asistentes.

En el caso de ciudades vecinas como Gómez Palacio y Lerdo Durango existe una tensa calma. Mientras que algunos optan por éstas para salir como “plan b”.
Recientemente en septiembre de este año, el alcalde Eduardo Olmos ha apostado por inaugurar un nuevo espacio conocido como la “Plaza Mayor” un proyecto urbano que tardó más de dos años en concretarse debido en gran parte por las malas gestiones estatales del ex gobernador Humberto Moreira. Como novedad, ha pretendido ser un nuevo punto de reunión para familias donde incluso bandas como Café Tacuba y El Recodo ya han tocado de manera gratuita en conciertos nocturnos. Algunos lo ven con escepticismo…o nostalgia; anteriormente se trataba de la Plaza Juárez donde se encontraba la Presidencia Municipal, pero debido a su escasez de árboles y espacios para jugar para los infantes no parece un lugar propicio.

Sin embargo, los primeros suspiros de 2013 tampoco son alentadores: una vieja discoteca llamada “Tornado”, abierta desde hace 12 años y hasta hace poco aparentemente inmune, también fue atacada la noche del 5 de enero; cuatro jóvenes murieron, otros cuatro fueron heridos de gravedad y dos letras “Z” quedaron marcadas con sangre en los muros exteriores a manera de firma. Dos días después las autoridades municipales ordenaron cerrar otros bares a manera de prevención.



Reynosa y su frontera

El caso de ciudades de Tamaulipas como Reynosa son un caso especial. Por tratarse de una ciudad fronteriza, algunos optan por “agarrar la fiesta” en Mc Allen Texas donde se respira un ambiente de mayor estabilidad mientras que las fiestas caseras, las carnes asadas son por lo general también la mejor alternativa. Toño lleva cuatro años y medio en esta región, pese a que la ciudad ya presentaba conflictos desde tiempo atrás, estos se han intensificado al grado de obstaculizar algunos hábitos urbanos.
Se notó más cuando empezaron a surgir balaceras en algunos bulevares; aunque en algunas ciudades se ha escuchado de que balean lugares cerrados como bares. Acá en Reynosa no he escuchado que lleguen a  hacerlo. Más bien había persecuciones y enfrentamientos al aire libre. Siento que el cambio se dio poco a poco, en que al principio la gente salía más a bares y luego ya casi nada más preferían hacer fiestas dentro de casas para evitar andar en las calles”.

Los percances que ha tenido que sobrevivir Toño son disparos a los alrededores de su trabajo. “A otros amigos míos sí les ha tocado que incluso en fiestas dentro de casa llegaron gente armada a quejarse porque tenían ‘el volumen muy alto’; llegaron hombres con armas a amenazarlos que ya le pararan al ruido o lo paraban ellos”.

Sinaloa y la cuna del narco

Sinaloa, la tierra que carga el estigma de ser la cuna de los principales capos del narcotráfico mexicano, contaba con ciertas reglas no escritas que no se habían roto a diferencia de Tamaulipas, Nuevo León o Coahuila. Sin embargo, con la ruptura del cartel de Sinaloa y la guerra entre Joaquín “Chapo” Guzmán y los Beltrán Leyva las cosas cambiaron. Pese a que el número de ejecuciones es amplio siempre fueron directas y seleccionadas; la violencia se dispersó y llegaron a fiestas a reuniones de jóvenes y más aun atacando algunos antros de Mazatlán donde más fuerza tuvieron los Beltrán Leyva. Entonces tuvieron que tomarse toda clase de precauciones: llevar el celular al ver a un comando armado, no mentir nunca a la familia y especificar los lugares que se visitan, realizar convivios con mayor discreción y dejar de acudir a aquellos sitios donde se creyera que los asistentes tienen alguna relación con la delincuencia, seleccionar con mayor pulcritud el lugar a fiestas a las que se asisten, no presentarse solo y regresar a casa más tardar a las 11 de la noche.

Daniel, pese a que ha nacido y crecido en esta entidad percibe los cambios en esta región antes y después de este último sexenio.
“A diferencia de lo que empezó a ocurrir en otras partes del país en que comenzó el terror más temprano o desde inicios del sexenio de Calderón, acá seguimos prácticamente sin cambios quizás porque ya estábamos “acostumbrados”  a las balaceras, cosa que en otras partes de México no ocurría hasta el actual. Pero acá todo el falso orden se rompió con la captura de Alfredo Beltrán Leyva alias “el Mochomo”, pues  empezó la guerra fraticida en casa”.

Daniel no avizora un futuro prometedor para Culiacán y Sinaloa en la era final panista y su fallida estrategia contra el narcotráfico:
“No veo por donde, Culiacán siempre ha sido una ciudad violenta, cuna de varios jefes del narco, donde hay demasiada gente armada. Siempre ha habido ejecuciones, levantones, balaceras y mientras exista esto y el tráfico de drogas no vendrá la paz”.

Chihuahua y Tijuana: dos casos particulares

Durante el trienio de Jorge Hank Rhon, la vida nocturna de Tijuana no se vio afectada, en algunos tugurios hay mayor tolerancia para utilizar narcóticos como la marihuana en asistentes frecuentes, pero si se trata de alguien nuevo se corre  riesgo de sufrir algún tipo de ataque. Mientras tanto, en la ciudad se respira un ambiente de relativa calma por un aparente trato de no transgresión; así lo revela Hugo, otro joven escritor cuya vida social se desenvuelve tanto en esta ciudad como en Ensenada. “La vida nocturna en Tijuana es de la mejor experiencia; claro que hay de lugares a lugares, ya que puedes fumar mota en ciertos bares a los que entras para conocer arriesgando incluso tu integridad. Todos se cuidan y parece haber un tácito acuerdo de no transgresión”.

Durante la década de los 90 se vivió una especie de surgimiento que impulsó la escena musical donde destacaron talentos como  el grupo Tijuana No!, su cantante Julieta Venegas, el Colectivo Nortec con Bostich y Fussible, ahora como proyectos solistas y  grupos como Artefakto, Vandana y una larga lista de disc jockeys que hasta la fecha  mezclan en las fiestas raves del resto del país. Su testimonio parece ser más optimista: “La gente hace su vida normal, sólo matan a la gente involucrada en el narco y aquella que mal informada o que por azares del destino estuvo en el lugar incorrecto a la hora incorrecta”.

En cuanto a Chihuahua capital, su situación no es más favorecedora, Rafael, lo cuenta así: “Antes te enterabas de un ejecutado en alguna calle o estacionamiento lejano y era noticia de ocho columnas. Poco a poco se fueron multiplicando y ya eran en lugares más céntricos, a cuadras de tu casa. Dejaron de ser noticia. Después alguna ejecución en algún bar o antro desató cierta paranoia por ir a esos sitios”.
Durante los 90, no solía frecuentar muchos lugares, pero mientras su vida transcurre entre esta ciudad y el Distrito Federal. Tiene percepciones distintas entre la vida nocturna de cada región.  Por ejemplo, en el otoño de 2010 sufrió un percance cuando él y otros amigos fueron asaltados a mano armada por unos jóvenes delincuentes en un café.
A diferencia del Distrito Federal, donde suele acudir con frecuencia, tampoco lo considera totalmente seguro: “No es una ciudad 100 por ciento segura, pero es diferente; es otro tipo de violencia. En el DF no estás con la paranoia de una balacera, aunque puede ocurrir, más bien estás con el miedo de que te asalten. Antes en Chihuahua le daba miedo a uno viajar allá porque era muy inseguro, ahora es al revés”.
La única esperanza que avizora para una vida segura en su localidad es que bajaran los hechos delictivos, se terminara la impunidad y se castigara a los culpables. Un deseo expresado para el resto del país y sus circunstancias adversas.

¿Qué se avizora para el futuro?

El incipiente gobierno de Enrique Peña Nieto tiene la crucial encomienda no sólo de devolver la vida nocturna para una nueva generación de jóvenes ávidos de juerga sino la seguridad y la paz social interrumpida por la guerra contra el narcotráfico perpetrada por Felipe Calderón.
El regreso del priismo está por revelar su nueva cara.

martes, enero 01, 2013

Día de año nuevo

Todo está tranquilo en el día de año nuevo
Un mundo blanco se mueve a escondidas
Y yo sólo quiero estar contigo 
contigo, día y noche
Nada cambia en el día de año nuevo

Yo volveré a estar contigo,
yo volveré a estar contigo...

Bajo un cielo rojo sangre
Se ha reunido una multitud vestida de blanco y negro
Brazos enlazados, los pocos elegidos
Los diarios dicen que es verdad
Y podríamos abrirnos paso
aunque divididos en dos podríamos ser uno
Y quizá sea el momento justo esta noche

Y nos dicen que ésta es la época dorada
y el oro es la razón por las guerras que financiamos
Aunque quiero estar contigo noche y día
Nada cambia en el día de año nuevo...

 (Feliz día de año nuevo y que la paz regrese pronto a la Comarca Lagunera)

 


Discurso de Jaime López para presentar el libro "Crónica Biciteka" de Georgina Hidalgo. (Producciones El Salario del Miedo, 2021.) Lugar: Fonda El Convite. Fecha: 20 de octubre de 2021.

              ACERCA DE LA CRÓNICA BICITEKA DE GEORGINA HIDALGO VIVAS                                                                     ...