Mostrando las entradas con la etiqueta Humberto Moreira. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Humberto Moreira. Mostrar todas las entradas

domingo, junio 16, 2013

Recordando a Humberto Moreira

La vez que le di un pisotón a la primera dama

La autora de este breve recuerdo del ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, sus delirios de grandeza y la corrupción durante su mandato, rememora también el pisotó accidental que le dio a la entonces esposa del orejón ex gobernador, quien después la dejaría por una belleza estatal.
Terminaban los días de poder y gloria.
Terminaban los días de poder y gloria.
Ahora que Humberto Moreira vive de sus “ahorritos” en Barcelona como un estudiante esmerado, no lo recuerdo, como torreonense que soy, por su omnipresente imagen plasmada en los cuadernos escolares ni por sus bailoteos estilo “chúntaro style” ni por sus grandes orejas, ni siquiera por la supuesta protección que le dio a Los Zetas… sino porque alguna vez pisé accidentalmente a su ex mujer y primera dama del estado: Irma Guerrero.
Cuando Groucho Marx visitó México tuvo un pequeño percance por un comentario malinterpretado en una recepción gubernamental y se ganó el ser relegado a un rincón del acto oficial. Guardando la distancia, yo no llegué a tales extremos, pero sí me gané la furia de la esposa del gobernador antes de ser reemplazada por una ex reina de belleza, Vanessa Guerrero. Se divulgó una supuesta infidelidad suya y una golpiza que su marido le propinó. En Coahuila, los rumores de violencia marital corrían por doquier y la mujer desapareció de la vida pública.
Torreón estaba próximo a celebrar su primera centuria como ciudad en septiembre de 2007. El patronato conformado por algunos de los empresarios más acaudalados de la región se encontraba organizando el máximo mitote con fondos públicos, municipales y estatales. El “gober bailador” no perdió la oportunidad para ganarse su confianza mediante una aportación millonaria de “cien millones por cada año cumplido”.
Al final, ya no se celebró el cacareado partido entre el Santos y el Real Madrid (que sí fue en Las Vegas el año pasado) ni la visita de los reyes de España a la ciudad, como alguna vez se pretendió, y el festejo mal organizado resultó un fiasco donde los únicos “payasitos de la fiesta” fueron pequeños conciertos gratuitos de grupos como Zoé. Cualquier parecido con el bicentenario…
Al final, ya no se celebró el cacareado partido entre el Santos y el Real Madrid (que sí fue en Las Vegas el año pasado) ni la visita de los reyes de España a la ciudad, como alguna vez se pretendió, y el festejo mal organizado resultó un fiasco donde los únicos “payasitos de la fiesta” fueron pequeños conciertos gratuitos de grupos como Zoé. Cualquier parecido con el bicentenario…
Una tarde de enero de 2006 me encontraba en el teatro Nazas en una reunión masiva del patronato, a la que había logrado infiltrarme con el afán de buscar entrevistas para un reportaje. Humberto Moreira, en calidad de novel gobernador del estado, subió al pódium y tomó la palabra. Hizo algunos chistoretes sobre sus años como maestro en las regiones remotas de Coahuila que hicieron reír a los ricos del pueblo. Se sentía honrado de ser uno de sus máximos benefactores, como papá que se enorgullece de organizarle la fiesta de quince años a su hija.
Al terminar el acto traté de aproximarme para hacerle una entrevista “banquetera”, pero las estrechas filas que conformaban las butacas del teatro y el tumulto alrededor me entorpecían el paso. Finalmente pude acercar mi grabadora al ojiverde góber de orejas grandes e inquirí si su inversión podía utilizarse mejor en obras sociales prioritarias. Él, mirándome muy fijamente, me reviró con que el presupuesto para ese año ya estaba minuciosamente calculado para los planes alternos del estado. Era tanta la gente hacinada en un espacio tan pequeño que se podían pisar —y hasta manosear— fácilmente.
Al centro, la autora de este recuerdo.
Al centro, la autora de este recuerdo.
Al llegar al lobby se me acercó un individuo regordete y de traje gris. Titubeante, me preguntó para qué medio trabajaba y me comentó que la primera dama estaba sumamente molesta conmigo “por haberla pisado”. Arqueé las cejas y le dije: “¿En serio, señor? No me di cuenta”. “Es que ella me está pidiendo que vaya y le pida una disculpa. Yo entiendo que fue un accidente, pero ya sabe cómo son esas personas, por favor vaya”. “No se preocupe, señor, en un momento más acudo con ella y le pido una disculpa”. ¿Acaso creen que lo hice? Desde entonces no he dejado de reírme de ese “accidente”. La suerte ya no le sonrió más a la pobre señora, a diferencia de su ex marido, cuyo poder, equivalente a su sex appeal, le hizo ganarse el corazón de la entonces Señorita Coahuila.
Humberto y Vanessa.
Humberto y Vanessa.
Poco después llegó el catastrófico caso de Pasta de Conchos, la violencia en la Comarca Lagunera y una celebración centenaria que fue de mucho ruido y pocas nueces, pero el ex gobernador consideró que sus méritos bastaban para alcanzar la presidencia de su partido. Sin embargo, la dinastía Moreira permanece en Coahuila después de que su hermano Rubén tomó la estafeta y lo demás es historia: la disputa entre los cárteles de Sinaloa y los Zetas en La Laguna; violencia; el declive del orgullo de Humberto, la muerte de sus hijo Eduardo y su posterior exilio ibérico.


A Torreón, Coahuila, le espera una nueva etapa con las próximas elecciones del 7 de julio. ¿Una nueva oportunidad para la región después de la infamia priista y panista de sus alcaldes Eduardo Olmos y José Ángel Pérez? ®

jueves, enero 12, 2012

Nueva colaboración en Replicante Revista cultural

Un proyecto inconcluso y otros fracasos

a- A+

La Gran Plaza de Torreón no es más que un enorme pedazo de concreto inconcluso con armazones en la superficie, paredes de lámina que lo envuelven y los vestigios de lo que alguna vez fue la Plazuela Juárez: árboles secos, bancas destrozadas y basura.

La Gran Plaza de Torreón

La Gran Plaza se anunció como el máximo proyecto de infraestructura del gobierno de Coahuila [México] en mayo de 2010 para el centro de Torreón, una especie de macroplaza de 500 millones de pesos con miras a equipararse a la de Monterrey. El objetivo: reforzar la economía y el entorno sociocultural. Actualmente no es más que un enorme pedazo de concreto inconcluso con armazones en la superficie, paredes de lámina que lo envuelven y los vestigios de lo que alguna vez fue la Plazuela Juárez: árboles secos, bancas destrozadas y basura. Los ciudadanos inconformes protestaban por la construcción de este recinto que consideraban innecesario —cualquier parecido con la Estela de Luz del bicentenario…

Los antiguos establecimientos de las calles aledañas, Matamoros, Galeana, Morelos y Ramón Corona, perdieron sus casas habitación y sus célebres cantinas arrabaleras, algunos sin el consentimiento de los propietarios. Tras una larga discusión con el cabildo el vetusto Mercado Villa, que desde hace años dejó de ser redituable, fue finalmente demolido y sus locatarios liquidados —la administración del alcalde Eduardo Olmos les otorga una pensión de 20 mil pesos mensuales para resarcir el daño y les ofreció un pequeño espacio comercial dentro de la Alameda Zaragoza. Algunos llevaban más de cuarenta años laborando ahí.

El exgobernador Humberto Moreira creyó tener el potencial suficiente para subir al ring del liderazgo priista con una actitud desafiante, altanera y vulgar… y sus demonios lo persiguieron hasta derribarlo.

En cuanto a otros comercios sobrevivientes de las calles Ramón Corona y Galeana trabajan sólo con el 30 por ciento de clientela y han sido orillados a ingeniar nuevas estrategias para esta zona comercial agonizante, como un pequeño café cultural llamado Tumbao, que desde hace diez años ha aportado un significativo grano de arena al pequeño sector artístico lagunero, así como los baños públicos Polendo, conocidos por ser lugar de ligues gay, y la prostitución nocturna de la avenida Morelos que se niega a perecer. Por si fuera poco, en las noches un ambiente de soledad invade la otrora plaza en la que se reunían visitantes, boleros, las “aguas de raíz” típicamente laguneras y los ciudadanos que buscaban a los regidores para pedirle apoyo económico. El cine Torreón de la avenida Abasolo, cerrado en 1992, también fue víctima de los despropósitos de esta plaza. El problema de la inseguridad, las balaceras y las disputas se han encargado de alejar a los ciudadanos y, por ende, los negocios han ido a la quiebra.

Las consecuencias de este proyecto fallido son historia. El exgobernador Humberto Moreira creyó tener el potencial suficiente para subir al ring del liderazgo priista con una actitud desafiante, altanera y vulgar… y sus demonios lo persiguieron hasta derribarlo. La deuda en Coahuila alcanzó los niveles estratosféricos de 33 mil millones de pesos y su hermano Rubén tomó la estafeta, a pesar de sus problemas con el cáncer de próstata del que poco se ha divulgado en los medios.

Mientras que en diciembre de 2011 Torreón volvió a ser noticia por la toma de protesta de Alma Elena Reynoso Zambrano,
una exedecán devenida en primera regidora, Saltillo sufría un revés con una fuerte balacera el 24 de diciembre y el gobernador Rubén Moreira un atentado el día 26. Tras esta serie de situaciones torcidas y delitos perpetrados por estos Rómulo y Remo región 4 la pregunta es: ¿En donde está Humberto? Desde que dejó el cargo en el PRI el 3 de diciembre su cuenta de Twitter, en la que se ufanaba de los logros de su partido y callaba las situaciones desfavorables, se encuentra inactiva.

¿Y aún así el slogan estatal afirma que “aquí se sonríe”?

Discurso de Jaime López para presentar el libro "Crónica Biciteka" de Georgina Hidalgo. (Producciones El Salario del Miedo, 2021.) Lugar: Fonda El Convite. Fecha: 20 de octubre de 2021.

              ACERCA DE LA CRÓNICA BICITEKA DE GEORGINA HIDALGO VIVAS                                                                     ...