domingo, octubre 20, 2013

Nueva colaboración en Replicante (octubre 2013)

CORONA CAPITAL: MÚSICA Y AMBICIONES

Nuestro Coachella...

En cuarenta años se pasó de la prohibición de Avándaro al hipsterismo del Corona, el festival donde se huele más perfume caro que marihuana y donde la vanidad, la moda y la imagen de los asistentes importan tanto —o más— que las mismas bandas.
Moroder en el Corona Capital. Foto cortesía RMX.
Moroder en el Corona Capital. Foto cortesía RMX.
Festivales han ido y venido con diferentes sedes y patrocinadores. Quedaron en el pasado otros como el Manifest, Motorockr y el MxBeat que tuvieron un buen comienzo, pero por falta de presupuesto, de asistencia o de permisos fueron cancelados. Lo que ha logrado el Corona es transformar a la capital chilanga en una juerga de fin de semana que busca cimentarse con fiestas en bares del Centro Histórico y la zona Roma-Condesa desde el jueves y viernes previos y conciertos posteriores. Sólo para hígados, tímpanos y bolsillos resistentes. Si se le colocara un tapanco probablemente sería el antro de moda más extenso de la actualidad capitalina.
Un gran acierto del Corona Capital es haber reunido a grupos ya desintegrados, o que nunca habían tocado en México, como OMD, Suede, The Pixies, Echo and the Bunnymen, New Order, Portishead, y cobrar una cantidad razonable por entrar. Aunque en un lapso de tres años ésta se ha incrementado —en 2010 resultaba una ganga pagar 650 pesos, a diferencia de los 900 de la actualidad… más recargos—, cada banda tendría un costo aproximado de treinta pesos cada una.
Un gran acierto del Corona Capital es haber reunido a grupos ya desintegrados, o que nunca habían tocado en México, como OMD, Suede, The Pixies, Echo and the Bunnymen, New Order, Portishead, y cobrar una cantidad razonable por entrar.
Desde entonces también ha variado su duración, que se ha extendido a dos días, y no sería de sorprender que en 2014 abarque un fin de semana completo desde el viernes. Tal estrategia comercial se ha aplicado también en el Vive Latino, donde la “esencia” hispana ha ido a la baja al integrar a más extranjeros comoheadliners. La rivalidad se vuelve más feroz, ¡perfecto!, que haya competencia entre las principales cerveceras con tal de que ofrezcan conciertos de calidad, a diferencia de los ochenta y sus absurdas restricciones para los conciertos de rock. ¿Acaso no fueron sueños guajiros escuchar en México durante su apogeo canciones como “Blue Monday”, “Enola Gay” o “Where is my Mind?”
Miley Miley... Foto Miriam Canales.
Miley Miley… Foto Miriam Canales.
A diferencia del Vive Latino, en el Corona no se entrometen cantantes cursis como Carla Morrison ni híbridos forzados como Los Ángeles Azules y su padrino Camilo Lara con su proyecto IMS —¡todavía no!, aunque ahora pretenden alternar con orquesta, para “experimentar” y promover la “tolerancia musical”, así que vayan preparándose—. Ninguno de esos dos festivales estuvo exento de cancelaciones y este año se retractaron Conor Oberst y Death Grips; el dj español John Talabot tuvo miedo de la inseguridad mexicana —no lo culpamos— tras el secuestro virtual de la banda vasca Delorean, de cuya inocencia muchos quedaron sorprendidos por haber caído en la trampa de unos maleantes. Al final nadie extrañó la presencia de Fun y su one hit wonder: “We are young” (de todos modos ¿cómo se les ocurrió programarlos antes de Sigur Rós?) ni a Squarepusher después de bailar con un anciano Giorgio Moroder ya semi-retirado que nunca había hecho dj sets y al que los hipsters adolescentes conocieron gracias a Daft Punk. Muy orondo, presumió su esmerado acento castellano junto a su esposa Francisca, de origen jalisciense. El beso voyeurista a la mexicana fue aclamado por la multitud. “My name is Giovanni Giorgio, but everybody calls me Giorgio”. Una frase para la posteridad, sin duda.
Sigur Rós regresó a México después de un lustro; se borró el amargo recuerdo del catastrófico festival Colmena allá en junio de 2008 en Tepoztlán. La pésima organización de la empresa de bajo rango Dos Abejas no supo prevenir las consecuencias y, cual coitus interruptus, se suspendió la presentación de manera vergonzosa a los 45 minutos pues el baterista Orri Pall Dyrasson tuvo un problema de salud en el escenario. Lo peor ocurrió al tratar de controlar a la multitud que se dispersó a oscuras sobre una terracería estrecha insegura y alejada del transporte auspiciado por el mismo festival. Quizá un hoyo fonky hubiera sido menos peligroso. “¡Vuelve Ocesa!”, gritaron algunos asistentes en ese entonces. De esa forma les dieron una lección sobre quién es el amo y señor de los conciertos masivos en México.
Mexican Borat. Foto Miriam Canales.
Mexican Borat. Foto Miriam Canales.
Soporífera y extraña para algunos, la música de Jonsi y compañía está en otro nivel y lo cierto es que Sigur Ros tiene un lugar en el corazón de los que no hablamos ni una palabra en islandés o de ese idioma inventado.
“Ojalá fuera 1979”. Algunos hubiesen deseado ver a Deborah Harry en su faceta joven y sensual con Blondie. A sus casi setenta años, la dama del new wave demostró que aún le queda vigor sobre el escenario, pero no es la misma cachondería desbordante ni la misma piel lozana ni la voz potente de aquellos tiempos en Nueva York, a diferencia de talentos más frescos y prometedores como la canadiense Grimes o M.I.A. —hoy con sello de Madonna—, que se presentó con su deleitante suciedad. La gran falla del festival fue un sonido estridente y de mala calidad en el estrecho escenario Bizco Club. Crystal Method no resultó tan impactante en medio de una audiencia escasa. The XX, con muy hábiles instrumentistas aunque una presencia monótona por momentos.
A sus casi setenta años, la dama del new wave demostró que aún le queda vigor sobre el escenario, pero no es la misma cachondería desbordante ni la misma piel lozana ni la voz potente de aquellos tiempos en Nueva York, a diferencia de talentos más frescos y prometedores como la canadiense Grimes o M.I.A., que se presentó con su deleitante suciedad.
No faltaron los que en medio de la marabunta mostraron su excentricidad, como un exhibicionista que se paseaba en traje de baño al estilo de Borat mientras tocaba Travis o un meme de la infame Miley Cyrus, más decenas de escotes, shorts y minifaldas en medio de cien atronadores decibeles en cada escenario. Otros alegaban que el cartel del año pasado había sido mejor.
Al final muchos más quedaron satisfechos: los posers que buscaban la fotografía en medios y redes sociales a toda costa, los que fumaban marihuana y bebían hasta vomitar, el negocio de las cervezas a noventa pesos y los que terminaron lanzándolas sobre cabezas desprevenidas; los aventurados que emprendieron un viaje desde otras ciudades y volvieron con resaca musical. Nuestro “Coachella a la mexicana” aún se mantiene potente. ®

viernes, octubre 04, 2013

The spell of Leonard Cohen (Traducción al inglés de Helen Ketcham)

Sunday • September 29, 2013 - 2:46 a.m. - Miriam Canales



This past September 15 there was a performance at the London 02 Arena by the Canadian singer-songwriter, who at nearly 80 years of age still seduces both the fans who have followed him since the sixties and those who are just discovering him with his unique voice, his songs and his music.

London • It was believed that the show was over, that his life was heading toward a Buddhist monastery, but fate - or the embezzlement by his ex-manager-- steered him again onto the musical highway to continue offering concerts around the world. First he had conquered Manhattan, then Berlin ... and this time London, at the O2 Arena.

"I don’t know when we will meet again, but tonight we’ll give you everything we got." Cohen spoke sincerely at the beginning of his only date in that city before heading to the Netherlands and Australia, promoting his 2012 album Old Ideas during autumn. Latin America is not in his geographic plans. His advanced age or his desire to leave his suit and tie for meditation could once again divert him from his musical vocation, as it did in the mid -nineties. That night belonged to him and he would make it fall in love with him and trap it with his best weapon: his voice.

During those days the British capital was enfolded in cold, rain, news about the threatened invasion of Syria and the premiere of the biopic of Princess Diana and the scandalous monarchy, fertile ground for gossip. The dizzying and omnipresent tourism pervaded the city everywhere despite the bad weather and the end of the high season. It was on a September 15th that Mexico celebrated its Grito de Independencia, and listening to Cohen in the UK was the least patriotic thing imaginable. Maybe his ancient and loyal followers should thank Kelley Lynch, his former manager, for stealing all his assets and fleeing, forcing him to return to the stage to regain his status and earn the right to be a monk.

***

"Dance me to the end of love" was the first song that emerged from his experienced throat to make the tears of some attendees spill over, and it did not stop for the next three hours. It began at 7:45 pm and at 10:20 pm; after 27 songs, it seemed the finale would never arrive. In Mexico City, The Cure achieved a similar feat during their performance in April at the Foro Sol. Cohen is 25 years older than Robert Smith and is able to undertake a concert of long proportions, but with 39 minutes intermission. He seemed not to want to say goodbye to a town where his recitals have been numerous, but more and more sporadic. In Mexico there has never been any hint of his lights ... and all indications are that there never will be.

The Canadian singer, who turned 79 last September 21, is full of vitality: frail in appearance, but with a powerful voice able to move and excite an audience mostly of middle age. It was not a conventional rock concert, nor was it aimed at young people who in Mexican circumstances would make all kinds of noise. Nothing of stridency or racket ... at least until the second half, after intermission, when the euphoria exploded and some people shouted words like "I love you!" Still others imitated his wardrobe, and black hats and ties predominated. The English veterans are phlegmatic and serious and need a little beer to relax and put shyness aside, unlike the younger and more casual audience that welcomed him in the spring of 2008 during his performance at the Coachella Festival in Indio, California, when he was newly returned to the stage. Awards such as the Prince of Asturias prize for literature were awaiting his collection three years later.

They are not "old ideas," but a renewal of his career and a series of new songs waiting to be played and remembered alongside his old anthems like "Hallelujah," "Take this waltz" or the perennial "Suzanne." On Old Ideas one can find finely crafted and sophisticated songs such as the initial "Darkness" or "Come Healing" and his sweet female choirs and portentous ballads like "Going Home" and "Amen:" "Tell me again when I'm clean and sober / Tell me again When I've seen through the horror / Tell me again, tell me over and over / tell me that you want me then / Amen, amen." 

Cohen is neither English nor an irreverent rocker, but he has been a strong influence for many of them and for some of his contemporaries who have almost reached his age under more extreme and libertine conditions, such as the Rolling Stones. Bands like U2 or REM have paid homage on albums like I'm Your Fan (1991). Other veteran acts have done recent concerts on British soil, such as Roger Waters with a new facet of The Wall tour, as well as Neil Young and Bruce Springsteen. Perhaps had he not died 20 years ago, his contemporary Serge Gainsbourg might have reached his level. Canada has continued to be present on the scene with newer artists like Justin Bieber, Grimes and the band Arcade Fire for different audiences, youth or even hipsters who cannot ignore the image of their godfather even though they do not share the same musical current.

***

What moves us today when we see Cohen if he is not the fashionable artist and he has not made adjustments to new trends to please young people? Maybe it’s only a little bit of nostalgia, appreciating a masterpiece made by a real artist or just the feeling of knowing that at any moment it will be the last time you're standing, singing and filling stadiums for not inconsiderable amounts of money—such as a £ 70 ticket, and a trip of over 11 hours on unpredictable flights and airlines with questionable services. Listening to him then implies a price beyond economics, but a huge reward, like a rite of passage.

The O2 Arena has great dimensions; it would have hosted one of the concerts on the farewell tour of Michael Jackson, scheduled in July 2009, had it not been for his untimely death. To get there you need to use the Metro (Underground, as it is called in London) and get off at the North Greenwich station, which despite the rain and cold is quick and orderly when receiving crowds. In September, the reunion of Fleetwood Mac was also expected in the same location, but Cohen transformed it that night into a small intimate place, like the living room of a house where old friends get together who have stopped seeing each other frequently.

At certain intervals he took the opportunity to recite some of his poems in an atmosphere of calm, melancholy and a touch of subtle sensuality. "Like a bird on a wire, like a drunk in a midnight choir, I have tried in my way to be free." Lyrics from "Bird on a wire .”.

The songs of this Canadian emanate mixed feelings. Although he maintains little eye contact with the audience, he prostrates himself before it by way of reverence, reflecting his passion and gratitude. "Thank you for not going home," he said. Cohen has a dry sense of humor to joke; he can be funny without losing an iota of seriousness. "You think this is the best that I can do? Then watch this!" He was referring to his impetuous style of playing the keyboard with his elbow while the English public burst into laughter and celebrated his jocularity. His years are not an obstacle if it is a matter of a joke ... neither is the distance between Mexico and Britain to see him. "Everybody knows" is remembered for the scenes of the film Exotica in which the actress Mia Kirschner danced in a schoolgirl uniform and Cohen's voice served as a leitmotif accompanying her.

***

Love and women are another fundamental piece of his history, songs and muses that have come through his life such as "Suzanne," inspired by Suzanne Verdal, the wife of sculptor Armand Vaillancourt, and " So Long, Marianne " created by the influence of Marianne Jensen, "the most beautiful woman he had known" whom he found on his way through the Greek island of Hydra in his transition from poet to singer. His relationship with actress Rebecca de Mornay seems to have left no trace or homage ... or his film career, either, although the memory of Janis Joplin did, and her song "Chelsea Hotel."

The band accompanying Cohen on this tour consists of musicians of different nationalities, not well known but skilled and experienced, such as American bassist Roscoe Beck, the chorus of deep and enveloping voices: Sharon Robinson and the English sisters Charley and Hattie Webb, Spanish guitarist Javier Mas, the Moldovan Alexandru Bublitchi, whom he addressed as "the best violinist in the world," and percussionist Rafael Bernardo Gayol, originally from Mexico City and raised in Los Angeles, who has participated in groups such as Tito & Tarantula and movie soundtracks such as Sin City and Kill Bill Vol. Two. Some younger than others and some newcomers he has met through festivals such as San Remo. On that night of memories and new things their skillful instruments played both the classic notes of "I'm Your Man," "Tower of Song," "First We Take Manhattan" and "Lover, Lover, Lover" as well as the recently premiered songs in search of transcendence.

What will become of the life of Leonard Cohen in subsequent years when he crosses the octogenarian threshold? Maybe it is random chance, bad turns, his failed relationships and the deceptions of treacherous managers that have led him to continue achieving triumphs now, beyond his old Mediterranean utopia of the sixties of living on a Greek island writing poetry. Even so, today demonstrates that the power of his voice is still able to cast a spell and cause tears and joy for some women moved by its present strength. Time does not pass in vain, but he is still "our man."

El hechizo de Leonard Cohen

Publicado el domingo 29 de septiembre en el suplemento dominical de Milenio Diario

El hechizo de Leonard Cohen

DOMINICAL • 
El 15 de septiembre pasado se presentó en la 02 Arena londinense el cantautor canadiense, quien a sus casi 80 años aún seduce con su inigualable voz, sus canciones y su música tanto a los fans que lo han seguido desde los años sesenta como a los que apenas lo descubren.

Londres  • Se creía que el espectáculo había terminado, que su vida se dirigía a un monasterio budista, pero el destino —o el desfalco de su ex representante— lo encausó de nuevo en el camino de la música para seguir ofreciendo conciertos alrededor del mundo. Primero había conquistado Manhattan, después Berlín… y en esta ocasión Londres, en el O2 Arena.
“No sé cuando volvamos a vernos, pero esta noche daremos todo lo que tenemos”. Se sinceró Cohen al inicio de su única fecha en esa ciudad para después dirigirse a Holanda y Australia y promover durante el otoño su disco de 2012 Old ideas. América Latina no figura entre sus planes geográficos. Su avanzada edad o sus deseos de dejar el traje y la corbata por la meditación podrían desviarlo una vez más de su vocación musical, como lo hizo a mediados de los noventa. Esa noche le pertenecía y debía enamorarla y atraparla con su mejor arma: su voz.
Durante esos días la capital británica se encontraba envuelta en frío, lluvia, noticias sobre la amenaza de invasión a Siria y el estreno de la película biográfica de Diana de Gales y la escandalosa monarquía fecunda en chismes. El turismo vertiginoso y omnipresente invadía por doquier la ciudad pese al mal clima y al fin de la temporada alta. Se trataba de un 15 de septiembre en que México celebraba su Grito de Independencia y escuchar a Cohen en el Reino Unido resultaba lo menos patriótico. Tal vez sus vetustos y fieles seguidores deberían agradecer a Kelley Lynch, su ex mánager, por fugarse robándole todo su patrimonio y obligándolo así a volver a los escenarios a recuperar su estatus y ganarse el derecho de ser monje.
***
“Dance me to the end of love” fue el primer tema que brotó de su experimentada garganta para verter las lágrimas de algunos asistentes y ya no detenerse en las siguientes tres horas. Inició a las 19:45 de la noche y a las 22:20, tras 27 canciones, el desenlace parecía nunca llegar. En el Distrito Federal, The Cure logró una hazaña semejante durante su presentación en abril en el Foro Sol. Cohen tiene 25 años más que Robert Smith y es capaz de emprender un concierto de largas proporciones, aunque con 39 minutos de intermedio. Sin deseos de despedirse de una ciudad donde sus recitales han sido numerosos, pero cada vez más esporádicos. En México nunca ha habido atisbo alguno de sus luces… y todo parece indicar que nunca lo habrá.
El cantante canadiense luce brioso a sus 79 años, que cumplió el 21 de septiembre pasado. De frágil apariencia, pero con una voz poderosa capaz de conmover y excitar a una audiencia de edad madura en su mayoría. No se trataba de un concierto convencional de rock, ni se dirigía a jovencitos que en circunstancias mexicanas harían todo tipo de escándalo. Nada de estridencia o barullo… al menos hasta la segunda mitad, después del intermedio, cuando la euforia explotó y algunos le gritaban palabras como “I love you!”. Otros más imitaban su indumentaria y los sombreros negros y corbatas predominaban. Los ingleses veteranos son flemáticos y serios y necesitan un poco de cerveza para explayarse y dejar a un lado la timidez, a diferencia del público más juvenil y desenfadado que lo recibió en la primavera de 2008 durante su presentación en el Festival Coachella de Indio, California, justo en su periodo de regreso. Galardones como el Príncipe de Asturias de las letras le aguardaban para su acervo tres años después.
No son “viejas ideas”, sino una renovación en su carrera y una serie de nuevas canciones que esperaban ser tocadas y rememoradas a la par de sus antiguos himnos como “Hallelujah”, “Take this waltz” o la perenne “Suzanne”. En Old ideas se pueden encontrar temas de alta factura y sofisticación como la inicial “Darkness” o “Come healing” y sus dulces coros femeninos y baladas portentosas como “Going home” y “Amen”: “Tell me again when I’m clean and sober/ Tell me again when I’ve seen through the horror/ Tell me again, tell me over and over/ tell me that you want me then/ Amen, amen”. (Dímelo de nuevo cuando esté sobrio y limpio, dímelo de nuevo cuando haya visto el horror, dime una y otra vez que me deseas. Amén).
Cohen no es inglés ni un rocker irreverente, pero ha sido una fuerte influencia para muchos de ellos y otros de sus contemporáneos que han estado a punto de alcanzar su edad en condiciones más extremas y libertinas como los Rolling Stones. Bandas como U2 o REM le han rendido pleitesía en álbumes como I’m your fan (1991). Otros longevos han ofrecido conciertos recientes en tierras británicas, como Roger Waters con una nueva faceta de la gira The Wall, también Neil Young y Bruce Springsteen. Tal vez de no haber muerto 20 años atrás, su coetáneo Serge Gainsbourg hubiera llegado a su mismo nivel. Canadá ha seguido presente en la escena con artistas más noveles como Justin Bieber, Grimes y la banda Arcade Fire para públicos distintos, juveniles o hasta hipsters que no pueden soslayar la imagen de su padrino aunque sin compartir la misma corriente musical.
***
¿Qué nos mueve hoy a ver a Cohen si tampoco se trata del artista de moda ni se ha reajustado a las nuevas tendencias para complacer a la juventud? Quizá solo sea un poco de nostalgia, el apreciar una obra maestra hecha por un auténtico artista o simplemente la sensación de saber que en cualquier momento será la última vez que esté de pie, cantando y llenando estadios por no módicas cantidades de dinero —como un boleto de 70 libras esterlinas— y un viaje de más de 11 horas en vuelos impredecibles y aerolíneas con servicios cuestionables. Escucharlo implica entonces un precio más allá de lo económico, pero una enorme recompensa, como un rito de paso.
El O2 Arena tiene grandes dimensiones, hubiese acogido uno de los conciertos de la gira de despedida de Michael Jackson, programada en julio de 2009, de no ser por su sorpresiva muerte. Para llegar se requiere utilizar el metro (underground, como se le llama en Londres) y bajar en la estación North Greenwich, que pese a la lluvia y el frío es ágil y ordenado recibiendo multitudes. En septiembre también se esperaba la reunión de Fleetwood Mac en ese mismo recinto, pero Cohen lo transformó esa noche en un lugar pequeño e íntimo, como la sala de una casa en la que se reúnen viejos amigos que han dejado de frecuentarse.
En algunos intervalos aprovechó para recitar varios de sus poemas en un ambiente de calma, melancolía y un toque de sutil sensualidad. “Like a bird on a wire, like a drunk in a midnight choir, I have tried in my way to be free”. (Como un pájaro sobre un cable, como en borracho en un coro de medianoche trato de encontrar la manera de liberarme”). Palabras de “Bird on a wire”.
Las canciones de este canadiense emanan sentimientos encontrados. Aunque mantiene poco contacto visual con el público, se postra hacia él a manera de reverencia, lo que denota su pasión y agradecimiento. “Gracias por no irse a su casa”, decía. Cohen tiene un seco sentido del humor para bromear, puede ser gracioso sin perder un ápice de seriedad. “¿Creen que esto es lo mejor que puedo hacer? ¡Pues entonces vean esto otro!”. Se refería a su impetuosa manera de tocar el teclado con el codo mientras el público inglés estallaba en risas y celebraba su jocosidad. Sus años no son obstáculo si de hacer un chiste se trata… ni la distancia que hay entre México y Gran Bretaña en presenciarlo. “Everybody knows” es recordada por las escenas de la película Exotica en que la actriz Mia Kirschner bailaba en uniforme de colegiala y la voz de Cohen fungía de leit motivacompañándola.
***
El amor y las mujeres son otra pieza fundamental de su trayectoria, canciones y musas que han recorrido su vida como “Suzanne”, inspirada en Suzanne Verdal, esposa del escultor Armand Vaillancourt y “So long, Marianne” creada por la influencia de Marianne Jensen, “la mujer más hermosa que había conocido” y a quien encontró a su paso por la isla griega de Hydra en su transición de poeta a cantante. De su relación con la actriz Rebecca de Mornay parece no quedar rastro u homenaje… ni de su carrera fílmica, aunque sí del recuerdo de Janis Joplin y su tema “Chelsea hotel”.
La banda que acompaña a Cohen en esta gira está formada por músicos de diferentes nacionalidades, poco conocidos pero diestros y experimentados, como el bajista estadunidense Roscoe Beck, las coristas de voces profundas y envolventes: Sharon Robinson y las hermanas inglesas Charley y Hattie Webb; el guitarrista español Javier Mas, el moldavo Alexandru Bublitchi, a quien se dirigía como “el mejor violinista del mundo”, y el percusionista Rafael Bernardo Gayol, originario de la Ciudad de México y criado en Los Ángeles, quien ha participado en grupos como Tito & Tarantula y bandas sonoras de películas como Sin City Kill Bill vol. 2. Algunos más jóvenes que otros y unos de nuevo ingreso que ha conocido por festivales como San Remo. En esa noche de recuerdos y novedades sus hábiles instrumentos tocaban por igual las notas clásicas de “I’m your man”, “Tower of song”, “First we take Manhattan” y “Lover, lover, lover” como de las recién estrenadas que buscan trascendencia.
¿Qué será de la vida de Leonard Cohen en los años siguientes cuando cruce el umbral octogenario? Tal vez sea el azar, las malas jugadas, sus fracasos amorosos y engaños de mánagers traicioneros lo que lo han llevado a seguir obteniendo triunfos ahora, más allá de su vieja utopía mediterránea de los sesenta de vivir escribiendo poesía en una isla girega. Aún así, hoy demuestra que el poder de su voz todavía es capaz de hechizar y provocar el llanto y la alegría de algunas mujeres conmovidas por su fuerza presente. El tiempo no pasa en vano, pero él sigue siendo “Nuestro hombre”.

martes, septiembre 10, 2013

La noche antes de...

Son las 2am y siento que no puedo dormir...ahí viene de nuevo, ahí viene de nuevo.

La sirena está llamándome

martes, septiembre 03, 2013

A Flock of Seagulls: las gaviotas vuelven a emprender el vuelo

¿Y qué había sido de estos ingleses? La respuesta está en su primera visita a México, 30 años después de su época de esplendor con “The Renegeration Tour 80’s Fest”, para aficionados a los “sintes” y nostálgicos de vanguardia.


La parvada retoma el nido después de una larga separación. Cuando se habla de la escena musical de una ciudad británica diferente a Londres, en éste caso Liverpool, es difícil soslayar la imagen de The Beatles como única y absoluta referencia. Uno de los grupos locales que hizo a un lado las guitarras acústicas, dejando atrás el recuerdo de este cuarteto y tomando los sintetizadores como instrumento de batalla, fueron A Flock of Seagulls, exponentes del movimiento new wave y synthpop de la década de los 80. Su presencia será parte de un festival en el que también participan otros grupos de su misma corriente como Men Without Hats, Andy Bell de Erasure, Naked Eyes, When in Rome y el cantante Howard Jones el 3 de septiembre en el Palacio de los Deportes.

Correr muy lejos…sin regresar

Sin material nuevo hasta la fecha y tras una extensa etapa de distanciamiento entre sus integrantes originales, el cantante Mike Score, su hermano Ali (batería), Frank Maudsley (bajo) y Paul Reynolds (guitarra), comenzaron a escribir la historia de la parvada con teclados análogos y pop electrónico a través de su emblemático debut A Flock of Seagulls (1982), tomando este nombre por una canción de The Stranglers. Después siguieron en su trayectoria Listen (1983), The story of a young heart (1984) y Dream come true (1986). Su imagen sería el fleco rubio del cantante en forma de cuernos quien anteriormente había trabajado como estilista. Quentin Tarantino lo tomó como referencia para un diálogo de su película Pulp Fiction. Adiós a los cabellos con laca, el paso de los años y su calvicie han borrado este recuerdo.

La influencia que ejercieron en esa década temas como I ran (so far away), cuyo video se transmitía por 1982 en un naciente MTV, aún sigue sonando en estaciones de radio oldies y bares hipsters, así como The more you live, the more you love y Wishing. Otras canciones medianamente famosas, y que formaron parte de su disco de éxitos de 1987 cuando la suerte ya declinaba, son Space age love song, Transfer Affection y Who’s that girl (She’s got it). Perseverancia o has been.
Su debut en la escena fue marcado con el sencillo (It’s not me) Talking con un sonido moderno e innovador cuando las pinceladas musicales inglesas se definían con cajas de ritmos y grupos afines como Gary Numan, Depeche Mode, OMD y Cabaret Voltaire que marcaban la pauta. Gran Bretaña no olvida este estilo musical que representó una pesada influencia y se mantiene fresco. Se les ha rendido tributo en documentales como Synth Britannia de la BBC antes de que el mundo olvidara el gusto por los beats, convirtiéndose en una simple curiosidad y se volcara la atención en ritmos más estridentes y rabiosos como el grunge norteamericano.

Los años posteriores ya no fueron sonrientes para Score que tras la ruptura de la banda decidió ofrecer conciertos con otros integrantes lanzando otro disco llamado The light at the end of the world (1995) y abandonó la lluviosa Inglaterra para emigrar a la soleada Florida. Cuando todo parecía olvidado, el canal de videos VH1 llegó al rescate a través de su programa Bands Reunited, en el que buscaban a los miembros de antiguas bandas desintegradas para unirlos momentaneamente, y apostó por ellos en un reencuentro en 2004.

Entre la añoranza y la incertidumbre

Este año han ofrecido algunos conciertos antes de su llegada a México. En julio sufrieron un lamentable percance. La camioneta donde viajaban y guardaban equipo valuado en 70 mil dólares, instrumentos, vestuario y una computadora que contenía grabaciones en las que Mike Score trabajaba para un álbum solista, fueron robados en una presentación en Bellflower, California. Fue encontrado poco después en Santa Fe Springs…pero vacío y sin sospechosos que detener. En un video de YouTube, tomado de una cámara de seguridad, se puede apreciar cuando el ladrón y un cómplice huyen con el vehículo cuando les seguían la pista desde su hotel. “Cuando roban cosas así, en realidad le roban a la gente que acude a los conciertos porque la banda no puede tocar las canciones que ellos pagan por escuchar”. Manifestó el cantante al diario Daily News.  A pesar de la desventura, el espectáculo ha tenido que seguir. And he ran, he ran so far away…se mofaban algunos en esta red social.

El reto de reconquistar a un público que parece haberlos olvidado es grande y de obtener nuevos adeptos también. ¿Cómo podría sorprender A Flock of Seagulls a una generación joven que parece que ya lo ha experimentado y escuchado todo en la música a través de descargas gratuitas y que considera los discos de vinil una moda impuesta por los hipsters? No hay todavía punto final a esta historia.

domingo, septiembre 01, 2013

Septiembre

La vida puede cambiar tanto en cuatro años. México tiene un nuevo presidente, tenemos más redes sociales, dispositivos móviles, otras formas de comunicarnos, amigos que van y vienen, amores también. En el peor de los casos, algunos seres realmente queridos emprendieron en ese lapso el vuelo final para ya nunca regresar. Muchos de ellos debieron quedarse. Bertha se ha ido, Abigail también...

Hay recuerdos que se mantienen en la memoria, en el corazón. No son ganas de aferrarse al pasado, es sólo que la vida está llena de instantes tan gloriosos y desafortunados que hay que saber aprovecharlos como lleguen. Nada sencillo.

Y ya es septiembre. Tengo sentimientos encontrados. Pienso en la Miriam que era hace cuatro años y que ya he dejado de ser-para bien y para mal-de lo que tenía en ese entonces y ya no está, de lo que hacía y ya no, de lo que pensaba y sentía...

Voy a cerrar los ojos y recordarme caminando por esas calles de las que me enamoré, de su brisa fresca, del ruido y la compañía de aquel hombre extraordinario, de estar en la costa y sentarme en esa playa fría junto a él. Voy a estar ahí nuevamente, como tanto lo había deseado
Voy a ver si reencuentro a esa Miriam debajo de mi cama, mientras duermo, o quizá vagando en algún otro país o continente...

La sirena está llamándome. Quiere que esté ahí otra vez...



viernes, agosto 30, 2013

"La vida es un viaje ácido". No es otra tonta entrevista con Jis y Trino (¡o quién sabe!)


Publicado en el número 2 de Revista Mosca (septiembre, 2013)


En la película “Estados alterados” el personaje de William Hurt es un científico que se sumerge en un arriesgado experimento donde vive severas alucinaciones. José Ignacio Solórzano (Jis) y José Trinidad Camacho (Trino) comparten su referencia de vivir emociones extremas en la vida cotidiana con sustancias como la cafeína y el alcohol hasta las drogas, como se narra en su libro “Asuntos moneros 2: manual de golosinas”. La vida es un viaje ácido.
Parece que ya se ha dicho todo de ellos y siempre tienen una opinión más allá de su programa radiofónico “La Chora Interminable” para la música, la sociedad y el futbol; las expectativas de ver coronado como campeón al Atlas no se han mermado para Trino. Jis se mantiene como un asiduo navegante de Facebook, niega haber sacado una cuenta en Twitter y mantiene el hábito de seguir comprando discos por correo ordinario.

MC: ¿Cómo fue su proceso creativo esta vez?
T: En cierta medida una parte del material del libro ya lo tenía hecho, pero me latió hacer algo nuevo. Me basé mucho en dividir los temas, según iba viendo los cartones de Jis, si por ejemplo si habla de la mota falta como se hace un brownie…
J: ¿Pero tú sí has hecho un brownie, no?
T: Yo no, mi esposa sí…
MC: ¿O un pastel de buen tamaño?
T: O un hot cake.
MC: Esos no los he probado…
T: ¡Están bien ricos!
J: ¡Bien ponedores!
T: La onda es que es peligroso, te lo comes a las 11 y te tienes que desocupar, es como un hongo…

MC: ¿Para qué sirve todo este humor?
J: No estamos muy seguros, esperamos estarle siendo de utilidad a alguien. Sin hacernos muy seguido formulaciones ni de qué modo estén influyendo en las consciencias, pero es como nuestro modo de vida, de estar en el mundo. Somos moneros, somos gente dedicadas a la ocurrencia y el alucine y lo hacemos con deleite y profesionalismo.
T: Mariana H nos dice: “Esto que están diciendo en el libro a mí me pasó una vez que me puse una pedota y así sentí”. Estamos evocando esos recuerdos que son de una ola masiva, como aterrizando todas esas cosas. No estamos solos en las pedas y en las drogas, estamos en las mismas experiencias y eso te hace como ser parte de un equipo.

MC: ¿Todavía tienen discrepancias a la hora de elegir música para escuchar mientras trabajan como los Carpenters vs. Diamanda Galas?
J: Nos hemos ido homologando. Creo que mucho de la formación que le di a Trino finalmente dio frutos.
T: Yo le pido a Jis que no sea nada estrambótico, no me gustaría que estuvieran los Beatles porque me llaman la atención. A mí me gusta una onda más ambient como Brian Eno y Harold Voigt. Y ya que terminamos que me enseñe algún grupo nuevo.
J: ¡Trino es un gran master recopilador de carpetas de oldies y de joyas del pop!
T: Tengo carpetas enumeradas para todo: para la alberca, para fumar puro…
J: ‘Ai como lo ves que no das un peso por él es un master de las listas de la reproducción y ya empezó a meterse a otras áreas con éxito y ahora él me trae las novedades extrañas.
T: Como lo nuevo de John Zorn, por ejemplo. Y me gustan los nuevos grupos folkies con reminiscencia de Crosby, Stills, Nash & Young.

MC: ¿También escuchan a Grimes?
J: ¡Sí, es una punketona coqueta! Yo ya estoy a la desvencijada como melómano, estoy en una etapa de recomendaciones, en lo que les va sobrando a mis amigos melómanos o dj’s que siguen en punta de lanza. Yo ya quedé medio desubicado y por fortuna tengo mucho amigo clavado.



MC: ¿Todavía pides discos por correo, Jis?
J: Sí, y Trino ya le entró de lleno a la “bajadera”.
T: Qué mala onda que le estamos quitando la chamba a los carpinteros, porque ya no vienen armados los cd’s; yo ya me liberé de eso y afortunadamente están en iTunes por si se llegasen a borrar.
J: Digamos que esta entrevista es con un señor como yo que todavía compra discos. Yo sí me siento en el borde y creo que un día de estos empezaré a bajar de iTunes y de otros lados. Yo todavía tengo esa cosa fetichista y lo sigo valorando mucho. Esta nueva tendencia como Spotify en que se tiene acceso a una biblioteca muy grande se me hace muy sano, pero no está en tu poder, como una especie de desprendimiento.
T: Es muy comunista y muy Marxista. Por 100 pesitos tienes todo y es tuyo. Incluso cosas que no tienes en un CD.
J: ¡Vivimos tiempos cibernéticos estrambóticos!

MC: ¿Hay algo que no los haya dejado satisfechos con el resultado de la película de “El Santos vs. La Tetona Mendoza”?
T: Siempre con cualquier proyecto, libro o programa de radio te quedas con la idea de que se pudo haber mejorado. Eso siempre pasa. Pero yo estoy contento con la película, se me hace divertida y pudo tener cosas mejores. Lo que me da tristeza fue el fracaso en taquilla porque creemos que es una película que no se merecía ese desdén. No le echamos la culpa a: “es que fue el cine mexicano”. Es todo el sistema armado alrededor de eso: un fin de semana y no te va bien, entra “El Hobbit”, quitan copias, es una animación para adolescentes y adultos, etcétera.
Pudiéramos haber ganado más si la película hubiera estado menos gruesa, pero entonces la esencia del Santos se quita. Empiezas a ver todo y así salió y puede que sea una película que en 10 años nos digan: “Ustedes rompieron ese esquema en ese momento”. Creemos que  El Santos tiene un nicho muy cerrado. Si vas a Durango o a San Luis Potosí por ejemplo, nadie va a saber quién es. Algunos en la en la piratería preguntan ¿qué es eso? Puede ser que en la segunda parte la gente sí vaya más.

MC: ¿Aun así tienen ganas de hacer una segunda parte?
T: Claro, está pensado como una trilogía.
J: Lo mejor sería hacer algo más pequeño, como cortos para televisión de 23 minutos como una serie.
T: Creo que sería lo ideal y que lo pasen en un canal. Creo que la gente está viendo más la tele que ir al cine. Hay muchos factores por los cuales la tele está ganando.

MC: ¿Por qué la selección de esos actores para las voces?
T: Yo creo que en mi caso mucha gente se queja porque estaban acostumbrados a oír mi voz en los cortos del canal Locomotion, pero yo creo que Daniel Giménez Cacho le dio una personalidad necesaria al Santos padrísima y yo quisiera que siguieran él, Regina Orozco, José María Yazpik y Héctor Jiménez sacándole provecho a esa capacidad porque creo que lo hicieron muy bien. Creo que se hizo un casting maravilloso con Guillermo Del Toro, los Bichir y el “Güiri, Güiri”. Yo no lo considero un error. Ya sabes, están los “ultras” de El Santos.

MC: Sí Trino, estábamos acostumbrados a escuchar tu voz en los cortos que siguen circulando por YouTube.
J: Yo quedé contento; tengo muchas críticas a muchas cosas de la película, pero es un producto muy chido. Algo que me dejó contento fue esa sensación que se hizo con mucho cariño a la historieta original. Mucha gente que se metió al proyecto estaba genuinamente entusiasmada por hacer un cotorreo-homenaje. Con las voces fueron conectes de la actuación que disfrutaban la tira y querían estar ahí. Igual los animadores. Estaban verdaderamente prendidos en hacer algo especial con el personaje y meterle canela.

MC: ¿Qué viene próximamente, caballeros?
J: Ojalá muchas cosas. Trabajar el siguiente libro. Es de nuestras actividades permanentes hacer libros, darle un nuevo impulso a “La Chora Interminable” que acabó su periodo en Radio UNAM. Es momento de darle un segundo aire.

T: Vamos a seguir por radio UDG por internet. Necesitamos alguien nuevo con una apertura real. Nos han hecho propuestas en estaciones comerciales pero creo al segundo programa nos van a correr por estar hablando del tamaño de la verga. Las estaciones como UNAM y UDG no dependen de comerciales de nadie, no como en otras donde habla el de Bimbo para quejarse.


Discurso de Jaime López para presentar el libro "Crónica Biciteka" de Georgina Hidalgo. (Producciones El Salario del Miedo, 2021.) Lugar: Fonda El Convite. Fecha: 20 de octubre de 2021.

              ACERCA DE LA CRÓNICA BICITEKA DE GEORGINA HIDALGO VIVAS                                                                     ...