"Me niego a vivir como una mujer ordinaria, a establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré a él. Me adapto a mí misma". Anais Nin
miércoles, agosto 31, 2011
Ira
"Aún quedaba en mi suficiente benevolencia para sentirme afligido por esta antipatía evidente de parte de un ser que tanto me había amado, pero a este sentimiento bien pronto sucedió la irritación: y entonces desarrollóse en mí, para mi postrera e irrevocable caída, el espíritu de la perversidad, del que la filosofía ni hace mención. Porque, con la misma seguridad con que creo que existe mi alma, creo también que la perversidad es uno de los impulsos primitivos del corazón humano y una de las facultades o sentimientos elementales que dominan el carácter del hombre ¿Quién no se ha sorprendido cien veces cometiendo una acción sucia y vil, por la sola razón de estar consciente de que no debía cometerla? ¿No tenemos, acaso, una perpetua inclinación, a pesar de la excelencia de nuestro juicio a violar lo que nos está prohibido, sencillamente porque comprendemos es ley? Este espíritu de perversidad fue el que causó mi ruina completa. El deseo ardiente, insóndable, del alma de atormentarse a sí misma, de violentar sus propia naturaleza, de hacer mal por amor al mal, me impulsaba a continuar el suplicio con el que había condenado a los inofensivos".
Extracto del cuento "El gato negro" de Edgar Allan Poe
Flotamos
Quisimos tener éxito
Hasta que ya nada era suficiente
Y de algún modo, perdí el contacto
Cuando desapareciste de mi vista
Cuando te perdiste en la ciudad
Te perdiste en la noche.
Necesitaba ayuda
Caía en picado en la oscuridad
Hasta que alguien me dijo que corriera
Antes de que alguien me reventara los sesos
Me robaste como un niño
Yo tenía la sonrisa de una modelo
Te llevaste todas mis esperanzas
Hasta que algo se rompió por dentro.
Pero ahora, flotamos
Toma la vida tal como viene
Así que, ¿moriremos por un shock?
Moriremos sin oportunidad alguna
Moriremos el Viernes Santo
Mientras nos abrazamos fuertemente
En cierto modo, ésto es por tí
En cierto modo, es por mí
Es, en cierto modo, nuestro rumbo perdido
Pero estamos tratando de ser libres
Pero algún día, flotaremos
Toma la vida tal como viene.
Pero algún día flotaremos,
pero algún día...
sábado, agosto 27, 2011
El periodismo que sobrevivirá es el que sepa explicar lo que sucede: Javier Darío Restrepo
Agosto, 2009 (Periódico Kiosco)
La ética resulta una práctica difícil de ejercer, especialmente en cuanto a niveles periodísticos se refiere. Cada día se está en pos de una primicia y una nota escandalosa en medio de filtraciones y notas sin fundamento, mientras que el reportero se debate entre el “deber ser” y el “deber moral” callando o divulgando información de carácter confidencial que pudiera cimbrar las mentes de la sociedad.El periodista colombiano Javier Darío Restrepo, cuya trayectoria de más de 50 años le ha concedido la facultad de ser una de las voces más aptas para hablar sobre el tema, ha visitado México en diversas ocasiones y ha impartido talleres y conferencias alusivas.
Además, su trabajo como maestro de ética en la Fundación Nuevo Periodismo Latinoaméricano (promovida por Gabriel García Márquez en 1994 con el fin de compartir experiencias e impulsar la vocación periodística entre los jovenes); le ha llevado a recorrer los recovecos de América Latina y Norteamérica. Actualmente se desarrolla como columnista de los diarios El Colombiano de Medellín y El Espectador de Bogotá. Ha publicado “Del misil al arado”, “Más allá del deber” y “El zumbido y el moscardón”, (Fondo de Cultura Económica, 2004) frase acuñada para la ética que debe ir a la par del trabajo, según el punto de vista de su compañero García Márquez.
—¿A qué se debe su insistencia en la ética profesional?, ¿se trata de un asunto moral, religioso o filosófico?
—Es cuestión de dignidad personal. La ética la fortalece. Además es cuestión de darle sentido a la vida y a la profesión. Sin ética ni lo uno ni lo otro adquieren un nivel mínimo de dignidad.
—¿Qué representa en su vida un dilema ético?
—Los dilemas se convierten en un ejercicio que sensibiliza hacia los valores éticos. Además son un método de aprendizaje de lo ético.
—Así como Aristóteles y Fernando Savater han heredado principios éticos a sus hijos ¿Qué le hereda Restrepo a los suyos?
—Una vida de honestidad.
—¿Ninguna noticia vale lo suficientemente la pena como para arriesgar la vida de un periodista? En su caso ¿Hasta que extremo ha llegado por informar?
—Seguir informando a pesar de las amenazas.
—¿Qué sucede en la actualidad que el periodismo impreso vive una crisis en que se vende y se lee menos? ¿Representa una muestra de la baja calidad de los periodistas o que la apatía por la ética es un efecto de ello?
—Las razones que explican la falta de lectura son múltiples. Puede ser la atracción de la televisión o el ritmo con que se vive, o que estamos más volcados hacia fuera que hacia adentro; o que los periódicos y revistas se han vuelto prescindibles. Las causas son múltiples.
—El periodista mexicano Manuel Buendía decía que la calidad del periodismo radicaba en el exceso de escuelas que imparten la carrera de comunicación con egresados innecesarios ¿la sociedad requiere de tantos reporteros como de médicos, ingenieros y abogados?
—Es un hecho: hay exceso de facultades de comunicación, hay exceso de egresados; hay una identidad profesional débil.
—¿Qué cualidades debe llevar un periodista de los tiempos modernos ante la adversidad del Internet, la escasez de ventas, la necesidad económica, la apatía y el dilema ético?
—Internet ha puesto de manifiesto las debilidades del periodismo escrito y ha revelado que el periodismo es sobre todo análisis y comprensión integral de los hechos. Por tanto el periodismo que sobrevivirá es el que sepa explicar lo que sucede.
—¿Considera que “el deber ser” del periodista se ha relegado a la cuestión económica personal y empresarial del medio?
—Atrás dije que hay una identidad profesional débil. Cuando el periodista no sabe por qué y para qué se ejerce la profesión, aparecen los sustitutos: el periodismo como camino corto hacia la fama, hacia la riqueza, o hacia el poder político. Todas son falsificaciones del deber ser.
—¿Cree que el contenido de los medios de la actualidad hace que sus consumidores se sientan mejores personas?
—En algunos casos sí. No son los más comunes, pero sí hay periodistas y publicaciones periódicas que contribuyen a la aparición de mejores personas y de una mejor sociedad.
—¿Por qué todos nos quejamos de la corrupción de los medios y no hacemos nada por remediarlo?
—Porque es más fácil decir que hacer, juzgar a los otros que juzgarnos a nosotros mismos.
martes, agosto 09, 2011
Las redes sociales en internet, Federico Arreola y Anahí
Las redes sociales en internet, Federico Arreola y Anahí
marzo 1st, 2010 (Periódico Kiosco)
Miriam K. Nales
Muchos aun dudan de la eficacia y la apertura de las redes sociales en Internet como Twitter. Sin embargo, entre muchas de las ventajas de este espacio para escribir en 140 caractéres es el acercamiento que permite entre figuras públicas e internautas, y para mala suerte de los medios tradicionales, son ahora ellos mismos quienes revelan por su propia voz las primicias y hasta suscitan algunos de los escándalos al otro lado del monitor. Uno de los más populares en este rubro es Federico Arreola.
De unos años a la fecha hay que reconocer que la carrera de este periodista no ha sido la misma desde que dimitió de Milenio Diario, medio que él mismo inauguró junto con Carlos Marín. Su popularidad se ha mudado hacia la red y lo ha convertido en uno de los personajes más buscados, cuestionados y recurridos de Twitter. El señor Arreola pasó de ser amigo cercano de Luis Donaldo Colosio y Andrés Manuel López Obrador a ser un Twitstar rodeado de fans.
No obstante, se ha caracterizado por su accesibilidad y apertura ante cuestionamientos agresivos que mucho o poco tienen que ver con su carrera y sus posturas políticas y de igual forma de hacer declaraciones que lo han relegado como periodista provocador venido a menos. Goza de tener más de 7000 seguidores hasta para quienes en su vida leyeron alguna de sus columnas, conocieron sus publicaciones o siquiera escucharon su nombre previamente a su fama “Twittera”. Como último grito de la moda cibernética, se ha convertido en una referencia obligada junto con otros “Twitstars” como Tamara de Anda, alias “Plaqueta”, con quien debatió en “Noticias 22” sobre los alcances de esta red social en México. Los seguidores preguntaron por qué mejor no hacerlo con personajes como Fernando Gómez Mont a lo que se negó “por no estar a la altura”. Aun así, no siempre ha salido bien librado de sus comentarios sarcásticos.
¿Alguien recuerda un programa de MTV llamado Celebrity Deathmatch? Para los flacos de memoria y alérgicos a esta cadena de videos ahí les va: se trataba de una serie de finales de los 90 que satirizaba a las celebridades y figuras públicas como muñecos de plastilina en luchas sangrientas sui generis y situaciones absurdas, ejemplos: los Hombres de Negro vs Mulder y Scully, personajes de “Los Expedientes Secretos X”, las Spice Girls vs la banda Hanson y en el peor de los casos William Shakespeare vs El rapero afroamericano Bustha Rhymes. ¿Cómo sería una versión a la mexicana? Una de las batallas serían entre el periodista Federico Arreola vs la ex RBD, Anahí.
Lo que pareciera un chiste de mal gusto es una realidad: en fechas recientes se desató una discusión en Twitter entre estos dos dispares personajes. Las palabras de Arreola se discurrieron y su reputación quedó vapuleada por los seguidores de la cantante, mexicanos y extranjeros, quienes reaccionaron como feroces fieras en su defensa.
Dentro de sus comentarios se percibe poco disimulo por crear polémica, para su satisfacción personal. Sus críticas contra el PAN y su apoyo a Andrés Manuel López Obrador le han llevado a ser una de las cinco personas más seguidas hasta que Anahí comenzó a ganar terreno en el rubro de Latinoamérica y España. Un seguidor (o “follower” en inglés) hizo crítica de la popularidad de la cantante en Twitter, el periodista dijo que no la conocía y no creía justo que se le criticara, el comentario se tergiversó hasta que cayó en un sentido peyorativo, otro “follower” dijo que se le habían caído los dientes. El escándalo ya estaba hecho.
La respuesta de Anahí no se hizo esperar, no sin cierta ironía: “Mucho gusto yo soy @anahi y no se me caen los dientes gracias a dios jaaa. Pienso q las personas como usted tan preparadas y con tanta credibilidad son un ejemplo para las nuevas generaciones Le envío mis respetos y un cordial saludo”.
El comentario se propagó como chisme de lavadero en los mejores tiempos de las sirvientas discutiendo en los tendederos y ocupó por igual la atención de “El sendero del Peje” (donde Arreola escribe una columna) y de los programas de Pepillo Origel (como lo llamó el periodista) y hasta de Paty Chapoy, quienes buscaban una declaración oficial, sin descartar a Joaquín López Doriga intentando darle un matiz más formal, aunque según otro “tweet” (comentario) él prefería ser entrevistado por los dos primeros y no por el último a quien no consideraba un periodista serio.
Esta reportera dentro de sus andanzas en Twitter, no ha perdido la oportunidad de cuestionar al otrora fundador de Milenio:
@miriam_k_nales ¿Dice que Gómez Mont no da el nivel para debatir? ¿y @plaqueta sí? Dios.// @FedericoArreola Pero desde luego.
@miriam_k_nales ¿Ya más tranquilo tras el Anahí “affaire”? :)
@FedericoArreola Ya se calmaron, lea por favor mi columna.
@miriam_k_nales Oiga, señor…y sólo me queda una duda: ¿vio o no a @anahi en la revista “Maxim”?
@FedericoArreola No lea la revista Maxim.
@miriam_k_nales Pues…en realidad no hay mucho que leer ahí ¿no cree, señor?
@FedericoArreola Pues no leo esa revista.
Si el periodismo impreso está en decadencia y los periodistas de la actualidad pierden popularidad, siempre habrá una red social en Internet que ayudará a recuperar el terreno perdido. He ahí el ejemplo.
domingo, julio 31, 2011
lunes, julio 18, 2011
Lo que la lluvia se llevó
Lo que la lluvia se llevó
Publicado en la sección QRR de Milenio Diario el 15 de julio de 2011.Texto: Miriam K. Nales
Fernando volvió a trabajar el lunes después de barrer el agua todo el fin de semana. La casa quedó húmeda y sucia, los muebles estropeados. No acudió a votar en las elecciones.
Los días posteriores se volvieron críticos: incrementaron los precios en utensilios básicos. Las cubetas de plástico a 45 pesos, botes de pintura a 85, llenar la cisterna de agua potable, cien (siendo un servicio gratuito). Algunos oportunistas buscaban hacer su agosto con la tragedia.
Los vecinos hicieron largas colas para recibir el apoyo gubernamental. También llegaron dádivas “que les mandaba el diputado”.
La familia esperó una ayuda económica para resarcir sus daños materiales. Sedesol les entregó leche en polvo y vales de máximo diez mil pesos para ropa y muebles con fecha límite de canje al 31 de julio; algunos se extienden hasta el mes siguiente pero son admitidos sólo en una cadena de supermercados.
Fernando y su familia se abstuvieron de votar debido a que la casilla asignada se encontraba muy lejos de su vecindario; los militares transportaron a algunos electores en lanchas.
En las colonias aledañas al río, el agua ha quedado estancada y pantanosa. Emana un olor fétido que se percibe desde la salida del Metro Río de los Remedios hasta varios kilómetros a la redonda. La humedad cala en todo momento, más aún si se trata de un día soleado. Las casas conservan en las puertas gruesos costales de tierra para obstaculizar la inundación. En las inmediaciones, las grúas extraen los escombros y la basura sobre el pavimento cuarteado.
Un grupo de paracaidistas tomó los bordes del río como alternativa de vivienda y ha formado pequeños vecindarios. Una de ellos es doña Chole, que proviene de Michoacán. Desde hace tres años habita una choza improvisada con cartón y lonas electorales donde aparecen por igual las caras sonrientes de Luis Felipe Bravo Mena o Eruviel Ávila. No es más que una modesta construcción sobre la tierra con una pequeña cocina al fondo y unos colchones a modo de cama, sin servicios básicos. Las moscas pululan por doquier. Sus niños juegan sobre el lodo sin inmutarse.
Al igual que sus vecinos, doña Chole y su marido se dedican a fabricar y vender muebles artesanales de madera. Ella funge como ama de casa y vendedora. Su traje típico con falda floreada de algodón y huaraches evidencian sus raíces autóctonas. Revela que ha recibido poca ayuda y que ningún candidato ofreció una propuesta para impedir los desastres que provoca el desbordamiento del río año con año.
El problema de la inundación no termina ahí ni para Fernando ni para los paracaidistas michoacanos. Quien asuma el poder tendrá que demostrar que la confianza se gana con algo más que despensas… y sonrisas frente a una cámaraUn mes después
Nuestra última fotografía en mayo de 2011.“Mi nena hermosa, mi madre murió hoy a las 5:30 a.m…”. Palabras como éstas que llegan mediante un SMS te cambian la vida, te rompen en pequeños pedazos que van quedando esparcidos en el tiempo y la geografía. Sábado de junio de 2011, acababa de llegar a la ciudad de Monterrey desde el Distrito Federal. Esa mañana abrí la cortina de la ventanilla del autobús en que viajaba, volví a ver las sierras áridas, el imponente Cerro de la Silla y las cactáceas cuando mi madre me avisó del fallecimiento de mi abuela en Torreón. El verano apenas llegaba y ya nos la había arrebatado.
En un lustro de ausencia por Nuevo León las cosas pueden cambiar mucho. Entonces nadie hablaba de balaceras, secuestros, Zetas y otras atrocidades. Esa misma semana habían asesinado a dos escoltas del gobernador Rodrigo Medina y a su vez circulaba una sobrecogedora noticia que advertía que en Monterrey se cometía un asesinato por hora. Unos días antes varios cuerpos quedaron diseminados por diferentes puntos de la ciudad. ¿Por qué había llegado ahí, a pesar de esas negras circunstancias? La boda de un amigo de la infancia me hizo querer sentirme temeraria. Mi destino final era el pueblo de Santiago, donde en agosto de 2010 fue ultimado el alcalde Edelmiro Cavazos Leal. “Como nosotros ya estamos acostumbrados pues ya no nos asustamos”, decía con seguridad mi amigo, que me contaba del caos urbano y de cómo los narcobloqueos le impedían el paso para salir a trabajar.
Mi abuela no había fallecido a consecuencia del narcotráfico, aunque perder a un ser querido provoca un sentimiento de orfandad en medio de tiempos bélicos; a ella la había vencido el cáncer de mama, al igual que a su hija mayor Bertha Alicia en 2009 y la cantante de Santa Sabina, Rita Guerrero.
A cuatro horas de distancia se encontraba mi familia organizando el sepelio en un Torreón no menos violento que su hermana norteña. Ambas ciudades ocupan los encabezados por sus noticias sangrientas. Algunos regios ironizan: “Estamos de moda”. El refulgente sol y el intenso calor húmedo me sofocaban y hacían que mi mente fuera un mar de ideas contradictorias. Recordaba el pasado y pensaba en el presente y el futuro simultáneamente. Mi abuela se había ido y yo no encontraba la forma de regresar a Torreón inmediatamente sin encontrarme a unos matones en el camino.
Mi abuela Abigail había nacido en Zacatecas en 1931, el mismo día que yo, con 53 años de diferencia. Emigró a Torreón con su madre y sus tres hermanos tras la muerte de su padre dentro de una mina. Dudo de que mi bisabuela haya recibido una indemnización o apoyo gubernamental como los deudos de Pasta de Conchos. Sus lazos familiares en Zacatecas se perdieron para siempre.
En la década de los treinta Torreón aún era joven y próspero, el cultivo del algodón se encontraba en su mayor auge, razón por la cual una diáspora de zacatecanos, duranguenses, potosinos y hasta extranjeros fueron a echar raíces en la ciudad del “oro blanco”.
Abigail estudió hasta la secundaria, se enseñó a nadar en el Canal del Coyote, uno de los brazos del río Nazas que se transformó en el Bulevar Constitución con el paso de los años; trabajó cosiendo guantes de béisbol y, como muchas adolescentes de la época, buscó en un temprano matrimonio el fin y no el medio. A los diecisiete años procreó a su primera hija y después vendrían siete más. Cuando murió su madre ella tomaría las riendas de la familia con un carácter rígido, religioso y autoritario. De igual modo sus hijas asumieron un papel demasiado independiente dado el tiempo y la ciudad en que vivían. A mí me educó de una manera severa en mi infancia, y hubo ocasiones en que llegué a temerle. Nunca la vi llorar excepto en el funeral de otra de mis tías, en 1995. Con el tiempo Abigail se volvió más dócil.
En Santiago, mientras se celebraba la boda de mi amigo, tuve que salir en medio de la noche. El propietario de la hacienda donde se realizó la fiesta se ofreció a llevarme hasta la central de autobuses de San Jerónimo, en San Pedro Garza García, para ir a despedirme de Abigail. En el trayecto el Cerro de la Silla lucía oscuro y siniestro; recorrimos a toda velocidad el Bulevar Edelmiro Cavazos, llamado así en honor a su difunto alcalde de 38 años; el joven me contaba cómo se había vuelto un personaje estimado por la población y su descontrol posterior. “A mí no me da miedo venir a Santiago, sí pasan cosas pero... te acostumbras”. El tema del narco en la región era insoslayable. Tomé el último transporte a Torreón.
Tras unas horas de recorrido volví a abrir la cortinilla del autobús, no sabía si me encontraba aún en Nuevo León, Durango o Coahuila, sólo vi luces intermitentes, patrullas por doquier, caos, escuché murmullos de los demás pasajeros. No quise averiguar más. Algo malo acababa de ocurrir.
Dormí unas pocas horas para ir después a la misa de cuerpo presente. Mi abuela me hacía madrugar para todo, cosa que detestaba, y ahora hasta para su funeral. La catedral estaba llena. En medio del pasillo un ataúd blanco y una mujer de ochenta años en su interior, zacatecana de origen y torreonense por adopción. Los presentes rezaron y cantaron. Rompí en llanto.
Al final me acerqué a su féretro, deposité un beso y los empleados de la funeraria se apresuraron a llevárselo para la incineración. Cuando la vi alejarse una parte de mí se rasgó como un pedazo de papel. Sentí su despedida silenciosa y definitiva.
Esa misma tarde volví al Distrito Federal en un vuelo barato y casi improvisado. Aún sentía el sol resplandeciente y el calor impregnándose en mi piel. Atrás dejaba las balaceras y los estragos del narcotráfico norteño para regresar a la todavía segura capital. Oí en mi cabeza la pregunta tierna que mi abuela me hacía siempre al partir: “¿Ya se va, mi niña?” Sentí cómo brotaban mis lágrimas. Mi mirada se clavó en la ventanilla del avión con el cielo claro y las nubes tupidas. En mi imaginación infantil Abigail se encontraba vagando por ahí, en una forma etérea.
martes, julio 12, 2011
Una noche en Coyoacán
"Que sea a las 6:00pm en la Plaza de la Conchita de Coyoacán"-te respondí.
Me dirigí hacia allá a pie. Atravesé las calles empedradas, meditabunda, pero decidida a hacer lo que tenía en mente.
Llegué primero que tú, decidí esperarte sentada en una banca.
En eso apareciste con una chamarra azul y una sonrisa genuina; te sentías contento de volver a verme. Hacía tanto tiempo que no salíamos y que no teníamos una convivencia tan cercana. Nuestras diferencias parecían haber quedado atrás.
Aún era invierno. Hacía frío. Tenía dos semanas de regresar de un viaje por Nueva York.
"¿Cómo está la ciudad?"-Preguntaste
"Bien"-contesté con indiferencia.
Sugeriste que cenaramos en un restaurante al fondo de la plaza.
El lugar era bonito: una casona anitgua, meseros atentos, buena comida, buen vino...una aparente buena compañía.
Conversamos un poco de nuestros respectivos trabajos, de lo que habíamos hecho en el año y medio en que nos distanciamos. Yo no sonreía, tú sí. Mi gesto te desconcertaba.
Sin mayor preámbulo, me aventuré a preguntarte:
"¿Leíste mi correo?"
"No. ¿Cuál?."
Como quien desenvaina una espada respondí:
"Ahí te decía que...lo mejor es que ya no nos veamos..."
La sonrisa de tu cara se borró al instante. No dabas crédito a las palabras que habían brotado de mi boca.
"¿Por qué?"-Preguntaste.
¿Por qué?, ¿por qué? Y recordé los momentos amargos entre nosotros que aún se encontraban clavados en mi memoria y mi corazón, los desaires, los obstáculos, los resentimientos...y la caja de Pandora se abrió de nuevo.
No supiste como refutarme, sentías el peso de mis argumentos.
"Yo sí quisiera verte aunque fuera de vez en cuando"
"pero yo no"- Respondí fría, como un tempano.
"¿Ya nunca más te voy a volver a ver?"-Preguntaste preocupado.
"Preferiría que no"- Contesté sin inmutarme.
Cuando terminamos la cena caminamos por rumbos distintos. Pululaba un silencio incómodo. Decidiste despedirte con anticipación. Besaste mi mano y noté en tu cara la tristeza sin que yo hiciera el más mínimo gesto. Seguía fría, como si el invierno de Nueva York aún permaneciera en mi interior.
"Si un día quieres llamar...hazlo con toda confianza". -Fue lo último que escuché de tu voz.
Vi tu figura alejarse por los árboles de la Plaza de la Conchita, cabizbajo.
Caminé por la calle Higuera. Sentí un nudo en la garganta.
...y la noche siguió mis pasos.
sábado, julio 09, 2011
Utopía
domingo, julio 03, 2011
La Jetée
miércoles, junio 29, 2011
El último día del novenario

Ella era una mujer severa y rígida, tanto que a veces le tenía miedo, aún así nunca le guardé rencor por sus momentos de inflexibilidad en mi niñez; con el paso del tiempo se volvió más dócil y yo menos desobediente. Nunca vi llorar a mi abuela excepto cuando murió mi tía Abi en 1995 y de ahí en más no la vi siquiera derramar una lagrima en su fase final.
Hoy hace exactamente un mes fue la última vez que nos encontramos en el caluroso y violento Torreón, sentada en el sillón de su cuarto, cada vez más delgada y fragil; me contó algunas anécdotas personales que desconocía, le regalé unas flores y nos tomamos unas fotos juntas. En ese mismo lugar también vi por última vez a mi tía Bertha, su hija mayor, quien coincidentemente murió en noviembre de 2009 de su misma enfermedad: cáncer de mama. Ella no pudo resistir quizá el golpe más fuerte de su vida al perder ese mismo año a su hija mayor y a su otro hijo Francisco de otro tipo de cáncer. Poco a poco se fue debilitando hasta terminar.
Estos días han sido extraños para mí, como si me hubiera roto en pequeños pedazos que se han ido quedando en Torreón, afrontando diariamente mi vida en el DF y mirando hacia adelante.
¿Y por qué no escribí nada sobre los dos primeros días del novenario? Tal vez porque sólo quise recordarla...y posteriormente escribir.
Querida abuela, nunca te olvidaré y siempre estarás en mi corazón y en mis oraciones. Te amo.
Descanse en paz Abigail Leaños Saldívar
martes, junio 28, 2011
El octavo día del novenario
El año pasado visité por primera vez la ciudad de San Francisco, California y al cruzar a pie el Golden Gate descubrí que comenzó a construirse en 1933, dos años después que ella naciera y encontré a ambos tan contemporáneos y tan sólidos a la vez. Mi único deseo de cumpleaños fue que mi abuela cumpliera dignamente sus 80 años a la par de los 27 míos...y así fue.
lunes, junio 27, 2011
El séptimo día del novenario
Hay una anécdota que ocurrió cuando tenía 7 u 8 años: una tarde calurosa me metí al agua sucia de la fuente del patio de la catedral de Torreón, ella se dio cuenta y se enojó mucho, amenazó con darme una tunda cuando llegaramos a su casa. Cuando ya estábamos ahí, por razones que no recuerdo bien, llegó una visita y me escondí en el ropero de mi abuela; pasó un largo rato en que me mantuve encerrada y fue tanta mi tensión que empecé a orinar ahí adentro. Cuando llegaron mis tías Bertha (f) y Abi (f) y al abrir el ropero y percatarse de la fetidez, se desconcertaron. Como era de esperarse, estallé en llanto...
Han pasado años de eso, creo que ella olvidó todo. La tunda quedó cancelada...
domingo, junio 26, 2011
El sexto día del novenario
Fue lo más tierno que escuché durante el día...y sonreí.
sábado, junio 25, 2011
El quinto día del novenario
Una plegaria por su alma, por favor.
viernes, junio 24, 2011
El cuarto día del novenario
Regresé a la habitación, abrí una cortina, vi una calle alumbrada, la Torre Mayor a lo lejos y me sentí fuera de mí.
Mi acompañante despertó y no entendió qué hacía. "Ven a dormir". Me dijo.
Me acosté a su lado y me cubrí con una sábana. El recuerdo de ella estaba de nueva cuenta en mi cabeza; sentí como las lagrimas corrían por mis mejillas...
jueves, junio 23, 2011
El tercer día del novenario
La sirena ha perdido uno de los pilares que la sostenía...
sábado, junio 18, 2011
Abigail (II)

Decidiste irte más temprano de lo que imaginé.
...pero tú mereces descansar, estar cerca de Dios como siempre lo deseaste; ahora ya estás con tus hijos: Bertha, Pancho, Abi y hasta mi perrita Mozy que meneaba la cola cuando te veía.
Ya no me viste hacer mi examen profesional, ni conocerás a mis hijos, pero sé que tuviste una vida vasta y plena y al igual que Bertha, cumpliste cabalmente tu misión en la Tierra y Dios te lo recompensará. Lamento mucho que hayas dejado un Torreón desolado y violento, pero tú ya no tienes que preocuparte por lo que pase afuera. Ahora nosotros nos quedamos aquí y tendremos que enfrentar lo que venga.
Te agradezco infinitamente tus enseñanzas, tus palabras llenas de sabiduría, tu cariño y sobre todo, por forjarme como la mujer que soy. Siempre te recordaré por tu fuerza, tu entereza, tu inteligencia y tu amor.
Y ahora escucharé a Arcade Fire, esperando que despiertes en una mejor vida que ésta.
Gracias por todo, adorada abuelita.
(Escrito en Monterrey Nuevo León, 18 de junio de 2011).
miércoles, junio 15, 2011
Abigail
"Yo ya me voy".
...y me brotaron lagrimas de los ojos, como cuando era niña y me perdía en la Soriana.
Sé que tu partida es inminente y trato de ser fuerte para afrontarla.
Pero, para serte sincera, preferiría que permanecieras más tiempo aquí, aunque sé que eso no es fácil.
Sigo a la espera de la noticia que se llevará otra parte de mí,
Has recorrido décadas de vida, de experiencias dichosas y amargas,
abandonaste Zacatecas para instalarte en Torreón después de la muerte de tu padre,
aprendiste a nadar en el Canal del Coyote,
te casaste y fuiste madre siendo aún una adolescente,
has viajado por el mundo,
conociste la Alemania divida, Europa sin euros, la Tierra Santa, un lugar tan importante para tí,
has estado cerca de tu vasta descendencia,
has gozado de la cercanía de Dios,
has visto morir a cuatro de tus hijos,
a dos de tus hermanos,
...y me escribiste una carta cuando me fui de casa que me hizo llorar.
Abigail, quisiera que no partieras todavía,
que siguieramos celebrando nuestro cumpleaños juntas,
que siguieras enseñándome,
que continuaras preparando esa comida que sólo tú sabes hacer,
y que me exhortaras a creer en Dios, de quien cada vez estoy más alejada...
Tu fe te ha mantenido fuerte ante las adversidades,
ante los problemas que han recorrido tus 80 años,
los mismos que tiene el Golden Gate de San Francisco,
ambos tan sólidos y longevos
Sé que has vivido lo suficiente y mereces descansar, pero en el fondo quisiera que postergaras tu viaje sin retorno para otra ocasión,
No te vayas todavía Abigail, por favor
no te vayas...
El día en que decidas irte te dedicaré ésta, pero trataré de no llorar...
viernes, junio 10, 2011
Discurso de Jaime López para presentar el libro "Crónica Biciteka" de Georgina Hidalgo. (Producciones El Salario del Miedo, 2021.) Lugar: Fonda El Convite. Fecha: 20 de octubre de 2021.
ACERCA DE LA CRÓNICA BICITEKA DE GEORGINA HIDALGO VIVAS ...
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