jueves, septiembre 29, 2011

Nueva colaboración en Milenio Diario

Del cine a la realidad

Del modelaje al narco

Texto: Miriam K. Nales

Laura, la protagonista de la película Miss Bala, aspira a ser reina de belleza de Baja California, pero una serie de circunstancias fortuitas la arrastran a los abismos decadentes del narcotráfico. El papel de la mujer dentro de este medio ha cobrado fuerza en México más allá de la belleza y la ambición. Algunas profesionistas del modelaje expresan su experiencia al trabajar con la estética y los vaivenes desafortunados como los de Laura.

Sí hay muchas propuestas sexuales dentro de la industria del modelaje; son comunes. A veces las chicas se cansan de este trabajo porque es difícil. Si me pasara algo como en la película tendría que pensar en mi instinto de supervivencia y sobre las consecuencias de decir que no”. Diana tiene 22 años, es capitalina y modela desde los 19. Ha conocido casos en que algunas colegas suyas en apuros económicos eligen un novio adinerado que se encargue de su manutención… aunque se vea sospechoso.

“Yo sí conozco chicas que han caído en eso, algunas son extranjeras que vienen a trabajar a México y salen comúnmente de noche, se les acercan hombres como el dueño del antro, que tiene permisos dudosos, pero que está ahogado en dinero. Cuando preguntan en qué trabaja el novio sólo dicen que es comerciante. Probablemente lo sepan o no quieran saber o lo sepan y no quieren decir.”

Uno de los problemas dentro del modelaje es la lentitud de los pagos; deben transcurrir por lo menos 90 días para que se entreguen, pero en los casos más drásticos demoran ocho meses y hasta un año, cosa que no ocurre en otros países donde las horas de trabajo y los contratos se encuentran mejor regulados. La inmediatez del dinero que ofrecen individuos con comercios ambiguos resulta una tentación oscura.

Según Diana, el perfil de las parejas de estas mujeres son hombres mayores y llevan un estilo de vida superior al común de la gente, por lo general son escoltados por guaruras y no tienen un horario de oficina. “A las que andan con estos hombres las ves agotadas por los desvelos, pero es ‘parte del contrato’ acompañarlos a todos lados y a cualquier hora. Ellos escogen chicas ambiciosas y su familia no se entera de nada. Es parte del estatus tener la novia más guapa y un bonito trofeo para traer del brazo”.

Algunos libros recientes, como Miss Narco, del periodista sinaloense Javier Valdés Cárdenas, abordan el tema de las mujeres que han buscado combatirlo y otras que han andado por caminos espinosos. Uno de los casos más sonados sin duda es el de Laura Zúñiga Huízar, ex Miss Sinaloa 2008, detenida en diciembre de ese mismo año por supuestos nexos con el narco. En entrevista, Gerardo Naranjo, director de Miss Bala, reveló que el caso de Laura no fue propiamente una inspiración para la película, sino que la noticia se atravesó justo en el proceso del guión y ayudó a reforzarlo.

Ana es otra modelo de Culiacán. A sus 20 años radicó previamente en Guadalajara y después en el Distrito Federal. Se disgusta cuando estereotipan a su estado con el narco como una huella definitiva: “Sí hay de todo por allá, sí hay niñas metidas en eso, pero es molesto que relacionen así a Sinaloa. Cuando me preguntan si conozco a gente involucrada o si es peligroso vivir ahí es muy molesto. Sí influyó mucho aquella noticia de Laura Zúñiga, si ya había una ligera sospecha eso terminó por confirmarlo”.

Para Ana, Culiacán no es un lugar peligroso, ella nunca pasó por alguna situación catastrófica, a diferencia de Guadalajara, donde vivió de cerca balaceras y hasta granadazos en la escuela donde estudiaba. “No es que sea imposible que no llegues a toparte con gente así o que sepas en la escuela que tal persona es familiar de algún narco, pero entre más lejos estés, mejor”.

Alicia es de Cuernavaca, no le gustan los certámenes de belleza por considerarlos “muy sacrificados”, tiene amigas que sí han incursionado, pero en algunos casos se vuelven caprichos de Lupita Jones. Su ciudad solía ser segura hasta que la ejecución de Arturo Beltrán Leyva, a cinco minutos de su casa, truncó el ambiente de paz. “Ahora sólo se trata de tener un momento de mala suerte y ya no sabes”.

Otra chica de Guerrero, la más joven de todas, no sabría qué hacer si tuviera que caminar en los zapatos de la Miss Bala si no tuviese opción. “En lugar de hacer eso, preferiría que simplemente me tiraran por ahí”.

sábado, septiembre 17, 2011

A Bertha en su 63.- cumpleaños

Bertha, (f) mi abuela, (f) mis hermanos y yo en 1991.

Bertha Alicia habría cumplido hoy 63 años de vida. Mi madrina, hermana mayor de mi mamá y tía consentidora. Hace casi dos años murió de cáncer de mama en una lenta agonía. Hasta la fecha su ausencia sigue pesándome como mucho de lo que se quedó atrás en Torreón y su oscura transformación.
Sería muy largo contar la gran cantidad de anécdotas vividas con ella, pero lo que sí es que fueuna de las personas fundamentales en mi vida y mucho de lo que soy y tengo se lo debo a ella. Siempre se caracterizó por ser una mujer muy inteligente, independiente y segura de sí misma, pero con un temperamento fuerte y dominante, muy osada y valiente; iba y venía a trabajar a Estados Unidos, cuando las leyes migratorias eran menos severas y los gringos menos paranoicos, e incluso vivió 6 meses en Roma, sin mucha suerte.
Siempre tenía una palabra para todo, a veces discutíamos por su imposición y mi rebeldía, pero nos demostrábamos un amor genuino. Bertha viajó y conoció muchos lugares tanto de Estados Unidos como de Europa y Medio Oriente, me traía regalos y juguetes y me llevaba de paseo por Torreón, Gómez y Lerdo. Era muy divertida, con un característico y ácido sentido del humor como a muy pocas mujeres de su edad le he conocido. Nunca se casó, mis hermanos y yo solíamos ser como sus hijos. Como primogénita llevaba las riendas de la familia e imponía su criterio en toda situación, pero a la vez tenía un carácter muy noble y generoso. Su partida sigue siendo un hueco en mi corazón y su recuerdo una estampa de mi ser y mi querido Torreón...

Y este día se cierra un ciclo largo y positivo en mi vida; solía preguntarme como sería este día y no quiero pensar en lo que perderé sino en lo bueno que vendrá.

martes, septiembre 13, 2011

A un año del bicentenario

A un año del bicentenario

Texto y foto:

Publicado hoy en la REVISTA REPLICANTE

Hace un año el Gobierno Federal estaba de plácemes: nos metió hasta con calzador que debíamos sentirnos orgullosos y ufanos por el 200 aniversario de la Independencia, mientras que el de la Revolución quedaba en segundo plano. La fiesta se anunció con bombo y platillo. Lo que verdaderamente ocurrió es historia conocida.

Fotografía tomada en Av. Paseo de la Reforma en el Distrito Federal

Un pastel que nunca llegó al cumpleaños: una estela de luz inconclusa; un coloso del que se hicieron todo tipo de mofas, y cuyo paradero es un misterio —pero que aprovecha para tuitear en el ciberespacio—, un desfile y unos juegos pirotécnicos que hicieron mucho ruido y pocas nueces, un derroche de más de 2 mil 600 millones de dólares, un “himno” que nadie quiso cantar y del que se obsequiaron descargas gratuitas en el monumento del Ángel de la Independencia el 15 de septiembre —en la Ciudad de México—, para ver si así pegaba. Una tocada gratuita en el Paseo de la Reforma con Paulina Rubio, Erick Rubín y Aleks Syntek… y cuando éste entonó la canción oficial sólo hubo indiferencia total del público.

Y a un año del mitote: un alarmante número in crescendo de asesinados por los narcotraficantes que ha desatado nuevos movimientos sociales a favor de la paz, un acelerado aumento de la pobreza, catástrofes naturales. ¡Ah! y no olvidemos que hubo una telenovela que trataba de la lucha de la Policía Federal, ante la cual los melodramas de Valentín Pimstein se quedan cortos. Ya se vienen las elecciones presidenciales, donde la carrera se definirá no por una nariz, sino por un copete. Por si fuera poco, una incipiente epidemia de sarampión, como si no bastara ya con el AH1N1, balazos en el estadio Corona de Torreón y un nuevo ataque terrorista a un casino de Monterrey.

Por eso y mucho más: ¡Felicidades México! ®

lunes, septiembre 12, 2011

12 de septiembre


Me pregunto si algún día nos volveremos a encontrar...
I wonder if we'll ever met again, someday, somehow...


Foto tomada el 12 de septiembre de 2009.

domingo, septiembre 11, 2011

11 de septiembre de 2011



Fotografías tomadas en diciembre de 2009.

2001 significó mi entrada a la universidad a una carrera que trunqué posteriormente; el inicio de una etapa significativa en mi vida. Ahí conocí a una amiga que me hizo conocer caminos empedrados sin precedentes, ahí salvé una vida humana, ahí me perdí.
En la cafetería de la escuela descubrí la noticia que daba vuelta al mundo como ráfaga, los ojos de todos los alumnos estaban puestos en la televisión donde mostraba como dos aviones se habían colapsado en las Torres Gemelas de Nueva York. Asombro, desconcierto, incertiumbre. Lo peor que podía pasar es que en México ocurriera alguna represalia. No fue así, pero diez años después todos conocemos la actualidad de la historia.

A una década de distancia aún recuerdo muy claramente ese día. Por ese entonces no existían Twitter ni Facebook que informaran la inmediatez del momento, los celulares eran limitados y los ipads aún eran cosa de ciencia ficción. Yo ya había viajado con anterioridad a Estados Unidos, pero nunca a Nueva York, por lo que no sentía ninguna empatía con aquella ciudad, no es que no lo lamentara, pero me sentía fría y anonadada como muchos. Esa tarde no hubo clases, el profesor no se presentó, y pasó lo mismo al otro día, y al otro y al otro...me fui a mi casa a ver las noticias que duraron hasta el anochecer. No conocía mucho sobre Al Qaeda y Osama Bin Laden, pero sé de la brillantez de este loco para perpetrar el más grande y espectacular ataque terrorista de la historia. Todo un acontecimiento mass media digno de una película futurista que hasta Spielberg o Roland Emmerich envidiarían. Estados Unidos se lo buscó. Si un día alborotas a los leones acabarán mordiéndote.

Años después, en diciembre de 2009, tuve la oportunidad de viajar finalmente a Nueva York donde encontré la Ground Zero-o zona cero- como una enorme tumba abierta sobre la calle Church de Manhattan. El frío calaba durísimo por esos días aunque el espíritu navideño pululaba por doquier. En los alrededores permanecían una tienda de ropa de etiqueta, un Burger King, una iglesia metodista y muy cerca de ahí la famosa calle Wall Street seguido del bello Battery Park y a lo lejos la madre urbana, la Estatua de la Libertad, testigo mudo del incidente.
No se puede soslayar ese emblemático sitio convertido en un gigantesco agujero, otrora orgullo del patriotismo gringo dominante e incólume, como la torre de Babel posmoderna. Recordé el día en que vi el apabullante espectáculo por TV donde la realidad se confundía con la ficción. Guardé silencio unos momentos, miré al cielo y las máquinas que aún movían los escombros, a pesar de las fechas navideñas seguían trabajando. A un costado encontré unos fierros entrelazados en forma de cruz el cual funge como una especie de monumento que regocijaba a los neoyorquinos en aquellos difíciles momentos. La ciudad cosmopolita por antonomasia aún vive el día a día, en sus calles se respira arte, bullicio, gente, locura, pero siempre quedará esa gran cicatriz como el día en que los norteamericanos no pudieron frenar a los terroristas. Ahora vivimos la etapa post apocalíptica.


Seis meses después viajé a Los Ángeles; la paranoia, el miedo y la angustia seguían plasmados...y hasta la fecha.
El 11 de septiembre, pero de 2009, también me encontraba en un vuelo comercial por Estados Unidos, esperaba en el aeropuerto de Houston mi conexión a Londres, Inglaterra mientras comía pollo frito y veía por TV la conmemoración del atentado en su octavo aniversario...pero esa es otra historia...

Este es un pequeño playlist de 11 canciones que escuchaba en 2001 como soundtrack del apocalípsis:

U2-Walk on
Depeche Mode-I feel loved
REM-Immitation of life
Gorillaz-Clint Eastwood
Radiohead-Pyramid song
The Strokes-Last night
Come what may- Nicole Kidman & Ewan Mc Gregor
Manú Chao-Me gustas tú
Jumbo-Rockstar
Shakira-Suerte
Safri Duo-Bongo song

sábado, septiembre 03, 2011

Retrospectiva: Torreón, el Springfield del desierto


Publicado en la Revista Replicante en agosto de 2006, a unos les gustó, otros me insultaron...pero nunca pasó desapercibido.

Texto: Miriam Canales


¿Cuál sería la posición de Torreón Coahuila en la familia del norte mexicano? No tiene la pujanza de Monterrey, ni la historia de Durango pero tampoco el estatus de Chihuahua o la picardía de Tijuana. Una ciudad que estará celebrando su cumpleaños número 100 en septiembre de 2007 merece una distinción que vaya más allá del gastado slogan “la ciudad que venció al desierto”, pero que se durmió en sus laureles, debería agregársele.

Señalada como “Foco rojo”, terreno vedado para señoritas y zona menospreciada por autoridades panistas, La Alianza, mercado callejero de día, centro de perdición por las noches, se convierte en el lugar más enigmático y fascinante de la ciudad, donde bien podría establecerse un antro como el Club Silencio del “Mulholland Drive” de David Lynch. Lugar que alberga a la carne femenina barata que transita por la avenida Morelos como señuelo de los placeres sementales, donde los mayates y las vestidas pasean a merced de la lascivia.


Durante el día, el centro histórico de Torreón es un ir y venir de humanos que deambulan al ritmo de la estridente música de los vendedores ambulantes mientras una tolvanera les azota la cara, donde los jubilados y pensionados duermen la siesta en la Plaza de Armas olvidando de que en el exterior de sus sueños existe un planeta llamado Tierra. Por las noches no queda nada mas que basura, puestos improvisados de comida chatarra y tres testigos mudos de concreto, que igual han conocido a Pancho Villa y sus tropas en tiempos de la revolución como a chinos masacrados y a un sinnúmero de borrachos vagabundos que duermen a sus pies: El banco de La Laguna, el Casino de La Laguna, y el celebre Banco Chino, que resguarda en su primer piso una tienda Oxxo.


La breve vida que ha llevado la “Perla de La Laguna” la convierte en una ciudad con poco pasado que extrañar, sin iglesias ni pirámides que conformen su modesta historia sino canales, represas y ejidos. Tiene mucho presente por vivir y futuro por aspirar en su desmesurado afán de equipararse a la Sultana del Norte, de atraer inversiones extranjeras, malls y supermercados de talla internacional como un recién inaugurado HEB, que le otorguen una faz de ciudad primer mundista, nada mas irrisorio para una urbe que hace poco mas de 10 años no contaba ni con un Kentucky Fried Chicken sin olvidar que muchas edificaciones consideradas patrimonio arquitectónico fueron demolidas para dar paso a negocios como este.


Torreón tiene semejanzas con lugares pintorescos como Springfield, según un foráneo capitalino: cuenta con su propia planta contaminante como Peñoles, cuyo propietario Alberto Bailleres, uno de los empresarios más pudientes de México bien podría ser una especie de Señor Burns. El papel del “reverendo Alegría”, puede adjudicársele al sacerdote José Rodríguez Tenorio, polémico por sus nexos con la política priísta. Nadie como el veterano payaso “Vita Uva” como para ser Krusty, ídolo de infantes laguneros que antaño despertaban bajo la melodía “Me pecha cabecha”, sin dejar a un lado aquella memorable mentada de madre telefónica en voz de un irreverente párvulo.


Kent Brockman: mención especial para Víctor Hugo Hernández, ex director de “La Opinión Milenio” ahora miembro del Instituto Municipal de Transparencia, órgano del IFAI.

Por supuesto, no puede existir un Springfield sin un Shellbyville que sería en este caso Gómez Palacio Durango, la eterna amiga y rival, con la diferencia de que es aun más kitsch y bizarra, siempre viviendo bajo la sombra de su vecino.

La historia de Torreón, de igual modo está plagada de tropiezos: mientras que no se define si su fundador es el criollo alemán Andres Eppen o el advenedizo español Leonardo Zuloaga, de quien tuvieron la osadía de exhumar su osamenta para una exhibición pública, las calles trazadas por el arquitecto Federico Wulff provocaron la confusión de los albañiles mexicanos que no determinaron si eran pies o metros a inicios de siglo, he ahí la peculiar anchura de las avenidas Matamoros, Juárez, Morelos e Hidalgo.


Torreón: tierra de “Los Chicos de Barrio”, los tajos llenos de cagada, de los cerros bien pelones y un calor de la chingada.

Tierra de etnias alemanas, chinas, españolas, y arabe palestinas que se adjudican el papel de fundadores e inmigrantes zacatecanos, potosinos y duranguenses relegados por las páginas de los cronistas.

Tierra del Santos Laguna y del “Estadio Corona”, santuario de hombres que suspenden su juego personal llamado cotidianeidad para ver jugar al equipo. Tierra adoptiva del venerado Jared Borghetti que bien podría estar dentro del paseo de los hombres ilustres de La Alameda Zaragoza.

Tierra de la Soriana refugio de las víctimas del salario mínimo, tierra del modismo “¡ande no!” de la Leche Lala, explotadora de mantos acuíferos, de la tienda departamental “Cimaco”, donde la limitada “aristocracia” realiza sus compras para ser fotografiada para las paginas de sociales del periódico “El Siglo”.

Tierra de Peñoles, planta metalúrgica propagadora de enfermedades sanguíneas y bronco pulmonares para miles y una máquina de hacer billetes para pocos.

Tierra engañada por una broma en la que supuestamente se instalaría un Disneylandia. Aun hay quienes no pierden la esperanza de invitar a Mickey Mouse a desayunar menudo un domingo por la mañana.


Tierra celebre por su zona de tolerancia a nivel nacional, en memoria suya que no alcanzó a cumplir mas de 40 años y fue sustituida por la autoridad panista pare rendirle tributo a su estirpe mediante el “Parque Fundadores”.

Tierra abrazada por el Cristo de las Noas, replica del Cristo de Corcovado de Brasil. Siempre al acecho de sus acciones, con sus brazos abiertos para todo aquel que requiera de una bendición. Solo basta con mirar al cielo y orar esperando que las señales de las antenas de televisión establecidas en el cerro no distorsionen el mensaje del Hijo de Dios.

Tierra de ferrocarriles y algodón que cumplirá 100 años en 2007 y que aun no decide como celebrará: si su comité organizador de acaudalados empresarios echará la casa por la ventana contratando al Real Madrid para que juegue una cascarita en el Estadio Corona o con un modesto desfile como el de las festividades de Gómez Palacio.

Sea lo que sea, sus ciudadanos bien podrían optar por una modesta ceremonia como la de cualquier fin de semana: en alguna cantina de La Alianza o del centro de la ciudad comiendo algún plato de ceviche escuchando la rockola y mitigándo el cansancio laboral con el sabor de una cerveza Corona.

miércoles, agosto 31, 2011

Ira

"Nuestra amistad subsistió así muchos años, durante los cuáles mi carácter, por obra del demonio de la intemperancia, sufrió una alteración radical; día a día me volví más taciturno, más irritable y más indiferente a los sentimientos ajenos. Llegué a emplear un lenguaje brutal, y más tardé hasta injurié con violencias personales. Mis pobres favoritos, naturalmente, sufrieron también este cambio en mi carácter, pues ya no solamente los abandonaba, sino que llegué a maltratarlos".

"Aún quedaba en mi suficiente benevolencia para sentirme afligido por esta antipatía evidente de parte de un ser que tanto me había amado, pero a este sentimiento bien pronto sucedió la irritación: y entonces desarrollóse en mí, para mi postrera e irrevocable caída, el espíritu de la perversidad, del que la filosofía ni hace mención. Porque, con la misma seguridad con que creo que existe mi alma, creo también que la perversidad es uno de los impulsos primitivos del corazón humano y una de las facultades o sentimientos elementales que dominan el carácter del hombre ¿Quién no se ha sorprendido cien veces cometiendo una acción sucia y vil, por la sola razón de estar consciente de que no debía cometerla? ¿No tenemos, acaso, una perpetua inclinación, a pesar de la excelencia de nuestro juicio a violar lo que nos está prohibido, sencillamente porque comprendemos es ley? Este espíritu de perversidad fue el que causó mi ruina completa. El deseo ardiente, insóndable, del alma de atormentarse a sí misma, de violentar sus propia naturaleza, de hacer mal por amor al mal, me impulsaba a continuar el suplicio con el que había condenado a los inofensivos".

Extracto del cuento "El gato negro" de Edgar Allan Poe










Flotamos

Quisimos encontrar el amor
Quisimos tener éxito
Hasta que ya nada era suficiente


Y de algún modo, perdí el contacto
Cuando desapareciste de mi vista
Cuando te perdiste en la ciudad
Te perdiste en la noche.

Necesitaba ayuda
Caía en picado en la oscuridad
Hasta que alguien me dijo que corriera
Antes de que alguien me reventara los sesos
Me robaste como un niño
Yo tenía la sonrisa de una modelo
Te llevaste todas mis esperanzas
Hasta que algo se rompió por dentro.

Pero ahora, flotamos
Toma la vida tal como viene

Así que, ¿moriremos por un shock?
Moriremos sin oportunidad alguna
Moriremos el Viernes Santo
Mientras nos abrazamos fuertemente
En cierto modo, ésto es por tí
En cierto modo, es por mí
Es, en cierto modo, nuestro rumbo perdido
Pero estamos tratando de ser libres

Pero algún día, flotaremos
Toma la vida tal como viene.

Pero algún día flotaremos,

pero algún día...



sábado, agosto 27, 2011

El periodismo que sobrevivirá es el que sepa explicar lo que sucede: Javier Darío Restrepo


Agosto, 2009 (Periódico Kiosco)

La ética resulta una práctica difícil de ejercer, especialmente en cuanto a niveles periodísticos se refiere. Cada día se está en pos de una primicia y una nota escandalosa en medio de filtraciones y notas sin fundamento, mientras que el reportero se debate entre el “deber ser” y el “deber moral” callando o divulgando información de carácter confidencial que pudiera cimbrar las mentes de la sociedad.

El periodista colombiano Javier Darío Restrepo, cuya trayectoria de más de 50 años le ha concedido la facultad de ser una de las voces más aptas para hablar sobre el tema, ha visitado México en diversas ocasiones y ha impartido talleres y conferencias alusivas.

Además, su trabajo como maestro de ética en la Fundación Nuevo Periodismo Latinoaméricano (promovida por Gabriel García Márquez en 1994 con el fin de compartir experiencias e impulsar la vocación periodística entre los jovenes); le ha llevado a recorrer los recovecos de América Latina y Norteamérica. Actualmente se desarrolla como columnista de los diarios El Colombiano de Medellín y El Espectador de Bogotá. Ha publicado “Del misil al arado”, “Más allá del deber” y “El zumbido y el moscardón”, (Fondo de Cultura Económica, 2004) frase acuñada para la ética que debe ir a la par del trabajo, según el punto de vista de su compañero García Márquez.
—¿A qué se debe su insistencia en la ética profesional?, ¿se trata de un asunto moral, religioso o filosófico?

—Es cuestión de dignidad personal. La ética la fortalece. Además es cuestión de darle sentido a la vida y a la profesión. Sin ética ni lo uno ni lo otro adquieren un nivel mínimo de dignidad.
—¿Qué representa en su vida un dilema ético?
—Los dilemas se convierten en un ejercicio que sensibiliza hacia los valores éticos. Además son un método de aprendizaje de lo ético.
—Así como Aristóteles y Fernando Savater han heredado principios éticos a sus hijos ¿Qué le hereda Restrepo a los suyos?

—Una vida de honestidad.
—¿Ninguna noticia vale lo suficientemente la pena como para arriesgar la vida de un periodista? En su caso ¿Hasta que extremo ha llegado por informar?
—Seguir informando a pesar de las amenazas.
—¿Qué sucede en la actualidad que el periodismo impreso vive una crisis en que se vende y se lee menos? ¿Representa una muestra de la baja calidad de los periodistas o que la apatía por la ética es un efecto de ello?

—Las razones que explican la falta de lectura son múltiples. Puede ser la atracción de la televisión o el ritmo con que se vive, o que estamos más volcados hacia fuera que hacia adentro; o que los periódicos y revistas se han vuelto prescindibles. Las causas son múltiples.
—El periodista mexicano Manuel Buendía decía que la calidad del periodismo radicaba en el exceso de escuelas que imparten la carrera de comunicación con egresados innecesarios ¿la sociedad requiere de tantos reporteros como de médicos, ingenieros y abogados?
—Es un hecho: hay exceso de facultades de comunicación, hay exceso de egresados; hay una identidad profesional débil.
—¿Qué cualidades debe llevar un periodista de los tiempos modernos ante la adversidad del Internet, la escasez de ventas, la necesidad económica, la apatía y el dilema ético?
—Internet ha puesto de manifiesto las debilidades del periodismo escrito y ha revelado que el periodismo es sobre todo análisis y comprensión integral de los hechos. Por tanto el periodismo que sobrevivirá es el que sepa explicar lo que sucede.
—¿Considera que “el deber ser” del periodista se ha relegado a la cuestión económica personal y empresarial del medio?

—Atrás dije que hay una identidad profesional débil. Cuando el periodista no sabe por qué y para qué se ejerce la profesión, aparecen los sustitutos: el periodismo como camino corto hacia la fama, hacia la riqueza, o hacia el poder político. Todas son falsificaciones del deber ser.
—¿Cree que el contenido de los medios de la actualidad hace que sus consumidores se sientan mejores personas?
—En algunos casos sí. No son los más comunes, pero sí hay periodistas y publicaciones periódicas que contribuyen a la aparición de mejores personas y de una mejor sociedad.
—¿Por qué todos nos quejamos de la corrupción de los medios y no hacemos nada por remediarlo?
—Porque es más fácil decir que hacer, juzgar a los otros que juzgarnos a nosotros mismos.

martes, agosto 09, 2011

Las redes sociales en internet, Federico Arreola y Anahí



Las redes sociales en internet, Federico Arreola y Anahí

marzo 1st, 2010 (Periódico Kiosco)

Miriam K. Nales

Muchos aun dudan de la eficacia y la apertura de las redes sociales en Internet como Twitter. Sin embargo, entre muchas de las ventajas de este espacio para escribir en 140 caractéres es el acercamiento que permite entre figuras públicas e internautas, y para mala suerte de los medios tradicionales, son ahora ellos mismos quienes revelan por su propia voz las primicias y hasta suscitan algunos de los escándalos al otro lado del monitor. Uno de los más populares en este rubro es Federico Arreola.

De unos años a la fecha hay que reconocer que la carrera de este periodista no ha sido la misma desde que dimitió de Milenio Diario, medio que él mismo inauguró junto con Carlos Marín. Su popularidad se ha mudado hacia la red y lo ha convertido en uno de los personajes más buscados, cuestionados y recurridos de Twitter. El señor Arreola pasó de ser amigo cercano de Luis Donaldo Colosio y Andrés Manuel López Obrador a ser un Twitstar rodeado de fans.

No obstante, se ha caracterizado por su accesibilidad y apertura ante cuestionamientos agresivos que mucho o poco tienen que ver con su carrera y sus posturas políticas y de igual forma de hacer declaraciones que lo han relegado como periodista provocador venido a menos. Goza de tener más de 7000 seguidores hasta para quienes en su vida leyeron alguna de sus columnas, conocieron sus publicaciones o siquiera escucharon su nombre previamente a su fama “Twittera”. Como último grito de la moda cibernética, se ha convertido en una referencia obligada junto con otros “Twitstars” como Tamara de Anda, alias “Plaqueta”, con quien debatió en “Noticias 22” sobre los alcances de esta red social en México. Los seguidores preguntaron por qué mejor no hacerlo con personajes como Fernando Gómez Mont a lo que se negó “por no estar a la altura”. Aun así, no siempre ha salido bien librado de sus comentarios sarcásticos.

¿Alguien recuerda un programa de MTV llamado Celebrity Deathmatch? Para los flacos de memoria y alérgicos a esta cadena de videos ahí les va: se trataba de una serie de finales de los 90 que satirizaba a las celebridades y figuras públicas como muñecos de plastilina en luchas sangrientas sui generis y situaciones absurdas, ejemplos: los Hombres de Negro vs Mulder y Scully, personajes de “Los Expedientes Secretos X”, las Spice Girls vs la banda Hanson y en el peor de los casos William Shakespeare vs El rapero afroamericano Bustha Rhymes. ¿Cómo sería una versión a la mexicana? Una de las batallas serían entre el periodista Federico Arreola vs la ex RBD, Anahí.

Lo que pareciera un chiste de mal gusto es una realidad: en fechas recientes se desató una discusión en Twitter entre estos dos dispares personajes. Las palabras de Arreola se discurrieron y su reputación quedó vapuleada por los seguidores de la cantante, mexicanos y extranjeros, quienes reaccionaron como feroces fieras en su defensa.

Dentro de sus comentarios se percibe poco disimulo por crear polémica, para su satisfacción personal. Sus críticas contra el PAN y su apoyo a Andrés Manuel López Obrador le han llevado a ser una de las cinco personas más seguidas hasta que Anahí comenzó a ganar terreno en el rubro de Latinoamérica y España. Un seguidor (o “follower” en inglés) hizo crítica de la popularidad de la cantante en Twitter, el periodista dijo que no la conocía y no creía justo que se le criticara, el comentario se tergiversó hasta que cayó en un sentido peyorativo, otro “follower” dijo que se le habían caído los dientes. El escándalo ya estaba hecho.

La respuesta de Anahí no se hizo esperar, no sin cierta ironía: “Mucho gusto yo soy @anahi y no se me caen los dientes gracias a dios jaaa. Pienso q las personas como usted tan preparadas y con tanta credibilidad son un ejemplo para las nuevas generaciones Le envío mis respetos y un cordial saludo”.

El comentario se propagó como chisme de lavadero en los mejores tiempos de las sirvientas discutiendo en los tendederos y ocupó por igual la atención de “El sendero del Peje” (donde Arreola escribe una columna) y de los programas de Pepillo Origel (como lo llamó el periodista) y hasta de Paty Chapoy, quienes buscaban una declaración oficial, sin descartar a Joaquín López Doriga intentando darle un matiz más formal, aunque según otro “tweet” (comentario) él prefería ser entrevistado por los dos primeros y no por el último a quien no consideraba un periodista serio.

Esta reportera dentro de sus andanzas en Twitter, no ha perdido la oportunidad de cuestionar al otrora fundador de Milenio:

@miriam_k_nales ¿Dice que Gómez Mont no da el nivel para debatir? ¿y @plaqueta sí? Dios.// @FedericoArreola Pero desde luego.

@miriam_k_nales ¿Ya más tranquilo tras el Anahí “affaire”? :)

@FedericoArreola Ya se calmaron, lea por favor mi columna.

@miriam_k_nales Oiga, señor…y sólo me queda una duda: ¿vio o no a @anahi en la revista “Maxim”?

@FedericoArreola No lea la revista Maxim.

@miriam_k_nales Pues…en realidad no hay mucho que leer ahí ¿no cree, señor?

@FedericoArreola Pues no leo esa revista.

Si el periodismo impreso está en decadencia y los periodistas de la actualidad pierden popularidad, siempre habrá una red social en Internet que ayudará a recuperar el terreno perdido. He ahí el ejemplo.

lunes, julio 18, 2011

Lo que la lluvia se llevó

Lo que la lluvia se llevó

Publicado en la sección QRR de Milenio Diario el 15 de julio de 2011.

Texto: Miriam K. Nales

Un jueves por la noche en que llovió sin parar en Ecatepec, las aguas invadieron la casa de Fernando. A la mañana siguiente faltó a su trabajo al sur de la Ciudad de México; no había forma de salir ni de entrar por la zona limítrofe.
Foto: René Soto

Fernando volvió a trabajar el lunes después de barrer el agua todo el fin de semana. La casa quedó húmeda y sucia, los muebles estropeados. No acudió a votar en las elecciones.

Los días posteriores se volvieron críticos: incrementaron los precios en utensilios básicos. Las cubetas de plástico a 45 pesos, botes de pintura a 85, llenar la cisterna de agua potable, cien (siendo un servicio gratuito). Algunos oportunistas buscaban hacer su agosto con la tragedia.

Los vecinos hicieron largas colas para recibir el apoyo gubernamental. También llegaron dádivas “que les mandaba el diputado”.

La familia esperó una ayuda económica para resarcir sus daños materiales. Sedesol les entregó leche en polvo y vales de máximo diez mil pesos para ropa y muebles con fecha límite de canje al 31 de julio; algunos se extienden hasta el mes siguiente pero son admitidos sólo en una cadena de supermercados.

Fernando y su familia se abstuvieron de votar debido a que la casilla asignada se encontraba muy lejos de su vecindario; los militares transportaron a algunos electores en lanchas.

En las colonias aledañas al río, el agua ha quedado estancada y pantanosa. Emana un olor fétido que se percibe desde la salida del Metro Río de los Remedios hasta varios kilómetros a la redonda. La humedad cala en todo momento, más aún si se trata de un día soleado. Las casas conservan en las puertas gruesos costales de tierra para obstaculizar la inundación. En las inmediaciones, las grúas extraen los escombros y la basura sobre el pavimento cuarteado.

Un grupo de paracaidistas tomó los bordes del río como alternativa de vivienda y ha formado pequeños vecindarios. Una de ellos es doña Chole, que proviene de Michoacán. Desde hace tres años habita una choza improvisada con cartón y lonas electorales donde aparecen por igual las caras sonrientes de Luis Felipe Bravo Mena o Eruviel Ávila. No es más que una modesta construcción sobre la tierra con una pequeña cocina al fondo y unos colchones a modo de cama, sin servicios básicos. Las moscas pululan por doquier. Sus niños juegan sobre el lodo sin inmutarse.

Al igual que sus vecinos, doña Chole y su marido se dedican a fabricar y vender muebles artesanales de madera. Ella funge como ama de casa y vendedora. Su traje típico con falda floreada de algodón y huaraches evidencian sus raíces autóctonas. Revela que ha recibido poca ayuda y que ningún candidato ofreció una propuesta para impedir los desastres que provoca el desbordamiento del río año con año.

El problema de la inundación no termina ahí ni para Fernando ni para los paracaidistas michoacanos. Quien asuma el poder tendrá que demostrar que la confianza se gana con algo más que despensas… y sonrisas frente a una cámara

Un mes después

Nuestra última fotografía en mayo de 2011.

Mi nena hermosa, mi madre murió hoy a las 5:30 a.m…”. Palabras como éstas que llegan mediante un SMS te cambian la vida, te rompen en pequeños pedazos que van quedando esparcidos en el tiempo y la geografía. Sábado de junio de 2011, acababa de llegar a la ciudad de Monterrey desde el Distrito Federal. Esa mañana abrí la cortina de la ventanilla del autobús en que viajaba, volví a ver las sierras áridas, el imponente Cerro de la Silla y las cactáceas cuando mi madre me avisó del fallecimiento de mi abuela en Torreón. El verano apenas llegaba y ya nos la había arrebatado.

En un lustro de ausencia por Nuevo León las cosas pueden cambiar mucho. Entonces nadie hablaba de balaceras, secuestros, Zetas y otras atrocidades. Esa misma semana habían asesinado a dos escoltas del gobernador Rodrigo Medina y a su vez circulaba una sobrecogedora noticia que advertía que en Monterrey se cometía un asesinato por hora. Unos días antes varios cuerpos quedaron diseminados por diferentes puntos de la ciudad. ¿Por qué había llegado ahí, a pesar de esas negras circunstancias? La boda de un amigo de la infancia me hizo querer sentirme temeraria. Mi destino final era el pueblo de Santiago, donde en agosto de 2010 fue ultimado el alcalde Edelmiro Cavazos Leal. “Como nosotros ya estamos acostumbrados pues ya no nos asustamos”, decía con seguridad mi amigo, que me contaba del caos urbano y de cómo los narcobloqueos le impedían el paso para salir a trabajar.

Mi abuela no había fallecido a consecuencia del narcotráfico, aunque perder a un ser querido provoca un sentimiento de orfandad en medio de tiempos bélicos; a ella la había vencido el cáncer de mama, al igual que a su hija mayor Bertha Alicia en 2009 y la cantante de Santa Sabina, Rita Guerrero.

A cuatro horas de distancia se encontraba mi familia organizando el sepelio en un Torreón no menos violento que su hermana norteña. Ambas ciudades ocupan los encabezados por sus noticias sangrientas. Algunos regios ironizan: “Estamos de moda”. El refulgente sol y el intenso calor húmedo me sofocaban y hacían que mi mente fuera un mar de ideas contradictorias. Recordaba el pasado y pensaba en el presente y el futuro simultáneamente. Mi abuela se había ido y yo no encontraba la forma de regresar a Torreón inmediatamente sin encontrarme a unos matones en el camino.

Mi abuela Abigail había nacido en Zacatecas en 1931, el mismo día que yo, con 53 años de diferencia. Emigró a Torreón con su madre y sus tres hermanos tras la muerte de su padre dentro de una mina. Dudo de que mi bisabuela haya recibido una indemnización o apoyo gubernamental como los deudos de Pasta de Conchos. Sus lazos familiares en Zacatecas se perdieron para siempre.

En la década de los treinta Torreón aún era joven y próspero, el cultivo del algodón se encontraba en su mayor auge, razón por la cual una diáspora de zacatecanos, duranguenses, potosinos y hasta extranjeros fueron a echar raíces en la ciudad del “oro blanco”.

Abigail estudió hasta la secundaria, se enseñó a nadar en el Canal del Coyote, uno de los brazos del río Nazas que se transformó en el Bulevar Constitución con el paso de los años; trabajó cosiendo guantes de béisbol y, como muchas adolescentes de la época, buscó en un temprano matrimonio el fin y no el medio. A los diecisiete años procreó a su primera hija y después vendrían siete más. Cuando murió su madre ella tomaría las riendas de la familia con un carácter rígido, religioso y autoritario. De igual modo sus hijas asumieron un papel demasiado independiente dado el tiempo y la ciudad en que vivían. A mí me educó de una manera severa en mi infancia, y hubo ocasiones en que llegué a temerle. Nunca la vi llorar excepto en el funeral de otra de mis tías, en 1995. Con el tiempo Abigail se volvió más dócil.

En Santiago, mientras se celebraba la boda de mi amigo, tuve que salir en medio de la noche. El propietario de la hacienda donde se realizó la fiesta se ofreció a llevarme hasta la central de autobuses de San Jerónimo, en San Pedro Garza García, para ir a despedirme de Abigail. En el trayecto el Cerro de la Silla lucía oscuro y siniestro; recorrimos a toda velocidad el Bulevar Edelmiro Cavazos, llamado así en honor a su difunto alcalde de 38 años; el joven me contaba cómo se había vuelto un personaje estimado por la población y su descontrol posterior. “A mí no me da miedo venir a Santiago, sí pasan cosas pero... te acostumbras”. El tema del narco en la región era insoslayable. Tomé el último transporte a Torreón.

Tras unas horas de recorrido volví a abrir la cortinilla del autobús, no sabía si me encontraba aún en Nuevo León, Durango o Coahuila, sólo vi luces intermitentes, patrullas por doquier, caos, escuché murmullos de los demás pasajeros. No quise averiguar más. Algo malo acababa de ocurrir.

Dormí unas pocas horas para ir después a la misa de cuerpo presente. Mi abuela me hacía madrugar para todo, cosa que detestaba, y ahora hasta para su funeral. La catedral estaba llena. En medio del pasillo un ataúd blanco y una mujer de ochenta años en su interior, zacatecana de origen y torreonense por adopción. Los presentes rezaron y cantaron. Rompí en llanto.

Al final me acerqué a su féretro, deposité un beso y los empleados de la funeraria se apresuraron a llevárselo para la incineración. Cuando la vi alejarse una parte de mí se rasgó como un pedazo de papel. Sentí su despedida silenciosa y definitiva.

Esa misma tarde volví al Distrito Federal en un vuelo barato y casi improvisado. Aún sentía el sol resplandeciente y el calor impregnándose en mi piel. Atrás dejaba las balaceras y los estragos del narcotráfico norteño para regresar a la todavía segura capital. Oí en mi cabeza la pregunta tierna que mi abuela me hacía siempre al partir: “¿Ya se va, mi niña?” Sentí cómo brotaban mis lágrimas. Mi mirada se clavó en la ventanilla del avión con el cielo claro y las nubes tupidas. En mi imaginación infantil Abigail se encontraba vagando por ahí, en una forma etérea.

martes, julio 12, 2011

Una noche en Coyoacán

Me enviaste un mensaje al celular y me pediste que nos vieramos:
"Que sea a las 6:00pm en la Plaza de la Conchita de Coyoacán"-te respondí.
Me dirigí hacia allá a pie. Atravesé las calles empedradas, meditabunda, pero decidida a hacer lo que tenía en mente.
Llegué primero que tú, decidí esperarte sentada en una banca.
En eso apareciste con una chamarra azul y una sonrisa genuina; te sentías contento de volver a verme. Hacía tanto tiempo que no salíamos y que no teníamos una convivencia tan cercana. Nuestras diferencias parecían haber quedado atrás.
Aún era invierno. Hacía frío. Tenía dos semanas de regresar de un viaje por Nueva York.
"¿Cómo está la ciudad?"-Preguntaste
"Bien"-contesté con indiferencia.
Sugeriste que cenaramos en un restaurante al fondo de la plaza.
El lugar era bonito: una casona anitgua, meseros atentos, buena comida, buen vino...una aparente buena compañía.
Conversamos un poco de nuestros respectivos trabajos, de lo que habíamos hecho en el año y medio en que nos distanciamos. Yo no sonreía, tú sí. Mi gesto te desconcertaba.
Sin mayor preámbulo, me aventuré a preguntarte:
"¿Leíste mi correo?"
"No. ¿Cuál?."
Como quien desenvaina una espada respondí:
"Ahí te decía que...lo mejor es que ya no nos veamos..."
La sonrisa de tu cara se borró al instante. No dabas crédito a las palabras que habían brotado de mi boca.
"¿Por qué?"-Preguntaste.
¿Por qué?, ¿por qué? Y recordé los momentos amargos entre nosotros que aún se encontraban clavados en mi memoria y mi corazón, los desaires, los obstáculos, los resentimientos...y la caja de Pandora se abrió de nuevo.
No supiste como refutarme, sentías el peso de mis argumentos.
"Yo sí quisiera verte aunque fuera de vez en cuando"
"pero yo no"- Respondí fría, como un tempano.
"¿Ya nunca más te voy a volver a ver?"-Preguntaste preocupado.
"Preferiría que no"- Contesté sin inmutarme.
Cuando terminamos la cena caminamos por rumbos distintos. Pululaba un silencio incómodo. Decidiste despedirte con anticipación. Besaste mi mano y noté en tu cara la tristeza sin que yo hiciera el más mínimo gesto. Seguía fría, como si el invierno de Nueva York aún permaneciera en mi interior.
"Si un día quieres llamar...hazlo con toda confianza". -Fue lo último que escuché de tu voz.
Vi tu figura alejarse por los árboles de la Plaza de la Conchita, cabizbajo.
Caminé por la calle Higuera. Sentí un nudo en la garganta.

...y la noche siguió mis pasos.

sábado, julio 09, 2011

Utopía

Cada vez que tú y yo estamos juntos puedo escuchar esta rola en mi corazón...aunque se trate sólo de eso: una utopía.

domingo, julio 03, 2011

La Jetée

Ayer llovía mucho en el DF, justo como ahora, y María José y yo vimos este viejo cortometraje francés de ciencia ficción que muchos años después serviría para filmar la película "12 monos". Había olvidado que mi abuela y yo la vimos en el cine en abril de 1996...ahí fue donde descubrí a Terry Gilliam.



miércoles, junio 29, 2011

El último día del novenario


Ella era una mujer severa y rígida, tanto que a veces le tenía miedo, aún así nunca le guardé rencor por sus momentos de inflexibilidad en mi niñez; con el paso del tiempo se volvió más dócil y yo menos desobediente. Nunca vi llorar a mi abuela excepto cuando murió mi tía Abi en 1995 y de ahí en más no la vi siquiera derramar una lagrima en su fase final.
Hoy hace exactamente un mes fue la última vez que nos encontramos en el caluroso y violento Torreón, sentada en el sillón de su cuarto, cada vez más delgada y fragil; me contó algunas anécdotas personales que desconocía, le regalé unas flores y nos tomamos unas fotos juntas. En ese mismo lugar también vi por última vez a mi tía Bertha, su hija mayor, quien coincidentemente murió en noviembre de 2009 de su misma enfermedad: cáncer de mama. Ella no pudo resistir quizá el golpe más fuerte de su vida al perder ese mismo año a su hija mayor y a su otro hijo Francisco de otro tipo de cáncer. Poco a poco se fue debilitando hasta terminar.
Estos días han sido extraños para mí, como si me hubiera roto en pequeños pedazos que se han ido quedando en Torreón, afrontando diariamente mi vida en el DF y mirando hacia adelante.

¿Y por qué no escribí nada sobre los dos primeros días del novenario? Tal vez porque sólo quise recordarla...y posteriormente escribir.

Querida abuela, nunca te olvidaré y siempre estarás en mi corazón y en mis oraciones. Te amo.

Descanse en paz Abigail Leaños Saldívar

martes, junio 28, 2011

El octavo día del novenario

A largo de mi vida siempre me resultó una curiosidad que mi abuela y yo cumplieramos años el mismo día (9 de febrero) Cuando era niña, y como buena egocéntrica, solía no felicitarla porque era El Día en que yo me sentía especial. Sin embargo, con el paso del tiempo se volvió un poco irónico porque siempre la recordaban a ella más que a mí, con justa razón, se trataba de la matriarca de la familia materna.
El año pasado visité por primera vez la ciudad de San Francisco, California y al cruzar a pie el Golden Gate descubrí que comenzó a construirse en 1933, dos años después que ella naciera y encontré a ambos tan contemporáneos y tan sólidos a la vez. Mi único deseo de cumpleaños fue que mi abuela cumpliera dignamente sus 80 años a la par de los 27 míos...y así fue.

Discurso de Jaime López para presentar el libro "Crónica Biciteka" de Georgina Hidalgo. (Producciones El Salario del Miedo, 2021.) Lugar: Fonda El Convite. Fecha: 20 de octubre de 2021.

              ACERCA DE LA CRÓNICA BICITEKA DE GEORGINA HIDALGO VIVAS                                                                     ...