viernes, septiembre 14, 2012

Inventos mexicanos (reportaje no publicado)


Por: Miriam Canales (investigado y redactado en 2008)

 Muchos de los artefactos que se utilizan en la actualidad provienen de ingeniosas mentes mexicanas, desde los mousepads para el ratón de la computadora hasta los beneficios que otorgan las píldoras anticonceptivas y la búsqueda de información en el portal Google.

No sólo se exportan telenovelas, chiles y tequila. Fuera de estereotipos, en México también se han desarrollado curiosos inventos tecnológicos a lo largo de la historia, muchos de ellos de orígen casi desconocido y creadores olvidados. Algunos revolucionaron la tecnología o medicina y otros se quedaron como meras ocurrencias. Sin embargo, las patentes que se registran cada año en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) son abundantes y alcanzan hasta 9000 por año, como en 2007. Lo más frecuente son los artículos de uso y de consumo que osicilan en 3,318 unidades por año, mientras que productos del papel y textiles son los mínimos: 195 aproximadamente.
 
De los inventores mexicanos  destaca Guillermo González Camarena y su revolucionario televisor a color desarrollado a través de un sistema tricromático, compatible al antiguo sistema en blanco y negro. Logró la patente en 1940 y diez años más tarde, Columbia College de Chicago exportó algunos aparatos a Estados Unidos.  En 1963, Camarena presentó el sistema bicolor simplificado, lo que redujo costos en la tecnología. Dos años después, Camarena murió en un accidente automovilístico interrumpiéndose así algunos de sus proyectos.
Los orígenes de la píldora anticonceptiva se remontan en México por Luis Ernesto Miramontes Cárdenas un jóven nayarita de 26 años egresado de Ingeniería Química en la UNAM, quien sintetizó la noretridona, la fórmula del primer antinconpcetivo en octubre de 1951; un proyecto codirigido con el médico Carl Djerassi en la compañía Syntex S.A de C.V.  La píldora se probó en otros países como Haití y Puerto Rico, mientras que en España se prohibió por motivos religiosos. En México se creó el primer organismo de control de la natalidad en 1958, y el Instituto Nacional de Nutrición se encargó de realizar más investigaciones y ofrecer atención médica basada en ese sistema.
La comodidad de manejar un mouse de computadora sobre una almohadilla no hubiese sido posible sin el ingenio de Armando M. Fernández, quien diseñó el mousepad para Xerox a finales de los 70. El primer ejemplar consistió en un material de goma de silicona, la cual se fijó sobre la superficie de un sujetapapeles rectangular para facilitar la tracción de la bola rodadora, con la finalidad de controlar el movimiento "nervioso" del apuntador en la pantalla.  El mouse era costoso en esa época, con los cambios generacionales de se redujeron tamaños y costos por la innovación de nuevos modelos.
En 1994, el voto en México adquirió otra faceta en la seguridad de las elecciones. La tinta indeleble que se impregna en el pulgar fue creada por Filiberto Vázquez, ingeniero bioquímico de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional.  Esta sustancia se utiliza para los comicios de la mayoría de Latinoamérica. Lo novedoso es que en cada proceso electoral se usan distintos componentes que la vuelven infalsificable.


Otros científicos destacados, mas no inventores, se puede mencionar a Mario Molina, Premio Nobel de Química en 1995, por sus investigaciones sobre los químicos atmosféricos y la composición del ozono. La inventiva mexicana también tiene presencia en Google con la aportación intelectual del académico regiomontano Héctor García Molina quien asesoró a Larry Page y Sergey Brin, los creadores del buscador, en su tesis de grado en la Universidad de Stanford, California a mediados de los 90. García Molina también forma parte de los comités de asesoría de Yahoo y Oracle.
La historia del elemento químico vanadio (utilizado para fabricar acero) no es un invento, pero sí un hallazgo en Zimapán, Hidalgo. En 1801, el alquimista español  Andrés del Río, examinó muestras de minerales que llamó “pancromio” y después “eritronio” (“rojo” en griego).  Envió su descubrimiento a París a  Alexander von Humboldt que basándose en un análisis erroneo descalificó al elemento. Sin embargo, el profesor sueco Nils Gabriel Sefström retomó el estudio en 1830 demostrando la veracidad de la aportación de Del Río y lo rebautizó como “vanadio” por Vanadis, la diosa escandinava del amor y la belleza.
Friedrich Wölher, un geólogo estadounidense, demostró que el eritronio y el vanadio eran el mismo elemento y apeló para que se le renombrara “Rionio” en honor a su descubridor. El físico Arturo Sandoval y el historiador Arturo Arnaiz y Freg pugnaron por el cambio hasta 1948, sin éxito.


 Instituciones como la UNAM, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), son un semillero de invenciones que poco se conocen o difunden, muchas veces por falta de presupuesto, interés o viabilidad en el mercado. Ejemplos existen, desde aparatos que permiten hablar a personas sordomudas hasta el desarrollo de concreto translúcido.
Por el año 2003, Omar Galvan y Joel Sosa, dos estudiantes de ingeniería de la UAM Azcapotzalco (al norte del Distrito Federal), se propusieron crear un material sólido de alta resistencia que tuviera cualidades translúcidas, buscando participar en algunos concursos a nivel internacional. Nadie tuvo fe en su idea, los juzgaron de locos, faltaron a clases durante dos periodos para dedicarse a su proyecto, aportaron sus “domingos” y efectuaron una gran cantidad de experimentos empíricos con los que sufrieron accidentes y, en una ocasión, hasta dejaron sin luz a la escuela.
El producto final consistió en una pequeña pieza de 5x5x5 centímetros de 100 gramos, su primer espécimen fue mostrado a un profesor que les aconsejó ingresar a una presentación de materiales. El Universal  y otros medios de comunicación los contactaron para difundir su trabajo... y desde entonces su vida cambió.
Cinco años más tarde, Omar y Joel pueden jactarse de haber logrado su propósito. Formaron su propia empresa: “Concreto Translúcido” en la opulente colonia Lomas de Chapultepec y de recibir encargos de construcción para hoteles, bares y departamentos del Distrito Federal y Querétaro, entre otras ciudades. Su empresa tiene ya registradas 25 patentes.
A la par de estos inventos, Joel descubrió propiedades conductivas eléctricas en el concreto. Investigando como aumentar la translucidez de su producto mediante la electricidad, nunca imaginó dar con otra cualidad del concreto: conducción de electricidad. Para los ingenieros más apegados a las normas tradicionales es difícil de creer y hasta atemorizante que un muro en sí pueda transmitir energía eléctrica. No obstante, Omar y Joel a contracorriente, continúan generando su proyecto. En la actualidad se encuentran en pláticas con una empresa internacional de semiconductores que pueda respaldarlos.
La propiedad principal del concreto translúcido es que tiene ciertos contenidos de óxidos y aluminatos que reaccionan entre sí y se transparentan. En el cemento común, gris o blanco, se agregan pigmentos para darle el color.
Anteriormente, una empresa europea había comercializado un producto similar al de los jóvenes ingenierios bajo el nombre de Litracon,  pero la diferencia radica en que éste es un transmisor de energía que se elabora en pequeños bloques prefabricados que contienen fibra óptica en el interior, no es translúcido, sino conductor de luz, y su naturaleza no permite su comercialización en grandes cantidades. Joel y Omar ya tienen un proyecto con Litracon.
Omar Galván, quien ahora cuenta con 28 años de edad, explica que su objetivo sólo consistía en que pasara la luz a través del concreto y todo terminó con mejores resultados. Ahora junto con Joel fungen como accionistas mayoritarios de “Concretos Translúcidos”. Ambos eligieron el nombre comercial de Ilun,  para distinguir el concreto translúcido y Critum para  el concreto de alta resistencia.
Pero no todos los inventos mexicanos han corrido con la misma suerte, los intentos constantes de una innovación promisoria pueden fallar. ..


De 2001 a 2002, otro grupo de mentes ingeniosas como Israel Vite y Vicente Santana, entre otros estudiantes del Instituto Politécnico Nacional, crearon un equipo bautizado como At Glove capaz de interpretar el lenguaje de los sordomudos. Esta inventiva desafortunadamente no encontró apoyo económico. A pesar de que nunca habían tenido contacto con personas con esta discapacidad uno de los chicos del grupo aprendió el lenguaje estudiándolo en un centro especializado.
Todo comenzó como un requisito para aprobar una calificación y descubrieron el potencial de su trabajo. El prototipo estaba conformado por un guante, una mochila, una bocina y una pantalla cuya función era traducir las señas generadas por unos sensores conectados al guante. La letra o la palabra aparecía en la pantalla según los movimientos de la mano.
At Glove funcionaba a través de un programa llamado C++  y Motorola HS11. El mecanismo se activaba por una batería recargable que compraron en la calle República del Salvador del Centro Histórico defeño.
"El guante lo mandó hacer un amigo, estaba confeccionado de tela, y los sensores que usábamos para reproducir las palabras se llamaban galgas  y con esos se podía medir que tanto se flexionaba el dedo y a partir de ellas se reconocía que estaban diciendo y la bocina tenía especificaciones para que pronunciaran las palabras". Explica Israel.
A pesar de que el proyecto tenía futuro en el ramo médico, no contó con el mismo impulso comercial. En alguna ocasión una universidad norteamericana los contactó, pero no hubo oportunidad de hacer el enlace por ocuparse de otros asuntos que consideraron prioritarios.
Desafortunadamente, no hubo mayor presupuesto para darle continuidad al proyecto que había costado alrededor de 15 mil pesos. Calculando, se percataron que debían invertir por lo menos dos millones más, pues su modelo sólo tenía la capacidad para traducir 30 palabras y  21 letras. Buscaron patrocinio del Gobierno del Distrito Federal y de un club rotario donde sólo recibieron respuestas como “¡Ah, qué innovador, está padre!”, pero no hubo un apoyo financiero concreto. Como algunos miembros del equipo debían encargarse de la manutención de sus familias, las cosas se complicaron aún más. Actualmente el proyecto se encuentra detenido y resguardado por una investigadora del Instituto. Israel Vite actualmente se dedica a estudiar un doctorado en computación mientras el resto de sus compañeros se encuentran dispersos en diferentes proyectos y ciudades.

En una casa de clase media alta de Cuernavaca Morelos habita un inventor cuyo nombre puede leerse en la Wikipedia y otros sitios de internet como uno de los mexicanos más destacados de los últimos años en materia tecnológica.  A la par, medios de comunicación extranjeros como The Financial Times, Newsweek, Popular Mechanics y Discovery Channel, lo han buscado para entrevistas, de los cuales dice recibir mayor atención mientras que la prensa mexicana lo ignora.
Juan Manuel Lozano Gallegos solía ser un chico hiperactivo que detestaba las materias teóricas de la escuela. Tras alcanzar la adolescencia, canalizó sus inquietudes a través de la tecnología a la que se ha dedicado por más de 30 años. En su hogar estableció su empresa TAM o Tecnología Aeroespacial Mexicana que cuenta con dos talleres destinados a la fabricación de químicos como peróxido de hidrógeno y de un catalizador pentametálico, producto de su ingenio, para propulsar cohetes estilo Rocket Belts (o cinturones voladores) bicicletas, helicópteros individuales, y motocicletas que corren a velocidades que rebasan los 200 kilometros por hora.
De niño, Juan Manuel presenció en la década de los 60 un espectáculo de Rocket Belts en el Campo Marte (una zona militar al poniente de la Ciudad de México) donde se propuso volar alguno de esos artefactos en el futuro, pero no logró sólo eso, sino también crear su propia tecnología usando peróxido de hidrógeno y nitrógeno para impulsarlos que produce en su laboratorio casero.
Su primera invención le tomó 30 años, ya que el combustible para el cohete se procesaba en la NASA y cuando ésta lo descontinuó tuvo que ingeniárselas para crear uno nuevo, incluyendo el equipo adecuado para su fabricación, sus cohetes de propulsión los vende a una compañía aerostática de Estados Unidos llamada Go Fast.


“Todos dicen que estoy loco”. Dice Juan Manuel que a pesar del prestigio que ha ganado, irónicamente su familia continúa poniendo en entredicho su cordura. Su hija Isabel Lozano se convirtió en la primera mujer del mundo en volar un Rocket Belt en 2006, arrebatándole el mérito a una estadounidense que alardeaba con lograrlo primero. El inventor conserva el título de ser el único que vuela estos artefactos fuera de la Unión Americana, además de Eric Scott y Bill Sutton. El Rocket Belt,  propio de películas estilo James Bond y The Rocketeer, fue un experimento en la Segunda Guerra Mundial de la compañía Belt con propósitos exprofesamente militares, pero no funcionó por su alto grado de complejidad para fabricarse en serie.     
La creación es artesanal, en el jardín de su casa Juan Manuel guarda dos vehículos en espera de ser utilizados: una bicicleta y una motocicleta con capacidad para correr a 250 y 530 kilómetros por hora, respectivamente y un motor de cohete hecho a mano con placa rolada de 22,000 caballos de fuerza con los que pretende romper un récord mundial de velocidad. Juan Manuel también creó un minihelicóptero  personal para uso del ejército el cual se encuentra en Israel.

En la actualidad, busca utilizar sus Rocket Belts para publicidad o entretenimiento con los cuales se puede cobrar hasta 25,000 dólares por 30 segundos de vuelo. Los estudios Disney le encomendaron fabricar una serie de sus aparatos voladores para la película Old Dogs, protagonizada por John Travolta y Robin Williams, estrenada en 2009.
Además de sus creaciones se avoca a continuar un proyecto denominado Water Car del científico estadounidense Stan Meyer quien investigaba la fabricación de automóviles con el fin de que usen agua en lugar de gasolina. Meyer fue asesinado, pero sus notas científicas se encuentran disponibles en la internet. El sitio YouTube contiene algunos videos alusivos.
El proyecto desarrollado en México consiste en un motor que funciona con peróxido de hidrógeno, si el auto expele oxígeno no generaría emisiones tóxicas. Juan Manuel ha trabajado en conjunto con la UNAM durante algunos años, pero tomará tiempo concretar la investigación, además habría que considerar las repercusiones económicas, sociales y ambientales que implicaría.
Juan Manuel nunca ha buscado patrocinios gubernamentales a pesar de las cuantiosas sumas que se ve obligado a invertir: “A los centros de investigación sólo les interesa gastarse la lana, pero no desarrollar”.

2 comentarios:

edgarmufc dijo...

Juan manuel lozano gallegos es un charlatan y vulgar estafador. vean http://www.papaesceptico.com/que-es-un-esceptico/juan-manuel-lozano-gallegos-supuesto-inventor-cientifico/

Unknown dijo...

Después de realizar una profunda investigación patentes de Europa y USA, encontramos que Juan Manuel Lozano Gallegos NO invento nada en toda su vida. Todo su trabajo se basa en el plagio del trabajo de verdaderos investigadores. Aquí pueden encontrar las patentes originales de su supuesto trabajo, con lo que al verse descubierto, reacciona amenazando a los investigadores. Pongan en google "Juan Manuel Lozano Gallegos Papaesceptico" y encontraran las pruebas del charlatan, o en el link: http://www.papaesceptico.com/que-es-un-esceptico/juan-manuel-lozano-gallegos-supuesto-inventor-cientifico/

Discurso de Jaime López para presentar el libro "Crónica Biciteka" de Georgina Hidalgo. (Producciones El Salario del Miedo, 2021.) Lugar: Fonda El Convite. Fecha: 20 de octubre de 2021.

              ACERCA DE LA CRÓNICA BICITEKA DE GEORGINA HIDALGO VIVAS                                                                     ...