domingo, enero 08, 2012

La soledad del Mercado Villa

Publicado en el diario "El siglo de Torreón" por Yohan Uribe Jiménez

13 de julio de 2008.

Una crónica urbana sobre un viejo mercado ubicado en Torreón Coahuila hoy demolido por fallido el proyecto de "La gran plaza"de Humberto Moreira; el locatario más antiguo era mi abuelo materno.

Con más de 80 años de vida, el Mercado Francisco Villa ha sido un referente en el Centro de Torreón, pero el paso del tiempo hizo estragos en los comercios. Los pocos que quedan viven del recuerdo de los buenos tiempos.

400x268 400x266 400x266 400x266

Era muy difícil que en las décadas de los sesenta y setenta, algún lagunero que pasara por la esquina que forman la avenida Allende y la calle Ramón Corona no se percatara del movimiento al interior y los alrededores del Mercado Francisco Villa, uno de los comercios populares más importantes de la ciudad, después del mercado Juárez. Así recuerda don Francisco Ibarra un pasado de grandeza comercial en lo que hoy es un lugar donde solo habitan los buenos recuerdos.

Don Francisco es el locatario más antiguo del mercado. A sus 83 años de edad hace un recuento y le es difícil ubicar la fecha exacta en la que llegó al mercado, como testigo presencial de la historia de este comercio popular. Se acuerda de los buenos tiempos en los que tenía dos carnicerías y el movimiento comercial de lugar iniciaba a las 6:00 de la mañana. En la actualidad ve pasar los días en el local donde guarda algunas fotografías viejas, unos carteles de las corridas de toros de la época y un montón de maquinas antiguas en espera de algún comprador.

“Para mí es difícil no venir al mercado, me he pasado toda la vida acá, aun cuando hay días e incluso semanas en las que no vendo absolutamente nada, pago los servicios y la renta del lugar con mi jubilación. Hace 30 años este comercio estaba vivo, venía gente de los ranchos a vender y comprar abarrotes, carne, muchas cosas, pero con el tiempo el mercado fue desplazado por las tiendas departamentales y los centros comerciales, por eso la gente mejor se fue y hace más de 15 años que esto está en deterioro”, comenta don Francisco mientras señala el mal estado del lugar.

El movimiento comercial de este mercado en otros tiempos fue tan vital para la economía lagunera y de sus alrededores, que incluso en sesión de Cabildo del 19 de octubre de 1925, los comerciantes establecidos a las afueras del mercado, solicitaron que se les eximiera de cumplir con el reglamento de apertura y cierre del Mercado Independencia, como se llamaba en un inicio, ya que la cantidad de usuarios que llegaban al lugar era tan considerable que la actividad iniciaba a muy tempranas horas, con la venta de mercancías que después también se comercializaban al interior.

El Mercado Independencia adoptó el nombre de Mercado Público Francisco Villa, a solicitud de un ciudadano en 1938. De esta fecha en adelante son muchos los registros de peticiones tanto de comerciantes como de ciudadanos en referencia al Mercado Villa, restauraciones, instalación de casetas, mejoras en los techos, reportes económicos y un sinfín de temas testificaron la importancia que tenía el complejo comercial para la ciudad.

FALTA DE INVERSIÓN

En la actualidad, los locatarios sobrevivientes de este mercado concuerdan con don Francisco en que una de las causas principales de la agonía comercial del mercado ha sido la falta de inversión en el mismo. Gonzalo Orozco, restaurador de imágenes religiosas y quien desde hace más de 10 años tiene su taller en el interior del mercado, refiere el descuido de las banquetas, los techos, el aspecto del mercado y el abandono en general del lugar como uno de los factores principales para que el mercado se encuentre vacío y carezca de clientes. “A las personas no les gusta comprar en un lugar feo, ni siquiera las imágenes religiosas que antes se vendían como pan caliente”.

Una carnicería, dos puestos de verdura, una compraventa de libros, dos fondas de comida, una cerrajería y una pequeña tipografía forman parte de los sobrevivientes del pasado comercial de este mercado que se niegan a ser vencidos por el olvido y la soledad.

El abandono llega a tintes de absurdo cuando resulta que en ese mismo mercado, en el segundo piso, están las oficinas de Plazas y Mercados del Municipio, que regula estos centros comerciales. Pero ni ahí se escapa el pasado: sobre un antiguo escritorio todavía está una antigua máquina de escribir Olivetti, de donde salen algunos recibos de pago, que este despacho genera.

Consuelo Pinedo, una locataria del mercado desde hace 58 años, todavía guarda la esperanza de que en cualquier momento este mercado vuelva a tener vida. Heredera de una fonda que perteneció a su madre y que ahora maneja su hija, desde una mecedora que consuela sus buenos recuerdos, comenta que no entiende por qué las autoridades no le invierten al lugar.

“Cuando yo le ayudaba a mi madre hace 58 años, no teníamos tiempo ni de sentarnos, vendíamos desayunos, comidas, todo el día estábamos a las carreras, ahora si nos va bien vendemos 6 ó 7 comidas al día, ni para los gastos”, dice.

Cuando la señora Consuelo llegó a ocupar una de las islas al mercado, pagaban por el derecho de piso 25 centavos y el impuesto por un local promedio en 1950 estaba entre los 25 y 40 centavos. Cuenta que con tres de las 140 ventas diarias que tenían alcanzaban a pagar los derechos. La sola fonda de la señora Consuelo tenía 7 personas trabajando y la bonanza se vivía dentro y fuera del mercado, los clientes en su mayoría eran trabajadores y personas que venían al Centro y hacían una parada obligatoria en un complejo comercial por el que no se podía ni caminar.

En la actualidad, el Mercado Público Francisco Villa es administrado por el departamento de Plazas y Mercados del Municipio. Según sus registros, de los 62 locales comerciales que integran el comercio popular, 36 están activos y pagan según el tamaño y la ubicación entre 3.60 y 8.60 pesos diarios. Los servicios públicos de cada local son pagados por los mismos locatarios.

Sin embargo, esta cifra no es constante, ya que sólo unos cuantos locatarios deciden enfrentar el deterioro del lugar, negándose a abandonar un espacio en el que ha transcurrido gran parte de su vida y del que han sacado a delante hasta tres generaciones. La mayoría prefiere irse.

Víctor Tapia el representante de los locatarios del mercado, dice que muchos locales son ocupados por un tiempo, pero que al cabo de los días las personas se van al no obtener buenas ventas.

Desde hace años, proyectos de rescate del Centro Histórico han contemplado la transformación, del Mercado Villa. Otros proyectaban incluso la demolición de toda la manzana para dar paso a una plaza como parte del espacio de la Presidencia Municipal. Pero todos los planes han quedado en los archivos.

Pero Víctor, propietario de la única carnicería que sobrevive actualmente, mantiene la esperanza de que una remodelación del Mercado Villa lo regrese a su antiguo lugar como centro comercial en el corazón de Torreón. “Solo es cuestión de voluntad por parte de las autoridades, con una remodelación que incluya buenos techos, locales atractivos, banquetas y entradas que inviten a la gente, el mercado será tan irresistible como en los viejos tiempos”, dice.

SÓLO RECUERDOS

“Para mí es difícil no venir al mercado, me he pasado toda la vida acá, aun cuando hay días e incluso semanas en las que no vendo absolutamente nada, pago los servicios y la renta del lugar con mi jubilación. Hace 30 años este comercio estaba vivo, venía gente de los ranchos a vender y comprar abarrotes, carne, muchas cosas, pero con el tiempo el mercado fue desplazado por las tiendas departamentales y los centros comerciales, por eso la gente mejor se fue y hace más de 15 años que esto está en deterioro”.

DON FRANCISCO,

LOCATARIO

‘NI PARA LOS GASTOS’

“Cuando yo le ayudaba a mi madre hace 58 años, no teníamos tiempo ni de sentarnos, vendíamos desayunos, comidas, todo el día estábamos a las carreras, ahora si nos va bien vendemos 6 ó 7 comidas al día, ni para los gastos”.

Consuelo Pinedo,

LOCATARIA

‘FALTA VOLUNTAD’

“Solo es cuestión de voluntad por parte de las autoridades, con una remodelación que incluya buenos techos, locales atractivos, banquetas y entradas que inviten a la gente, el mercado será tan irresistible como en los viejos tiempos”.

VÍCTOR TAPIA,

REPRESENTANTE DE LOS LOCATARIOS

A DETALLE

En la actualidad, el Mercado Público Francisco Villa es administrado por el departamento de Plazas y Mercados del Municipio.

*De los 62 locales comerciales que integran el comercio popular, 36 están activos y pagan según el tamaño y la ubicación entre 3.60 y 8.60 pesos diarios.

* Los servicios públicos de cada local son pagados por los mismos locatarios.

*En sesión de Cabildo del 19 de octubre de 1925, los comerciantes establecidos a las afueras del mercado, solicitaron que se les eximiera de cumplir con el reglamento de apertura y cierre del Mercado Independencia, ya que la cantidad de usuarios que llegaban al lugar era tan considerable que la actividad iniciaba a muy tempranas horas, con la venta de mercancías que después también se comercializaban al interior.

No hay comentarios.:

Discurso de Jaime López para presentar el libro "Crónica Biciteka" de Georgina Hidalgo. (Producciones El Salario del Miedo, 2021.) Lugar: Fonda El Convite. Fecha: 20 de octubre de 2021.

              ACERCA DE LA CRÓNICA BICITEKA DE GEORGINA HIDALGO VIVAS                                                                     ...